World Nomad Games: la vida nómada hecha deporte
Javier Nieto
septiembre 1, 2026

Jinetes que recogen monedas del suelo sin detener el galope, luchadores que tratan de derribarse desde sus caballos y jugadores que distribuyen piedras sobre tableros utilizados durante generaciones. Los World Nomad Games han iniciado en Kirguistán una sexta edición que transforma habilidades asociadas históricamente a la vida nómada en 43 modalidades deportivas. La ceremonia de apertura se celebró el 31 de agosto en el Bishkek Arena de Biskek, donde la organización situó en más de 3.000 el número de atletas presentes en el desfile. Las delegaciones de 104 países se habían inscrito para un evento que continuará hasta el 6 de septiembre.

La inauguración fue solo el punto de partida. Las competiciones se desplazan principalmente a la región de Issyk-Kul, entre el hipódromo de Cholpon-Ata, diferentes complejos deportivos y el pastizal de Kyrchyn, convertido en una aldea etnográfica con alrededor de 40 espacios. La organización ha programado más de 800 actividades culturales, entre actuaciones musicales, narración oral, instrumentos tradicionales, artesanía, gastronomía, moda, danza, exposiciones y encuentros científicos. Los Juegos no separan la competición de ese patrimonio: las pruebas deportivas, las yurtas, los mercados, las representaciones ecuestres y los talleres forman parte de una misma presentación de las culturas nómadas.

Luchar y recoger monedas sobre un caballo

El kok-boru representa mejor que ninguna otra modalidad la espectacularidad del programa. Dos equipos de jinetes disputan la posesión de una pieza tradicional —o de un sustituto autorizado— y tratan de introducirla en el ‘taikazan’ rival, una gran meta circular. El kokpar kazajo comparte ese origen, pero se disputa con reglas propias. En el er enish, los participantes combaten sobre sus caballos e intentan desequilibrar, derribar o sacar de la silla al adversario. El tyiyn enmei, conocido en Kazajistán como ‘tenge ilu’, exige algo diferente: inclinar el cuerpo desde una montura al galope para recoger monedas u otros pequeños objetos colocados sobre el suelo.

El hipódromo acoge igualmente carreras que no responden a un único modelo. El ‘alaman chabysh’ mide la resistencia de caballos y jinetes sobre largas distancias; el ‘kunan chabysh’ está reservado a ejemplares jóvenes; y el ‘zhorgo salysh’ combina velocidad con la obligación de conservar el paso lateral característico de los caballos ambladores. La arquería también se practica a pie y a caballo, con reglamentos kirguises, turcos y húngaros. El arquero montado debe recorrer una pista dentro del tiempo establecido, controlar al animal sin perder velocidad y alcanzar diferentes blancos mientras dispara.

Águilas, luchadores y pruebas de fuerza

Kyrchyn concentra el salbuurun, un conjunto de conocimientos procedentes de la caza tradicional kirguisa. Sus pruebas actuales evalúan la llamada, el vuelo y la persecución de señuelos por parte de águilas reales, halcones y azores, además de incluir carreras de perros ‘taigan’ y competiciones de tiro con arco. La programación incorpora también exhibiciones de cetrería de varios países y demostraciones ecuestres. Otra de las pruebas más peculiares procede de la tradición buriata: el participante debe romper limpiamente una vértebra seca de ganado mediante un golpe con una sola mano, combinando fuerza y precisión.

Las luchas nacionales ocupan una parte especialmente extensa del calendario. El alysh kirguís, el kurash uzbeko, el ‘kazakh kuresi’, el ssireum coreano, el sumo japonés, el ‘mongol bökh’ y estilos procedentes de Turquía, Turkmenistán, Azerbaiyán, Tayikistán y las comunidades tártaras o sakha mantienen sus propios agarres, indumentarias y criterios de victoria. Muchas comparten el objetivo de desequilibrar y proyectar al adversario desde una posición erguida. El ‘mas-wrestling’ ofrece una imagen completamente distinta: dos deportistas se sientan frente a frente, apoyan los pies contra una tabla y tiran del mismo palo hasta arrebatárselo al rival o arrastrarlo hacia su lado.

También se compite sentado ante un tablero

No todas las modalidades dependen de la velocidad o de la fuerza. El ordo representa simbólicamente la defensa y conquista del cuartel general de un kan. Los equipos lanzan piezas dentro de un círculo para romper la formación contraria y alcanzar su elemento central. El toguz korgool kirguís, el mangala turco y el oware de África occidental pertenecen a una familia de juegos basada en distribuir y capturar piedras o fichas mediante el cálculo, la memoria y la anticipación. El toguz korgool y sus variantes de Kazajistán y Turquía fueron incluidos en 2020 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura -UNESCO- en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Kirguistán creó los World Nomad Games en 2014 y reunió en la primera edición de Cholpon-Ata a unos 500 participantes de 19 países. El país volvió a organizarlos en 2016 y 2018, antes de que la competición saliera de su lugar de origen. İznik, en Turquía, recibió en 2022 una cuarta edición que había sido aplazada por la pandemia, mientras Astaná, en Kazajistán, congregó en 2024 a unos 2.500 deportistas de 89 países alrededor de 21 deportes. La UNESCO había incorporado tres años antes el programa kirguís ‘Nomad games: rediscovering heritage, celebrating diversity’ a su Registro de Buenas Prácticas de Salvaguardia, por su papel en la recuperación y transmisión de juegos debilitados durante el proceso de sedentarización de la época soviética.

La edición de 2026 añade a esa dimensión cultural un componente diplomático. La apertura coincidió en Biskek con la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái -OCS- y reunió, entre otros dirigentes, a Vladimir Putin, Narendra Modi, Masoud Pezeshkian, Recep Tayyip Erdoğan, Shehbaz Sharif, Kassym-Jomart Tokayev y Alexander Lukashenko. Tras el desfile de las delegaciones y las actuaciones de la ceremonia, el programa se trasladó hacia Issyk-Kul, donde los deportes, las exhibiciones y la actividad de la aldea etnográfica se desarrollarán hasta el 6 de septiembre.