Del 9 al 11 de enero de 2026, en el evento Karate1 Series A celebrado la semana pasada en Tiflis, el atleta iraní Alireza Lofitteh Pourzahriyeh se negó a enfrentarse al competidor israelí Ronen Gehtberg en la categoría masculina de menos de 67 kg. Gehtberg avanzó directamente a la segunda ronda y posteriormente compitió contra un oponente italiano.
Esta retirada continúa un patrón de larga data en el que los atletas iraníes evitan competir contra israelíes, siguiendo directrices de Teherán. Mientras que incidentes similares en otros deportes han llamado la atención de federaciones internacionales y del Comité Olímpico Internacional, la Federación Mundial de Karate ha permanecido en gran medida en silencio, sin tomar acciones públicas ni imponer sanciones.
El fenómeno no es nuevo. En 2017, el karateka iraní Majid Hasaninia se negó a enfrentarse a un oponente israelí en la 21ª Paris Open Karate Premier League en Francia. Programado para competir en la división masculina de menos de 60 kg, fue eliminado tras no presentarse en su combate de primera ronda. En una entrevista posterior con medios iraníes, Hasaninia declaró que, aunque cubrió personalmente todos los gastos para participar y quería evaluar su preparación, sus convicciones y su apoyo al indefenso pueblo palestino tenían prioridad.
El patrón continuó en 2022. Los atletas iraníes Saleh Abazari, Mehdi Khodabakhshi y Keyvan Baban se retiraron de la Karate1 Premier League en Fujairah tras ser emparejados con oponentes israelíes. A través de un acuerdo entre la WKF y la Federación Iraní de Karate, los tres realizaron combates simbólicos un día antes del evento principal para mantener sus puntos de ranking a pesar de su ausencia en la competición oficial.

En otro caso, en la Karate1 Premier League de Bakú, el árbitro iraní senior Javad Salimi, exjefe del comité nacional de árbitros de Irán, se negó a arbitrar un combate con un atleta israelí. Tras plantear la cuestión ante el panel de árbitros de la WKF, otro árbitro fue asignado. Un año después, Salimi perdió su acreditación de árbitro por influir en los sorteos de los competidores y fue suspendido de los eventos de la WKF durante cinco años.
Este fenómeno no se limita a Irán. En 2022, el karateka kuwaití Mohammed Mashal Al-Otaibi también se retiró de la Premier League en Bakú tras ser emparejado con un oponente israelí.
Estos incidentes contradicen directamente los principios fundamentales del olimpismo. La Regla 6 de la Carta Olímpica establece que cualquier forma de discriminación basada en raza, religión, política, género u otros motivos es incompatible con la participación en el Movimiento Olímpico, y que atletas, entrenadores y oficiales deben competir por méritos, no por consideraciones políticas o nacionales. La Regla 50 prohíbe además el uso de los Juegos Olímpicos para promover declaraciones políticas o propaganda.
Negarse a competir contra un oponente de un país específico se considera, por tanto, un acto político y constituye discriminación prohibida. Estos casos ponen de manifiesto la tensión permanente entre las presiones políticas y los ideales de juego limpio en el deporte, y plantean interrogantes sobre la eficacia de las federaciones internacionales en la aplicación de las normas contra la discriminación.




