En 2027, Qatar se convertirá en el centro de atención del baloncesto internacional al recibir la Copa Mundial de Baloncesto FIBA. El torneo tendrá un significado especial para el país y para la región, ya que será la primera edición de la máxima competición de selecciones de este deporte que se dispute en el mundo árabe. Sin embargo, la llegada del Mundial a Doha no representa un punto de partida, sino una nueva etapa dentro de un proceso deportivo que se ha extendido durante décadas y que ha combinado el desarrollo de disciplinas locales, la construcción de infraestructura y la organización progresiva de grandes eventos internacionales.
La relación de Qatar con el deporte tiene raíces que van mucho más allá de las competiciones modernas. Las carreras de camellos, la cetrería, las carreras de caballos árabes y las actividades marítimas forman parte de una tradición que convive actualmente con programas escolares, instalaciones deportivas e iniciativas destinadas a promover la actividad física. Esta visión también se ha incorporado a las políticas de desarrollo nacional a través de la Visión Nacional de Qatar 2030, que considera el deporte como una herramienta vinculada al bienestar, la educación, la participación juvenil y el desarrollo comunitario. Sobre esa estructura se fue construyendo una industria deportiva capaz de recibir a atletas y aficionados de todo el mundo, al mismo tiempo que se desarrollaban federaciones, clubes, programas de formación y escenarios preparados para competencias de alto nivel.
El desarrollo de Qatar como nación deportiva
La transformación del deporte organizado en Qatar comenzó a tomar forma durante la década de 1940, coincidiendo con una etapa de cambios económicos y sociales en el país. El fútbol ganó presencia a través de las comunidades de expatriados vinculadas a la industria petrolera, mientras las actividades tradicionales continuaron ocupando un lugar relevante entre la población local. Con el paso de los años aparecieron competiciones organizadas, clubes y federaciones, estableciendo una estructura que permitió que el deporte pasara progresivamente de ser una actividad recreativa a convertirse en una prioridad dentro de la planificación nacional. La inversión en instalaciones, formación de atletas y gobernanza deportiva acompañó ese proceso y permitió ampliar el número de disciplinas practicadas y organizadas en el país.
Dentro de ese crecimiento, el baloncesto fue adquiriendo una presencia cada vez mayor. La Federación de Baloncesto de Qatar fue fundada en 1964 y posteriormente se incorporó a distintas organizaciones regionales e internacionales, incluida FIBA en 1977. El desarrollo de la Liga de Baloncesto de Qatar generó una estructura competitiva para jugadores locales, mientras que la selección nacional comenzó a conseguir resultados destacados en el ámbito continental, como las medallas de bronce obtenidas en las ediciones de 2003 y 2005 de la Copa FIBA Asia. Doha también fue sede de la Copa FIBA Asia de 2005, de la Copa FIBA Asia Sub-18 de 2014, de diferentes etapas del Circuito Mundial FIBA 3×3 y de las eliminatorias de la Copa FIBA Asia 2021, experiencias que fueron ampliando el vínculo del país con la comunidad internacional del baloncesto.
Una infraestructura construida para recibir al mundo
La experiencia adquirida en el baloncesto forma parte de una trayectoria mucho más amplia como organizador de grandes eventos. Durante las últimas dos décadas, Qatar ha recibido campeonatos internacionales de fútbol, atletismo, natación, balonmano, judo y tenis de mesa, entre otras disciplinas. Uno de los momentos centrales de este proceso fue la Copa Mundial de la FIFA 2022, primera edición del torneo celebrada en Oriente Medio y el mundo árabe. El modelo de sedes relativamente compactas utilizado en aquella competición permitió reducir las distancias entre escenarios y facilitó los desplazamientos de atletas, árbitros y aficionados. Antes y después de ese torneo, Doha también albergó el Campeonato Mundial de Atletismo de 2019, el Campeonato Mundial de Natación de 2024 y otras grandes citas deportivas internacionales.
Para la Copa Mundial de Baloncesto FIBA 2027, esta experiencia se trasladará a cuatro escenarios. El Lusail Arena, que recibirá la final, ya fue sede del partido por la medalla de oro del Campeonato Mundial de Balonmano Masculino de 2015 y de las finales del Campeonato Mundial de Tenis de Mesa de la ITTF de 2025. El Duhail Arena y el estadio Ali Bin Hamad Al Attiyah también cuentan con experiencia en grandes competiciones internacionales, mientras que el estadio Al Janoub tendrá una transformación específica para el torneo: el recinto utilizado durante la Copa Mundial de la FIFA será adaptado como pabellón de baloncesto. A esta infraestructura se suma un calendario deportivo que en 2026 incluyó 83 campeonatos dentro de la programación del Comité Olímpico de Qatar, además de los IV Juegos del Consejo de Cooperación del Golfo, con aproximadamente 1.400 atletas y funcionarios de seis países y 17 deportes.
