El impulso educativo de World Gymnastics avanzó con una fuerza poco habitual durante los últimos meses, dejando huella en cuatro continentes y en comunidades deportivas muy distintas entre sí. Desde talleres técnicos hasta academias de Solidaridad Olímpica y campamentos para jóvenes atletas, cada iniciativa reflejó la convicción de que la enseñanza es un motor que sostiene la evolución de la gimnasia global. Las historias que surgieron en países como Tayikistán, Bangladesh, Costa Rica, Mongolia, Egipto y Estonia revelan no solo progreso técnico, sino también el profundo valor humano que nace cuando entrenadores, federaciones y expertos comparten un mismo propósito.
Este recorrido internacional, especialmente intenso en noviembre, mostró escenarios donde la educación deportiva se convirtió en un puente entre culturas, generaciones y realidades sociales. Ya fuera en un curso inicial de trampolín en Dusambé, en academias de nivel avanzado en El Cairo o en campamentos de desarrollo en Tallin, cada espacio formativo sostuvo una idea común: la gimnasia crece cuando quienes la enseñan se sienten acompañados, reconocidos y desafiados. Este ecosistema educativo culminó con la primera reunión del Grupo de Trabajo de Educación y Licencias en Estambul, un encuentro que marcó un punto de partida para una mirada más estructural sobre el futuro del aprendizaje en este deporte.
Programas formativos que conectan continentes y metodologías
El periodo comenzó en Tayikistán, donde un curso de Solidaridad Olímpica de Gimnasia de Trampolín reunió a 13 entrenadores bajo la guía de Alexey Ryzhkov, generando un espacio de aprendizaje fundamental para un país que busca fortalecer sus bases técnicas. Pocos días después, en Bangladesh, el proyecto de Desarrollo de Atletas Jóvenes (YAD) concluyó su último campo de entrenamiento del año, con 12 gimnastas adolescentes y siete entrenadores trabajando intensamente bajo la supervisión del experto Damien Millot, quien destacó el ambiente positivo impulsado por el compromiso local.
En Costa Rica, un curso centrado en los «Fundamentos de la Gimnasia» reunió a entrenadores de cuatro países y contó con el liderazgo de Marco Bortoleto, Carmen Gómez Alcalá y Esmeralda Rojas Campos, en una instancia que inspiró a los participantes a renovar sus metodologías. Mientras tanto, Mongolia vivió una academia de alto impacto mediático dirigida por Helena Dias y Silviya Miteva, un esfuerzo respaldado estrechamente por autoridades olímpicas y federativas que permitió visibilizar la creciente presencia de la gimnasia en el país.
Campamentos especializados, trabajo técnico y un encuentro global en Estambul
Egipto también se convirtió en un punto clave del itinerario educativo con una academia de nivel 3 en El Cairo para entrenadores de Gimnasia Aeróbica, liderada por Olga Kyselovicova con el apoyo de Ana Margarida Macanita. El curso, realizado en el Centro Olímpico El Maadi, fue descrito por Kyselovicova como un espacio lleno de energía positiva y amor profundo por la gimnasia, gracias al acompañamiento local encabezado por el director de la academia, Gasser Ahmed. En paralelo, Estonia acogió el tercer campamento anual de Parkour, liderado por Francisco De La Riva, donde se fortaleció la colaboración entre la comunidad del país y la Federación Estonia de Gimnasia, con la presencia institucional de su secretaria general, Margot Vosokov.
El ciclo culminó con la primera reunión del Grupo de Trabajo de Educación y Licencias en Estambul, presidida por Suat Celen, quien reunió a expertos y académicos provenientes de todos los continentes. Durante cuatro días, el grupo revisó el sistema educativo de World Gymnastics y exploró modelos para hacerlo más sostenible y adaptable a las realidades de cada federación nacional. Celen expresó su gratitud por la confianza depositada en él y destacó la importancia de las diversas perspectivas representadas, subrayando el rol que estas tendrán en el desarrollo futuro de la educación gimnástica a nivel mundial.




