El Liverpool FC ha firmado un acuerdo con Tommy Hilfiger como partner de moda fuera del campo, uniendo a uno de los clubes más icónicos del fútbol europeo con una de las marcas de lifestyle más reconocidas a nivel global. El pacto convierte a la firma estadounidense en socio oficial para vestir a jugadores y personal en actos y desplazamientos, además de activar colaboraciones vinculadas al universo del club.
El movimiento del conjunto inglés no es un caso aislado. Al contrario, se enmarca en una tendencia cada vez más visible en el fútbol internacional: marcas de moda y lujo, tradicionalmente asociadas a deportes considerados más exclusivos, están encontrando en el fútbol una plataforma de alcance global, conexión cultural y proyección comercial difícil de igualar en otros entornos.
El crecimiento de los acuerdos de moda y lujo en el fútbol
El auge de este tipo de alianzas se refleja en los datos. Según la consultora Luxurynsight, el número de acuerdos entre marcas de lujo y entidades deportivas pasó de 19 en 2019 a 96 en 2024, un crecimiento que ilustra el cambio de estrategia del sector hacia disciplinas con mayor impacto mediático. En paralelo, Ampere Analysis estima que solo en los tres primeros meses de la temporada 2025/26, las cinco grandes ligas europeas generaron 1.100 millones de dólares en nuevos acuerdos y renovaciones comerciales.
Así, el fútbol se convierte en un escaparate difícil de ignorar para las marcas. Ofrece una audiencia global constante, presencia semanal en múltiples mercados y una capacidad única para generar contenido más allá de la competición, un activo clave para firmas cuyo negocio depende tanto de la imagen como del producto.
Jonathan Siboni, consejero delegado de Luxurynsight, ha explicado que estas colaboraciones permiten a las marcas “aprovechar el alcance global del fútbol, conectar con audiencias más jóvenes y desarrollar líneas de producto exclusivas”. Esa combinación de visibilidad, cultura y potencial comercial ayuda a entender por qué el sector del lujo ha intensificado su presencia en los clubes en los últimos años.

Un consumo aspiracional: conectar con los jóvenes
Uno de los ejemplos más representativos es el acuerdo entre Louis Vuitton y el Real Madrid, que convirtió a la casa francesa en proveedor oficial de vestimenta formal del club. Pietro Beccari, consejero delegado de la marca, definió la alianza como una unión basada en “la excelencia y el espíritu de innovación”, dos valores que, según explicó, comparten ambas entidades.
Más allá del discurso institucional, el acuerdo ilustra una de las grandes motivaciones de estas estrategias: la conexión con públicos jóvenes y globales. Los clubes de fútbol funcionan como plataformas culturales, con jugadores convertidos en iconos y millones de seguidores en redes sociales, un entorno en el que la moda encuentra un canal directo para reforzar su relevancia y modernizar su posicionamiento.
El foco en el fuera del campo es clave. Vestir a los futbolistas en llegadas al estadio, viajes o actos oficiales amplía la exposición de la marca más allá del terreno de juego y la asocia a un estilo de vida reconocible para el aficionado, una lógica que encaja con el crecimiento del contenido digital y un consumo aspiracional, porque no es lógico creer que muchos de los aficionados del fútbol vayan a vestir Louis Vuitton o ni tan siquiera puedan permitírselo.
Qué tienen en común estos acuerdos
Pese a la diversidad de clubes y marcas, estos acuerdos comparten varios elementos. Suelen ser alianzas multianuales, centradas en la imagen y el relato de marca, con activaciones que van desde el vestuario oficial hasta colecciones cápsula o campañas conjuntas. Casos como Off-White con el AC Milan, Dior con el Paris Saint-Germain o el reciente acuerdo de Giorgio Armani con la Juventus responden a esa misma lógica de posicionamiento y visibilidad.
También destaca la continuidad de algunas marcas en el fútbol. Hugo Boss, por ejemplo, ha ido cambiando de club a lo largo de los años, Inter de Milan antes, ahora Tottenham Hotspur FC, pero mantiene una presencia constante en este ecosistema, lo que refuerza la idea de que el fútbol se ha consolidado como un territorio estratégico para la moda no deportiva.
Para los clubes, estas alianzas suponen diversificar ingresos y reforzar su imagen como marcas globales de estilo de vida. Para las firmas de moda, el fútbol ofrece una escala, una conexión emocional y una capacidad de impacto que explican por qué cada vez más empresas apuestan por acuerdos como el firmado entre Tommy Hilfiger y el Liverpool FC.




