La 50ª Asamblea General de la Association of Summer Olympic International Federations -ASOIF- reunió en Lausana a sus 36 federaciones miembro, plenas y asociadas, en un momento de transición para el Movimiento Olímpico. La agenda oficial giró en torno a la implementación de la nueva ASOIF Strategy 2026-2032, la sexta revisión de gobernanza de las federaciones internacionales y la preparación de los próximos Juegos Olímpicos y Juegos Olímpicos de la Juventud, pero el fondo de la reunión fue más amplio: qué debe cambiar para que el sistema olímpico siga siendo relevante, sostenible y creíble.
La intervención de Kirsty Coventry, presidenta del Comité Olímpico Internacional -COI-, situó esa discusión en el inicio de su etapa al frente del organismo. Coventry habló de geopolítica, divisiones globales, tensiones regionales y velocidad del cambio tecnológico, y defendió que el Movimiento Olímpico está en una fase que exige adaptación colectiva. “Estamos, creo, en una encrucijada. Nos aseguraremos de que nuestro Movimiento siga siendo relevante, pero solo podremos hacerlo si lo hacemos juntos”, afirmó ante las federaciones internacionales.
Las federaciones piden voz en un sistema más complejo
ASOIF presentó la hoja de ruta de su Strategy 2026-2032, articulada en tres pilares: representación, influencia y defensa de intereses; excelencia en los Juegos Olímpicos; y colaboración e intercambio de conocimiento. La formulación es institucional, pero apunta a una cuestión de poder dentro del sistema olímpico: las federaciones internacionales quieren reforzar su capacidad de representación, influir en las decisiones estratégicas y compartir conocimiento en un entorno donde ninguna disciplina puede responder sola a todos los retos de calendario, costes, audiencias, tecnología o gobernanza.
Ingmar De Vos, presidente de ASOIF, resumió esa lógica al señalar que la estrategia reconoce que la acción colectiva importa “más que nunca”. “Ninguna federación internacional puede navegar sola todos los desafíos”, afirmó. Ese mensaje conecta con una de las tensiones que Coventry tendrá que gestionar: las federaciones son esenciales para la entrega deportiva de los Juegos, pero el COI necesita ordenar un programa cada vez más grande, caro y complejo sin que cada actor defienda solo su propio espacio.
Gobernanza, transparencia y las conversaciones incómodas
La gobernanza volvió a ocupar un lugar central con la actualización de la sexta revisión de gobernanza de las federaciones internacionales, cuyos resultados se publicarán en junio. Las 36 federaciones participaron en un proceso supervisado por el Governance Task Force de ASOIF y apoyado por una consultora independiente. El ejercicio no es menor: transparencia, integridad, democracia interna, controles, salvaguarda, protección de datos y rendición de cuentas se han convertido en indicadores de credibilidad para federaciones que gestionan sanciones, elecciones, elegibilidad, financiación y relaciones con atletas.
Coventry vinculó esa revisión interna con una idea más amplia de autocrítica. “Tenemos que ser la mejor versión de nosotros mismos; tenemos que estar más en forma que nunca para poder hacer avanzar este Movimiento”, dijo, utilizando la mentalidad del atleta como metáfora institucional. También pidió abordar los desacuerdos de forma directa: “Tenemos que poder tener conversaciones difíciles de la forma más respetuosa, pero también de la forma más abierta y transparente, sabiendo que intentamos alcanzar el mismo objetivo”. Ahí aparece uno de los puntos más delicados de su mandato: cambiar sin romper equilibrios entre federaciones, organizadores, atletas, patrocinadores y público.
Dakar, Los Ángeles y Brisbane como pruebas distintas
La Asamblea recibió actualizaciones de Dakar 2026, Los Ángeles 2028 y Brisbane 2032, tres proyectos que representan problemas diferentes. Dakar 2026 será la primera cita deportiva olímpica en suelo africano y la próxima gran prueba del sistema, del 31 de octubre al 13 de noviembre de 2026. Su valor simbólico es evidente, pero también lo es su exigencia operativa: pasar de la planificación a la preparación real, coordinar federaciones y demostrar que la expansión geográfica del olimpismo puede traducirse en entrega deportiva fiable.
Los Ángeles 2028 concentra otro tipo de tensión: escala, mercado y programa. El comité organizador presentó cómo prepara el mayor programa deportivo de la historia olímpica, con actividades de prueba, pruebas y actividades de preparación, y contratación acelerada en áreas operativas clave. También informó de un fuerte interés público tras el lanzamiento del sorteo de entradas, con más de cuatro millones de tickets vendidos en 85 países y los 50 estados de Estados Unidos en la primera fase. Para Coventry, LA28 será una prueba de gestión del éxito: más deportes, más audiencias, más sedes, más presión comercial y una necesidad mayor de ordenar calendarios sin perder experiencia del atleta ni claridad para el público.
El programa olímpico y el futuro que sigue abierto
Brisbane 2032 muestra que las decisiones más sensibles no terminan en Los Ángeles. El Gobierno de Queensland ya tiene en marcha su Delivery Plan, avanzan procesos de sedes y contratación, y el comité organizador mantiene conversaciones con el COI y las federaciones sobre el programa deportivo inicial, previsto para finales de 2026 o comienzos de 2027. También se esperan avances en sostenibilidad, anuncios comerciales, emblemas y participación de atletas a través de un Athlete and Sport Advisory Group. Cada uno de esos hitos abrirá nuevas negociaciones sobre qué deportes entran, qué sedes se usan, cuánto cuesta organizar y cómo se justifica el legado.
La Asamblea también recibió actualizaciones del COI dentro del proceso “Fit for the Future”, además de informes de la World Anti-Doping Agency -WADA- y la International Testing Agency -ITA- sobre antidopaje y colaboración con federaciones. El encuentro dejó una fotografía clara de la era Coventry: las federaciones quieren más influencia, el COI necesita transparencia para revisar el programa, la gobernanza seguirá bajo examen y los próximos Juegos obligan a resolver debates sobre tamaño, coste, tecnología, integridad, atletas y legitimidad. “Si no sois fuertes y ambiciosas, nosotros tampoco lo seremos”, dijo Coventry a las federaciones. La frase resume el nuevo equilibrio que tendrá que construir: un Movimiento Olímpico más colectivo, pero también más exigente consigo mismo.
