La igualdad de género se ha convertido en uno de los ejes estratégicos del Comité Olímpico Internacional (COI). Más allá de garantizar una mayor presencia de mujeres en las competiciones, el organismo busca impulsar un cambio estructural que permita ampliar las oportunidades de liderazgo, fortalecer la participación femenina en todos los niveles del deporte y crear entornos más seguros e inclusivos. Ese mensaje volvió a cobrar fuerza durante la IX Cumbre Mundial del Grupo Internacional de Trabajo sobre la Mujer y el Deporte (IWG), celebrada en Birmingham, Reino Unido.
En ese escenario, la presidenta del COI, Kirsty Coventry, defendió el papel del deporte como una herramienta capaz de transformar vidas y abrir oportunidades para mujeres y niñas en todo el mundo. La exnadadora olímpica recordó su propia experiencia desde Zimbabue hasta convertirse en campeona olímpica para explicar cómo el deporte puede desarrollar la confianza, el liderazgo y la resiliencia, al tiempo que reafirmó el compromiso del Movimiento Olímpico con seguir avanzando hacia una igualdad que vaya más allá de las competencias.
El COI apuesta por una igualdad que trascienda el terreno de juego
Durante su intervención, Coventry destacó que el Movimiento Olímpico ha conseguido avances históricos en los últimos años. Uno de los principales hitos fue la paridad total de género alcanzada en los Juegos Olímpicos de París 2024, un objetivo que el organismo considera un punto de partida y no una meta definitiva. En esa misma línea, recordó que los Juegos Olímpicos de Invierno de Alpes 2030 serán los primeros de la historia con igualdad de género, consolidando una evolución que comenzó hace varias décadas.
Los cambios también se reflejan dentro de la propia organización. Actualmente, más del 43% de los integrantes del COI son mujeres y, desde 2022, más de 1,5 millones de personas han participado en programas deportivos comunitarios respaldados por el organismo, de las cuales la mitad corresponde a mujeres y niñas. Para Coventry, estos avances tienen un impacto que va mucho más allá de las cifras, ya que la visibilidad de mujeres compitiendo, entrenando o dirigiendo organizaciones deportivas contribuye a modificar las expectativas de las nuevas generaciones y amplía las posibilidades de imaginar un futuro dentro del deporte.
Más liderazgo femenino y un trabajo conjunto para lograr un cambio duradero
Pese a los progresos alcanzados, la presidenta del COI insistió en que aún existen desafíos estructurales que requieren atención. Entre ellos mencionó la necesidad de aumentar la presencia de entrenadoras, árbitras, directoras técnicas y mujeres en cargos de decisión dentro de las organizaciones deportivas. También subrayó la importancia de garantizar que todas las mujeres y niñas puedan practicar deporte en condiciones de seguridad, respeto e inclusión, sin importar su lugar de origen o sus circunstancias personales.
Para alcanzar esos objetivos, el COI propone una estrategia basada en la colaboración entre distintos actores. Coventry hizo un llamado a que las organizaciones deportivas establezcan metas claras, midan sus avances y rindan cuentas sobre sus políticas de igualdad. Al mismo tiempo, defendió una mayor inversión en programas destinados a fomentar la participación de niñas, el desarrollo de liderazgos femeninos y la promoción del deporte femenino durante todo el año. Según planteó, solo mediante el trabajo conjunto entre gobiernos, escuelas, comunidades, empresas, organizaciones deportivas y la sociedad civil será posible consolidar un cambio sostenible que permita que el deporte siga siendo una herramienta de inclusión y desarrollo para millones de mujeres y niñas en todo el mundo.
