¿Wimbledon, el Tour o LA28? Un calendario sin margen
Javier Nieto
agosto 17, 2026

Las fechas anunciadas para Los Ángeles 2028 sitúan el comienzo del torneo olímpico de tenis cuatro días después de la final femenina de Wimbledon y solo tres después de la masculina. En ciclismo, la contrarreloj se disputará también tres días después del final del Tour de Francia, mientras que las pruebas en ruta llegarán seis y siete días más tarde. Sobre el calendario sigue siendo posible participar en las dos grandes citas de cada disciplina; hacerlo al máximo nivel parece bastante más difícil, incluso para los mejores deportistas del mundo.

Cada temporada hay ciclistas —y, de forma más excepcional, algún tenista— que priorizan una competición sobre otra. En el tenis, los principales jugadores suelen disputar los Grand Slams salvo lesión o alguna circunstancia concreta. En el ciclismo, la elección depende más de las características y posibilidades de cada corredor, de los objetivos del equipo y de aquello que pueda ganar. En esta ocasión, sin embargo, ya es algo más que una decisión. La cercanía influye más que nunca y obliga a elegir, abandonar antes una competición o asumir que no se llegará en las mejores condiciones a la siguiente. El escaso margen también deja la sensación de que los deportistas no han sido suficientemente tenidos en cuenta y de que cada competición ha velado principalmente por sus propios intereses. Una separación más moderada y razonable beneficiaría a los atletas, al público y a todas las competiciones.

Tres días para cambiar de superficie y continente

Wimbledon se disputará del 3 al 16 de julio. La final femenina será el día 15, la masculina el 16 y el torneo olímpico comenzará el 19. Los participantes deberán desplazarse desde Londres hasta California, asumir ocho horas de diferencia horaria y pasar de la hierba a la pista dura. Los jugadores eliminados durante la primera semana tendrán bastante más tiempo para preparar los Juegos que quienes alcancen las últimas rondas. Llegar a la final de uno de los torneos más importantes del mundo podría convertirse así en una desventaja para la siguiente competición. En París 2024 hubo trece días de separación y el cambio de hierba a tierra ya llevó a Ons Jabeur y Aryna Sabalenka a renunciar a los Juegos, mientras Rafael Nadal prescindió de Wimbledon para continuar su preparación sobre tierra.

Las críticas actuales reflejan que el problema no es únicamente teórico. Sabalenka considera “ridículo” que los Juegos empiecen tres días después de la final masculina y ha solicitado al menos una semana de margen porque la situación supone “demasiado estrés para el cuerpo”. Iga Swiatek también ha vuelto a cuestionar un calendario en el que, a su juicio, no se prioriza suficientemente el bienestar de los jugadores: “Esta situación será realmente difícil para quien dispute la final y después tenga que jugar en pista dura al otro lado del mundo”. Daniil Medvedev ha pedido ampliar el intervalo hasta seis o siete días y Elena Rybakina confía en que todavía pueda introducirse algún cambio.

El Tour termina y la contrarreloj espera

El Tour se adelantará y comenzará el 24 de junio para terminar el 16 de julio. La medida evita un solapamiento directo con las principales pruebas olímpicas de carretera, pero no resuelve la recuperación. La contrarreloj de LA28 se celebrará el día 19 y las carreras en ruta, el 22 y el 23. Quienes completen las tres semanas deberán recuperarse del esfuerzo, volar desde Francia hasta California, asimilar nueve horas de diferencia y reconocer un nuevo recorrido antes de volver a competir. Algunos podrían participar en una parte del Tour, durante una semana o diez días, y retirarse para descansar y preparar específicamente los Juegos. Otros completarán la carrera francesa y asumirán sus consecuencias físicas, mientras que algunos tendrán que elegir directamente entre ambos objetivos.

El mountain bike se celebrará los días 17 y 18, inmediatamente después del Tour, aunque esa coincidencia afecta a menos deportistas. La mayoría de sus especialistas no disputa la carrera francesa ni combina habitualmente el mountain bike con el ciclismo profesional de carretera. Mathieu van der Poel constituye una de las excepciones más relevantes y ya ha reconocido que “un verano sin el Tour está claramente sobre la mesa” porque su principal objetivo para LA28 es el oro olímpico en mountain bike. En el ciclismo femenino, el escenario podría ser diferente. El Tour de France Femmes se disputará en 2027 del 30 de julio al 7 de agosto, mientras que sus fechas de 2028 todavía no se han anunciado. Si mantiene una posición similar, las ciclistas afrontarían primero la contrarreloj y la ruta de LA28 y después la carrera francesa. El orden probablemente supondría un problema menor, porque el desgaste acumulado en las pruebas olímpicas es muy inferior al de una vuelta de nueve días, pero también obligaría a cambiar rápidamente una preparación específica para una contrarreloj o una carrera de un día por otra orientada a una competición por etapas.

Pogačar y una elección que también afecta al Tour

Tadej Pogačar también parece dispuesto a conceder prioridad a los Juegos. “Son otra carrera que me gustaría ganar. Solo llegan cada cuatro años, así que tendría que adaptar mi programa para estar en la forma adecuada”, explicó. El esloveno reconoció además que ese objetivo “no coincide exactamente con los intereses” de UAE Team Emirates-XRG, aunque espera que el equipo tenga en cuenta sus deseos. Todavía no ha confirmado que vaya a renunciar al Tour, pero su precedente resulta significativo: después de ganar el Giro de Italia y la carrera francesa en 2024, se retiró de los Juegos de París alegando cansancio.

Si Pogačar decide no participar en el Tour de 2028 o abandonarlo antes de tiempo, la carrera perderá a su gran estrella de los últimos años. Si lo completa, podría llegar a Los Ángeles sin la recuperación necesaria para disputar la contrarreloj y la ruta en sus mejores condiciones. Lo mismo sucede con los finalistas de Wimbledon: si completan el Grand Slam, tendrán un margen mínimo para adaptarse a LA28; si priorizan los Juegos, el torneo británico podría perder algún nombre importante. Todavía existe tiempo para revisar las fechas. La organización de The Open ya trasladó excepcionalmente su edición de 2028 para evitar el conflicto con el golf olímpico. Mover un campeonato más corto resulta más sencillo que modificar Wimbledon o una carrera de tres semanas, pero demuestra que una mayor coordinación todavía es posible.