Las respuestas que Bélgica exige a FIFA y Gianni Infantino
Víctor García
septiembre 9, 2026

Bélgica ganó aquel partido por 4-1, pero dos meses después sigue pidiendo explicaciones. El resultado ante Estados Unidos en los octavos de final del Mundial no cerró el caso de Folarin Balogun, autorizado a jugar pese a su expulsión en la ronda anterior. Ahora, la controversia ha llegado a las elecciones de FIFA: la federación belga ha anunciado esta semana que no respaldará la reelección de Gianni Infantino sin respuestas satisfactorias sobre este episodio y otras decisiones del organismo.

El delantero estadounidense debía cumplir un partido de sanción por su entrada ante Bosnia y Herzegovina. Sin embargo, la ejecución del castigo quedó aplazada después de una llamada de Donald Trump a Infantino. Balogun pudo enfrentarse a Bélgica y su selección terminó eliminada. Para los responsables belgas, ganar sobre el césped no resolvía lo ocurrido fuera de él.

Un partido que llega al Consejo de FIFA

La presidenta de la federación, Pascale Van Damme, ha solicitado que el caso se incluya en el Consejo de FIFA del 15 de octubre. “Seguimos alineados con UEFA y buscamos conjuntamente respuestas claras”, señala la federación. La petición añade una fecha y un lugar a la reclamación: Bélgica quiere que la discusión llegue al órgano de dirección, con explicaciones sobre el procedimiento seguido y sus consecuencias.

El segundo expediente es FIFA Forward Enterprise (FFE), el proyecto de entrada de capital privado en la actividad comercial de FIFA que fue abandonado tras la oposición recibida. Su retirada frenó la operación, pero dejó pendiente el debate sobre cómo se había preparado. La desconfianza hacia esa iniciativa también está detrás de la petición de Finlandia, Suecia y Dinamarca para reunirse con el comisario europeo de Deporte, Glenn Micallef, difundida el 2 de septiembre.

El dinero prometido y las explicaciones pendientes

Cuando presentó FFE, el 28 de julio, FIFA defendió que los inversores tendrían participaciones minoritarias y que el organismo conservaría el control de las decisiones deportivas. El atractivo para sus miembros estaba en la financiación: proponía elevar de ocho a veinte millones de dólares la asignación por federación del programa Forward para 2027-2030. “Esto trata de la democratización del fútbol en todo el mundo”, sostuvo Infantino. Su puesta en marcha quedaba condicionada al respaldo mayoritario de las federaciones y a las aprobaciones del Consejo.

Las tres asociaciones nórdicas buscan ahora un interlocutor fuera de esa estructura. La Comisión Europea ha recibido la carta, aunque la información disponible no confirma que la reunión se haya aceptado. Existe una iniciativa conjunta entre esas federaciones; convertirla ya en un frente europeo con un programa electoral común sería ir más allá de lo anunciado.

Infantino, entretanto, mantiene su intención de presentarse a las elecciones de marzo de 2027, como confirmó FIFA el 6 de septiembre. La candidatura sigue adelante y Bélgica ha explicado qué necesita para apoyarla. El próximo encuentro de este desacuerdo tiene fecha señalada en el calendario del Consejo: el 15 de octubre, si FIFA incorpora el asunto solicitado. Esta vez no habrá un marcador que permita darlo por terminado.