El próximo 6 de febrero se inaugurarán los XXV Juegos Olímpicos de Invierno en Italia, con Milán y Cortina d’Ampezzo como principales escenarios. A 100 días de la ceremonia inaugural, el proyecto avanza con la mirada puesta en la finalización de obras, la operativa logística y un plan de sostenibilidad que pretende marcar un antes y un después en la gestión de grandes eventos deportivos.
Las autoridades locales y el Comité Organizador subrayan que el modelo multisede, distribuido entre Milán, Cortina, Valtellina y Val di Fiemme, permitirá optimizar recursos y dejar un legado tangible en movilidad y turismo. Andrea Varnier, consejero delegado de la Fundación Milano Cortina 2026, aseguró recientemente que “los Juegos estarán listos a tiempo y serán un ejemplo de colaboración entre territorios”.
Sedes en fase final y plazos ajustados
En Cortina d’Ampezzo, el nuevo Sliding Centre ha superado la fase de prehomologación con pruebas de atletas y técnicos realizadas a comienzos de año. La entrega definitiva de las instalaciones está prevista para las próximas semanas, mientras el COI mantiene un plan alternativo en caso de retrasos. En Livigno, el complejo de freestyle y snowboard fue el primero en completarse y ya ha acogido competiciones previas, confirmando su operatividad total.
En Milán, el PalaItalia Santa Giulia, futura sede del hockey sobre hielo, avanza a contrarreloj con la estructura principal terminada y las pruebas de hielo programadas para finales de noviembre. En paralelo, los pabellones de Fiera Milano Rho ultiman su reconversión temporal para acoger pruebas de patinaje de velocidad y hockey preliminar. La Fundación Milano Cortina 2026 ha insistido en que “no hay margen para el error en los plazos, pero sí confianza en el trabajo conjunto con las instituciones”.
Ceremonias y legado territorial
La ceremonia inaugural se celebrará en el estadio de San Siro, mientras la clausura tendrá lugar en la Arena de Verona. Ambas servirán de escaparate para un proyecto que reparte la competición entre ciudades y zonas de montaña, con la intención de reforzar el tejido deportivo del norte de Italia. Las federaciones locales prevén que esta distribución incentive el turismo y la práctica del deporte invernal más allá de 2026.
El modelo de sedes descentralizado exigirá un importante despliegue logístico y una coordinación precisa entre regiones. Según la organización, todos los desplazamientos de atletas, personal y medios estarán cubiertos mediante sistemas de transporte público y conexiones ferroviarias específicas entre los grupos principales.
El acuerdo con Ferrovie dello Stato garantiza la conexión rápida entre Milán, Cortina y Valtellina. Además, la empresa Leonardo proporcionará comunicaciones críticas para la gestión en zonas alpinas. La estrategia incluye una red de lanzaderas eléctricas y un sistema digital de gestión de flujos, desarrollado junto a un socio tecnológico del COI, para reducir la huella de carbono de los desplazamientos.
Plan híbrido y sostenible
El programa comercial de los Juegos ya cuenta con más de cincuenta acuerdos activos, encabezados por empresas como Eni, Leonardo y TechnoAlpin, además de los socios globales del COI. Los ingresos por patrocinio superan los 450 millones de euros, con previsiones de alcanzar los 575 millones antes del inicio. El reciente acuerdo con Uber introducirá una red de movilidad inteligente para espectadores y voluntarios.
El plan de sostenibilidad de Milano Cortina 2026 reafirma que el 92 % de las sedes serán existentes o temporales, en un plan híbrido en línea con la Agenda 2020+5 del COI. El proyecto NOW26 integra medidas de eficiencia energética, materiales reciclados en la antorcha y compensación de emisiones en transporte y operaciones. La organización asegura que estos criterios “no son un complemento, sino la base de nuestro modo de trabajar”.
La innovación también se reflejará en la digitalización de la experiencia del público, el uso de inteligencia ambiental en zonas de alta montaña y la gestión circular de residuos alimentarios. Con estos avances, los Juegos de Invierno de 2026 se perfilan como una edición orientada al legado sostenible y al fortalecimiento institucional del deporte olímpico en Italia.




