Thierry Henry explicó este martes por la noche una de las claves después de que España eliminara a Francia y alcanzara la final del Mundial. “Tienen una identidad, una filosofía y juegan igual en todos los niveles”, explicó el exfutbolista francés como comentarista de ‘FOX Sports’. Los jugadores españoles saben qué hacer porque llevan aprendiendo el mismo idioma futbolístico desde niños.
Francis Hernández, excoordinador de las categorías inferiores de la RFEF, ya explicó en 2022 cómo la RFEF convirtió esa tradición futbolística en un método común. “El tikitaka estaba en el aire y nuestra tarea fue darle forma mediante un modelo de juego y un perfil de jugadores y dejarlo por escrito para todo el que venga detrás de nosotros”, afirmó en un reportaje de Prensa Ibérica.
Ese estilo dejó de ser hace tiempo una herencia transmitida únicamente de entrenador a entrenador. España lo definió, lo desarrolló y lo dejó documentado para que todas sus selecciones trabajaran sobre una misma base. “Nosotros hemos trabajado basados en un modelo de juego y lo tenemos almacenado de manera masiva”, explicó Hernández en una entrevista concedida a AS en marzo de 2025. Cada futbolista que llega a la Selección recibe una explicación de lo que pretende el equipo y de cómo puede integrarse en esa idea. Y cada entrenador también gracias a un modelo definido, escrito y compartido por todas sus selecciones. Desde las categorías inferiores hasta la absoluta, España intenta dominar el balón, generar ocasiones, defender lejos de su portería y recuperarlo rápidamente después de perderlo.

La idea parte del tipo de futbolista que tradicionalmente ha producido el fútbol español: jugadores técnicos, asociativos, capaces de interpretar espacios pequeños y con una forma alegre y atrevida de relacionarse con el balón. No todos responden al mismo perfil, pero la Selección busca aquellos que pueden integrarse en un equipo donde la capacidad para entender el juego pesa tanto como el talento individual. Y este perfil se da mucho por España, cada país debería de buscar qué perfil y manera de jugar le va mejor con su propia cultura, no por una generación determinada.
Luis de la Fuente no necesitaba inventar nada
Luis de la Fuente ha sido posiblemente el seleccionador más fiel a ese modelo. Otros entrenadores, especialmente Luis Enrique, respetaron buena parte de sus principios, aunque añadieron sus propios conocimientos y matices. De la Fuente llegó a las categorías inferiores de la RFEF a principios de 2013 y ha crecido profesionalmente dentro de esa estructura. Conoce el método, a los entrenadores y a muchos de los jugadores desde antes de que fueran estrellas.
Durante sus primeros meses se presentó esa trayectoria como una debilidad. No había dirigido a un gran club ni gestionado un vestuario lleno de figuras internacionales. Su experiencia procedía de equipos más modestos y de las selecciones inferiores. Precisamente eso terminó convirtiéndolo en el candidato perfecto para la Federación: no llegó para imponer una revolución personal, sino para desarrollar hasta sus últimas consecuencias una idea que conocía mejor que nadie.
El inicio tampoco fue sencillo. España perdió 2-0 ante Escocia el 28 de marzo de 2023, en el segundo partido de De la Fuente al frente de la absoluta, y comenzaron las dudas sobre el seleccionador y sobre una generación en la que muchos aficionados apenas reconocían varios nombres. Tres años después, aquel ciclo ha producido una Nations League, una Eurocopa, un subcampeonato de la Nations League y una final del Mundial. Su renovación, además, quedó cerrada hasta el final de la Eurocopa de 2028… y todo apunta que también lo estará hasta el Mundial de 2030.
Sin ser «presos del modelo»
La ausencia de una colección de superestrellas también ha reforzado al grupo. España tiene futbolistas de dimensión mundial y cuenta con un Balón de Oro como Rodri, pero incluso su principal referencia responde a un perfil poco habitual dentro de la industria del fútbol. La jerarquía se construye desde el juego y el comportamiento, no desde las redes sociales o los anuncios en televisión.
Ese equilibrio explica el compañerismo, la capacidad para integrar nuevos jugadores y la naturalidad con la que el equipo mantiene su identidad pese a las bajas o los cambios en la alineación. De la Fuente destacó después de eliminar a Francia la unidad, la humildad y la ausencia de egos dentro del vestuario. Son valores que antes podían confundirse con falta de liderazgo y que ahora forman parte de la fortaleza competitiva de España.
Francia llegó a la semifinal con una de las plantillas más poderosas de su historia y con Mbappé, Barcolá, Dembélé y Olise como principales amenazas. España la derrotó por 2-0, apenas le permitió generar peligro y alcanzó la final con seis porterías a cero en siete partidos. También igualó el récord europeo de 37 encuentros consecutivos sin perder.
Todo aquello que parecía limitar a esta Selección ha terminado por ser su mejor arma. Un entrenador sin experiencia en grandes banquillos que le ha permitido crecer dentro de la filosofía de la RFEF, una plantilla sin una acumulación de egos y una idea de juego conocida desde las categorías inferiores y que está apuntada y definida por escrito en los ordenadores, aplicaciones y cuadernos de la RFEF para que todo aquel que entre a trabajar sepa cuál es la filosofía desde el primer día. Y ya si te salen jugadores como Lamine Yamal o Nico Williams para adornarla con individualidades, mejor que mejor porque, como también advertía Francis Hernández, “no somos presos del modelo”.
