Los 7 puntos que explican la redistribución de poder del COI
SportsIn
julio 14, 2026

Durante los últimos meses, cada medida del Comité Olímpico Internacional se ha presentado como una respuesta concreta: modernizar la Carta Olímpica, flexibilizar el programa, reforzar la clasificación, mejorar la representación de los atletas, apoyar a los olímpicos o resolver el caso de Rusia. Por separado, todas tienen una explicación. Juntas muestran un traslado progresivo del control hacia el COI. Las Federaciones Internacionales y los comités olímpicos nacionales mantienen buena parte del trabajo técnico, el desarrollo de los atletas y los costes del sistema, mientras Lausana fija cada vez más el marco, los criterios y la dirección política.

El control avanza tan rápido que la responsabilidad se presupone que estará detrás… Pero de eso no se tiene ciencia cierta. Vamos a analizar cada uno de los puntos reformados.

1. La Carta Olímpica amplía el margen del COI

Las modificaciones aprobadas durante la 146ª Sesión reforzaron la neutralidad política y la autonomía del deporte frente a las presiones gubernamentales, sociales o económicas. El contexto internacional explica la decisión. El COI quiere una base más sólida para responder a la intervención de los gobiernos, las exclusiones políticas y los intentos externos de decidir qué atletas pueden competir.

Pero reforzar la autonomía también aumenta la autoridad de quien la interpreta. La Carta no se aplica sola. Es el COI quien convierte sus principios en decisiones cuando chocan la política, la elegibilidad, los intereses comerciales o las normas deportivas. El nuevo marco protege al Movimiento frente a las injerencias, pero también amplía el espacio del COI para fijar su dirección estratégica.

2. El programa olímpico deja de ofrecer seguridad

A partir de Brisbane 2032, las disciplinas serán evaluadas individualmente según criterios como integridad, cumplimiento antidopaje, popularidad, universalidad, igualdad de género, sostenibilidad o relevancia operativa. El sistema permite adaptar los Juegos a las nuevas audiencias y a las necesidades de las ciudades organizadoras. También transforma la relación entre el COI y las federaciones.

Durante décadas, la presencia olímpica ofrecía una estabilidad que permitía atraer financiación, firmar acuerdos comerciales y planificar inversiones a largo plazo. Esa seguridad pasa a estar condicionada. Las disciplinas deberán justificar periódicamente su presencia mediante criterios diseñados y aplicados por el COI. Las federaciones conservarán su autonomía formal, pero su principal activo dependerá cada vez más de superar la evaluación de Lausana.

3. La Q-Series introduce al COI en la clasificación

Tokio, Shanghái, Montreal y Orlando acogerán en 2028 cuatro citas clasificatorias para Los Ángeles, con baloncesto 3×3, vóley playa, BMX freestyle, escalada, flag football y skateboarding bajo una plataforma común. Las Federaciones Internacionales seguirán definiendo las reglas deportivas, los criterios de elegibilidad y buena parte de los sistemas de clasificación. El COI, sin embargo, controlará la marca, la presentación global y la relación con las ciudades anfitrionas.

Los torneos clasificatorios han sido tradicionalmente uno de los principales activos de las federaciones entre unos Juegos y los siguientes. Les permitían generar visibilidad, reforzar su identidad y construir relaciones comerciales. La Q-Series coloca al COI dentro de ese espacio. Las federaciones aportan la estructura técnica, pero Lausana controla cada vez más el escaparate y el relato del camino hacia los Juegos.

4. La representación de los atletas se integra en su modelo

Fit for the Future pretende que las comisiones de atletas sean obligatorias, dispongan de recursos y tengan una influencia real dentro de las organizaciones deportivas. El objetivo responde a que muchas de estas comisiones han tenido hasta ahora un papel simbólico o han participado cuando las principales decisiones ya estaban tomadas.

La cuestión está en quién diseña el modelo. Si las comisiones funcionan mediante estándares y mecanismos definidos por el COI, los atletas pueden ganar influencia, pero su representación queda también más integrada en una estructura diseñada desde Lausana. El fortalecimiento de su voz puede convivir, por tanto, con una menor independencia institucional de los órganos que los representan.

5. Los olímpicos establecen una relación directa con Lausana

Desde Milano Cortina 2026, los deportistas elegibles recibirán una ayuda de 10.000 dólares por cada edición de los Juegos en la que participen. Los comités nacionales distribuirán los fondos, pero el programa ha sido creado y financiado por el COI.

La medida responde al debate sobre la compensación de los atletas sin convertir la participación olímpica en un sistema convencional de premios. Su importancia también es institucional: establece una relación financiera directa entre Lausana y cada olímpico. A ello se suma el final de la cooperación con la World Olympians Association y la intención del COI de relacionarse directamente con la comunidad olímpica a través de su Comisión de Atletas.

La financiación, la consulta y la representación se acercan así al COI, mientras un intermediario independiente pierde peso.

6. Rusia se convierte en la primera prueba

El COI levantó provisionalmente la suspensión del Comité Olímpico Ruso tras considerar que ya no integraba formalmente a organizaciones deportivas de territorios bajo la jurisdicción del comité ucraniano. También retiró sus anteriores recomendaciones sobre la participación rusa. La decisión marcó una dirección de reintegración controlada, pero dejó buena parte de su aplicación en manos de las Federaciones Internacionales. Algunas pueden seguir el criterio del COI y otras mantener sus propias restricciones.

Las declaraciones posteriores de dirigentes rusos sobre los territorios obligaron al COI a anunciar una vigilancia continuada y a reservarse nuevas medidas. El caso muestra el poder y los límites del nuevo modelo. Lausana puede fijar la estrategia, pero no controla automáticamente todas sus consecuencias políticas y deportivas.

7. El poder y la responsabilidad siguen caminos diferentes

El COI tiene razones para avanzar hacia un sistema más integrado. Es propietario de los Juegos, negocia los grandes contratos audiovisuales y comerciales y asume el riesgo reputacional de la marca olímpica. Pero el producto no se construye únicamente en Lausana. Federaciones, clubes, entrenadores, gobiernos, comités nacionales y estructuras de apoyo forman y financian a los atletas durante todo el ciclo.

Si el COI controla cada vez más el programa, la clasificación, la relación con los atletas y los estándares institucionales, mientras el resto del Movimiento mantiene la mayor parte del coste y del trabajo de desarrollo, la influencia y la responsabilidad dejan de avanzar juntas. El COI controla una parte creciente del producto. Los demás continúan produciendo buena parte de lo que lo hace posible.

Una estrategia construida decisión a decisión

Una decisión puede explicarse por las circunstancias. Siete movimientos hacia el mismo centro constituyen una estrategia. La 146ª Sesión puede ser recordada como el momento en el que el modelo tradicional de colaboración empezó a transformarse en un sistema de relaciones cada vez más condicionadas desde Lausana. La redistribución ya está en marcha. Las federaciones y los comités nacionales deberán valorar cuánto control están dispuestos a ceder antes de este nuevo equilibrio.

Sobre THE IN
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