La International University Sports Federation -FISU- ha reunido en Figueira da Foz, Portugal, a unas 600 personas pertenecientes a delegaciones y a la comunidad deportiva de 31 países y regiones para disputar la segunda edición del World University Championship Beach Sports. La competición se desarrolla del 17 al 22 de septiembre en la playa de Buarcos y distribuye sus títulos entre balonmano, fútbol, vóley y lucha playa. Es la primera vez que el campeonato se celebra en Europa después de su estreno en Brasil y representa un nuevo paso en la creación de una estructura internacional específica para las modalidades universitarias de arena.
El acontecimiento no consiste únicamente en cuatro Mundiales coincidentes. FISU pretende reunir disciplinas con trayectorias y niveles de implantación diferentes dentro de una misma propiedad multideportiva, capaz de compartir sede, servicios, voluntariado, producción audiovisual y organización institucional. El formato proporciona a las modalidades con cuadros más reducidos una plataforma que difícilmente alcanzarían mediante campeonatos independientes, mientras que permite a la federación concentrar varios títulos mundiales en seis jornadas y dentro de un único recinto. La prueba de Figueira da Foz permitirá comprobar si esa agrupación puede adquirir continuidad después de sus dos primeras ediciones.
De Río de Janeiro a su estreno europeo
La primera edición se celebró en Río de Janeiro del 2 al 8 de septiembre de 2024 y reunió a aproximadamente 1.000 participantes de 34 países. Brasil encabezó el medallero con seis oros, tres platas y cuatro bronces, por delante de Argentina y Alemania. Más allá de los resultados, aquella cita estableció por primera vez un campeonato conjunto para las cuatro modalidades y permitió que deportistas procedentes de diferentes estructuras universitarias compartieran calendario, instalaciones y ceremonias. Figueira da Foz recoge ahora ese formato y lo traslada fuera de su país de origen.
La creación del evento común no significa que todas sus disciplinas sean nuevas dentro del sistema universitario. El vóley playa cuenta con Campeonatos Mundiales Universitarios organizados por FISU desde 2002 y dispone de una base internacional más amplia. La novedad introducida en 2024 fue su integración con el fútbol, el balonmano y la lucha playa. La federación puede utilizar así la experiencia organizativa y la participación acumulada por el vóley para sostener una competición compartida y ofrecer mayor visibilidad a modalidades cuyo desarrollo universitario internacional todavía resulta más limitado.
Una playa convertida en recinto multideportivo
Toda la competición portuguesa se concentra en Buarcos. El recinto incluye un estadio principal para fútbol playa, otro secundario para balonmano, cuatro pistas de vóley y un área específica para la lucha, además de espacios de entrenamiento y calentamiento para cada modalidad. La organización añade vestuarios, duchas, atención fisioterapéutica y servicios destinados a las delegaciones. Esta distribución permite transformar temporalmente una playa ya integrada en la ciudad sin construir instalaciones deportivas permanentes y facilita que el público pueda acceder gratuitamente a los campeonatos.
La dimensión internacional, sin embargo, no se reparte de manera uniforme. El vóley reúne a 25 países en categoría masculina y 22 en la femenina, mientras que la lucha cuenta con siete delegaciones. El balonmano presenta cinco selecciones masculinas y cuatro femeninas, y el fútbol queda limitado a cuatro equipos y únicamente dispone de competición masculina. La presencia de representantes de los cinco continentes refleja el alcance global del acontecimiento completo, pero no implica que cada deporte haya alcanzado individualmente esa implantación. Una de las funciones del formato conjunto consiste precisamente en proporcionar continuidad competitiva a esos cuadros más pequeños.
Un programa todavía en construcción
El proyecto ha evolucionado desde que Portugal recibió la organización. La presentación inicial contemplaba más de 700 participantes procedentes de 34 países, doce días de actividad y cinco deportes: balonmano, fútbol, vóley, lucha y rugby playa. También se anunció una modalidad denominada Beach Ultimate Tennis como exhibición. El programa definitivo ha quedado reducido a alrededor de 600 integrantes de las delegaciones, 31 países y regiones, cuatro deportes y seis días de competición. FISU no ha explicado esta revisión como un retroceso, pero las diferencias muestran que la organización continúa ajustando la dimensión y el contenido de una propiedad creada hace solo dos años.
El presidente de la Federação Académica do Desporto Universitário -FADU Portugal- y del comité organizador, Diogo Salgado Braz, considera que la celebración constituye “un hito de gran importancia para el deporte universitario en Portugal” y una demostración de la capacidad organizativa de sus instituciones de educación superior. El presidente de FISU, Leonz Eder, ha situado el campeonato dentro de una experiencia que combina rendimiento, formación, convivencia y respeto entre deportistas universitarios. El calendario incluye además el 20 de septiembre, Día Internacional del Deporte Universitario, para el que FADU ha preparado actividades destinadas a participantes y miembros de la comunidad académica.

Universidad, turismo y economía azul
La organización reúne a FISU, FADU Portugal, la Universidad de Coimbra, el Ayuntamiento de Figueira da Foz y la Associação Académica de Coimbra, con el respaldo del Instituto Português do Desporto e Juventude y Turismo de Portugal. La participación universitaria no se limita a aportar deportistas o apoyo protocolario. El campus de Coimbra en Figueira da Foz desarrolla actividades de enseñanza e investigación vinculadas al mar y a la economía azul, por lo que el campeonato conecta la competición internacional con una estrategia académica y territorial ya existente. El municipio también presentó el evento en la feria turística BTL de Lisboa como una oportunidad para atraer delegaciones y visitantes y reforzar su identificación como destino de deporte y costa, aunque todavía no se ha publicado una estimación económica de ese impacto.
Figueira da Foz servirá finalmente para medir algo más que los resultados de cuatro campeonatos. FISU podrá comparar la participación con la edición inaugural, valorar la viabilidad de organizar varias disciplinas sobre una única playa y decidir si recupera modalidades inicialmente previstas o mantiene un programa más concentrado. También deberá comprobar si el formato ayuda a ampliar los cuadros de fútbol, balonmano y lucha sin perder la aportación del vóley como principal base internacional. Después de Río 2024 y de su primera edición europea, la continuidad del Mundial dependerá de que la federación convierta esa convivencia temporal entre cuatro deportes en una estructura reconocible para universidades, federaciones nacionales y futuras ciudades organizadoras.
