Un mismo perro con distinto collar: la presencia de Kazajistán en el Mundial de IBA reabre el debate en el COI
Javier Nieto
diciembre 3, 2025

Este martes comenzó en Dubái el Festival of Boxing con la ceremonia inaugural del Mundial de International Boxing AssociationIBA-, que se celebrará del 2 al 13 de diciembre. La presencia de la Federación de Kazajistán, de cuyo Comité Olímpico Nacional es presidente Gennadiy Golovkin, presidente de World BoxingWB-, plantea una incógnita institucional: ¿se apresuró Thomas Bach al confiar en WB, se repite la misma gestión del boxeo olímpico o existen diferencias reales entre IBA y WB? ¿Es, en definitiva, el mismo perro con distinto collar?

La aparición kazaja en el evento se produce en un contexto marcado por años de tensiones entre el COI e IBA por problemas de gobernanza, transparencia y cumplimiento normativo. Tras la retirada del reconocimiento a IBA, el COI otorgó un estatus provisional a WB como nueva estructura encargada del futuro olímpico de este deporte, aunque la presencia de Kazajistán en IBA podría alterar la estabilidad que el organismo esperaba consolidar.

Una federación afín a WB en un campeonato de su rival

El hecho de que la Federación de Kazajistán participe en el Mundial IBA mientras su dirigente, Gennadiy Golovkin, preside WB plantea una contradicción significativa. La federación nacional del máximo responsable de WB aparece en un evento gestionado por IBA, un organismo del que el COI se distanció por problemas de gobernanza, corrupción y falta de transparencia. La presencia kazaja en este campeonato, sin explicaciones públicas que aclaren sus fundamentos, introduce una incoherencia institucional precisamente en un momento en el que WB debía representar un modelo alternativo y más alineado con los estándares exigidos por el movimiento olímpico.

Esta situación coincide con una etapa en la que los planes del COI no parecen avanzar como se habían previsto cuando Thomas Bach impulsó el reconocimiento provisional de WB y la designó como estructura responsable de organizar el boxeo de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Tras la ruptura con IBA, el COI esperaba consolidar un marco regulado, estable y transparente; sin embargo, la dualidad de presencias, las federaciones divididas y la falta de claridad en los alineamientos nacionales sugieren un escenario más frágil de lo anticipado.

Ocho millones en premios y un modelo económico en cuestión

El Mundial de IBA 2025 repartirá 8 millones de dólares, con 300.000 para cada campeón por categoría, 150.000 para los segundos puestos, 75.000 para los terceros y 10.000 para los quintos clasificados. El sistema asigna el 50 por ciento al boxeador, el 25 por ciento a los entrenadores y el 25 por ciento a la federación nacional, un reparto que concentra la mayor parte de los recursos en la élite. Queda abierta la pregunta sobre de dónde procede realmente esta financiación y si este modelo prioriza adecuadamente el desarrollo de base, la formación de jóvenes y la expansión global del boxeo, ámbitos en los que muchas federaciones continúan señalando necesidades estructurales y que, además, no se corresponden con las líneas de trabajo promovidas por el COI en materia de crecimiento sostenible del deporte.

La financiación de IBA ha estado estrechamente vinculada a Gazprom desde el acuerdo alcanzado en 2021, y responsables recientes del organismo han sugerido que esa relación continúa vigente. Aunque no existe confirmación oficial sobre la procedencia exacta del presupuesto destinado a este Mundial, la magnitud del premio alimenta interrogantes sobre si parte de los fondos sigue vinculada, directa o indirectamente, al respaldo de la compañía rusa. Este escenario acentúa la distancia entre el modelo económico de IBA y los estándares del COI, que requieren transparencia, neutralidad política y una distribución de recursos más orientada al crecimiento sostenible del deporte.

Rusia con bandera propia

En este Mundial los atletas de Rusia compiten bajo bandera rusa, una práctica contraria a la Carta Olímpica y al criterio aplicado por el COI en el Movimiento Olímpico. De cara a Milano Cortina, la normativa establece que los deportistas rusos y bielorrusos solo pueden participar como neutrales y bajo una serie de condiciones y requerimientos, lo que acentúa la distancia existente entre los principios olímpicos y las decisiones adoptadas por IBA. Esta divergencia, unida al papel financiero que históricamente ha desempeñado Gazprom, añade complejidad a la gobernanza del boxeo internacional.

La situación internacional del boxeo se está volviendo especialmente compleja si se tiene en cuenta que hay delegaciones de China, Australia, Bielorrusia, Brasil, Cuba, Inglaterra, España, Irán, Pakistán, Israel, Italia, México, Nueva Zelanda, Arabia Saudí, Escocia, Senegal, Sudáfrica, Turquía, Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, así como un gran número de países africanos y sudamericanos, junto con varios países de Europa, Asia y Oceanía.
De todo esto puede extraerse una conclusión: el boxeo no solo está dividido a nivel internacional, sino también a nivel nacional. También es evidente que la nueva presidenta del COI ha heredado otro problema que se le pedirá que resuelva sin haber tenido ninguna responsabilidad en su creación.

El COI mantiene el reconocimiento provisional de WB, que organizará el boxeo de los Juegos de 2028, en un contexto en el que la presencia simultánea de federaciones en estructuras rivales y los interrogantes sobre los modelos económicos vuelven a situar sobre la mesa la cuestión inicial: si existen diferencias reales entre IBA y WB, o si la transición impulsada en los últimos años sigue dejando abiertas incógnitas sobre el rumbo institucional del boxeo olímpico.

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