“¿Quién eres?”: la pregunta que explica el éxito de España y Argentina
Javier Nieto
julio 16, 2026

La victoria de Argentina por 2-1 ante Inglaterra en la semifinal del Mundial llevó a Michael Owen a comparar la forma de proteger una ventaja de la selección inglesa con la de España ante Francia. “Fíjense en España cuando iba ganando 1-0 anoche. Eso es coraje. Eso es valentía. Y luego miren a Inglaterra con ese mismo 1-0 a favor. ¿Cuál es la diferencia?”, escribió el ganador del Balón de Oro en 2001. Owen también cuestionó la decisión de Thomas Tuchel de incorporar a tres defensas y terminó admitiendo la superioridad argentina: “Somos un equipo mejor que Argentina, no me cabe la menor duda. Pero, al final, merecimos perder. De hecho, el resultado podría haber sido de 4-1”.

Un día antes, Thierry Henry había utilizado la victoria española para formular una pregunta más amplia: “¿Quién eres? ¿Cuál es tu filosofía? ¿Cuál es tu identidad?”. El exinternacional francés situó el éxito de España en una estructura que comienza mucho antes de la selección absoluta y permite que cada nuevo futbolista conozca el sistema porque lleva jugando dentro de él desde los nueve años. “Tienen una identidad, una filosofía, todos juegan de la misma manera en todos los niveles”, resumió después de la clasificación para la final.

La semifinal mostró el valor que puede adquirir una identidad futbolística cuando se mantiene durante varias generaciones. En el caso español, el modelo se hizo especialmente visible desde 2008, con el ciclo que ganó dos Eurocopas y un Mundial, pero no ha permanecido inmóvil: ha incorporado otros perfiles, ritmos y soluciones sin abandonar una base técnica y asociativa. En el caso argentino, probablemente venga desde muchos años antes, y es una pasión que se transmite de generación en generación. Esa continuidad concede un papel central a las canteras, los equipos de formación, los entrenadores y una liga nacional cuyos principales viveros comparten buena parte de ese lenguaje. Otras selecciones, por el contrario, han sustituido repetidamente sus principios, han tratado de copiar modelos recientes o continúan buscando un equilibrio entre su tradición y las exigencias actuales.

Luis de la Fuente añade continuidad humana a esa estructura española. Antes de asumir la selección absoluta, pasó cerca de una década en los combinados sub-19, sub-21 y olímpico, donde dirigió a Rodri, Mikel Merino, Mikel Oyarzabal, Dani Olmo, Fabián Ruiz y Unai Simón. “Hace tiempo empezamos a dar importancia a una palabra que nos daba muchísima seguridad, confianza y fuerza: ‘familia’. Queremos que la selección española sea una familia”, explicó a ‘Reuters’. En una entrevista con Sid Lowe para ‘The Guardian’, recordó también que los partidos de España eran acontecimientos familiares en su casa de Haro, donde se reunían sus padres, sus hermanos y otras personas para seguir al equipo.

Argentina convierte al ‘pibe’ en una identidad nacional

La identidad argentina responde a una construcción cultural anterior a sus grandes títulos. Durante la década de 1920, periodistas deportivos promovieron un estilo que diferenciara al país del fútbol físico y metódico introducido por los británicos. El personaje elegido fue el ‘pibe’: pequeño, callejero, creativo, rebelde y astuto. En 1928, Borocotó imaginó en ‘El Gráfico’ la estatua del futbolista argentino como un joven de origen humilde, cabello oscuro, dientes desgastados y sonrisa picaresca. La descripción precedió en 32 años al nacimiento de Diego Maradona, pero terminó pareciéndose al personaje que después representaría buena parte de esa tradición.

Jorge Valdano relacionó ese conocimiento competitivo con la reacción del equipo después de que Francia igualara la final de Qatar: “La cultura argentina nos sostuvo en la final del Mundial. Nuestro conocimiento competitivo y nuestra picardía nos permitieron imponernos en un partido que Francia había conseguido igualar. Y eso es algo que se aprende en la calle”. Desde Maradona hasta los juegos psicológicos de Emiliano Martínez, el ‘pibe’ funciona menos como un sistema táctico que como una forma cultural de entender la competición. La remontada ante Inglaterra volvió a mostrar esa capacidad para resistir un escenario adverso y modificar el partido sin abandonar su carácter competitivo.

Alemania pierde su patrón y Brasil intenta reconstruirlo

Philipp Lahm recurrió a la misma idea después de la tercera eliminación temprana consecutiva de Alemania en un Mundial. El excapitán atribuyó el retroceso a una década de cambios continuos de jugadores, posiciones, jerarquías y sistemas. Alemania fue conocida durante años como una ‘Turniermannschaft’, una selección capaz de crecer dentro de los grandes torneos, pero Lahm considera que ese carácter se ha diluido. “¿Somos España? ¿Somos Argentina? ¿Somos Francia? No, somos Alemania. Tenemos nuestra propia cultura, nuestra propia marca de fútbol. Debemos reconectar con nuestra identidad”, escribió.

Brasil llegó al Mundial inmerso en otra clase de reconstrucción. Carlo Ancelotti utilizó el carnaval para explicar el equipo que pretendía formar: alegría, creatividad y energía sostenidas por preparación, compromiso y organización colectiva. “Lo que los jugadores brasileños y el fútbol brasileño no deben perder es su mayor cualidad: la creatividad, la alegría y la energía”, declaró a ‘Reuters’. Su propuesta no consistía en reproducir una versión nostálgica del ‘jogo bonito’, sino en adaptar esa espontaneidad a un fútbol de mayor intensidad táctica. La eliminación antes de lo previsto dejó sin una traducción inmediata en resultados un modelo que todavía trataba de definirse.

Japón convierte la identidad futbolística en un plan nacional

Japón ha seguido una vía institucional para definir qué fútbol quiere representar. La Federación Japonesa de Fútbol -JFA- aprobó en 2022 la filosofía ‘Japan’s Way’ y publicó su segunda versión en diciembre de 2025. El documento conecta cuatro áreas: selecciones nacionales, formación de jugadores, educación de entrenadores y fútbol base. También establece una visión de juego, las características del futbolista japonés y los principios que deben acompañar su desarrollo desde las primeras categorías.

La planificación abarca tanto el rendimiento internacional como la extensión social del deporte. La JFA pretende que las selecciones, las academias y los programas de entrenadores trabajen bajo una terminología compartida, con mecanismos de revisión que permitan adaptar el modelo a la evolución del fútbol. ‘Japan’s Way’ fija dos objetivos para 2050: que Japón gane un Mundial y que su comunidad futbolística alcance los diez millones de personas.