Cómo el VI Naciones se transformó en el pilar económico del rugby europeo
Juan José Saldaña
febrero 8, 2026

Cada temporada, cuando arranca el VI Naciones, Europa se paraliza alrededor de un torneo que trasciende lo deportivo. Inglaterra, Irlanda, Gales, Escocia, Francia e Italia no solo compiten por el prestigio histórico del campeonato más antiguo del rugby, sino que activan una estructura que hoy sostiene buena parte de la economía del oval en el continente. Lo que durante décadas fue tradición y rivalidad, hoy es también una maquinaria financiera de alcance global.

El certamen, del que CVC controla el 14% desde 2021, factura únicamente por televisión 135,2 millones de libras anuales (156,3 millones de euros). Esa cifra ayuda a explicar por qué el VI Naciones se ha convertido en la principal fuente de ingresos para seis federaciones que, en conjunto, generaron 727 millones de dólares en 2024. Según un informe de Oliver & Ohlbaum Associates, estos ingresos representan más de la mitad de todo lo que produce el rugby de selecciones a nivel mundial y cerca del 70% de lo que generan las competiciones de clubes durante una temporada.

La entrada de CVC y la profesionalización del modelo comercial

La inversión de CVC en 2021, con la compra del 14,3% por 365 millones de libras, valoró a la sociedad gestora del torneo en 2.950 millones de euros. Lejos de alterar la esencia competitiva, el ingreso del fondo permitió profesionalizar la explotación comercial, diversificar ingresos y reforzar el posicionamiento internacional del torneo. Las federaciones mantienen el control deportivo y accionarial, mientras reciben de forma progresiva los pagos acordados, en un proceso que culmina este año.

El impacto se refleja en el alcance global del campeonato. El VI Naciones acumula una audiencia de 185 millones de personas en 64 países, con cifras destacadas como los 4,4 millones de televidentes por partido en Francia o más de 2,2 millones en Inglaterra. En España, el torneo tiene presencia asegurada a través de Movistar Plus+. El producto ha logrado expandirse hacia nuevas audiencias sin perder su identidad histórica, convirtiéndose en un activo atractivo para mercados y broadcasters internacionales.

Estadios llenos, marcas globales y un torneo rentable

El poder del VI Naciones no se mide solo en pantallas, sino también en gradas llenas. En 2025, más de un millón de aficionados asistieron a los 15 partidos del torneo, con una media superior a 70.000 personas por jornada en estadios emblemáticos como el Stade de France, el Stadio Olimpico o Twickenham. La gestión directa del ticketing por parte de las federaciones asegura ingresos por taquilla prácticamente garantizados en cada edición.

A esto se suma un sólido pool comercial liderado por Guinness como title sponsor, con un aporte de 15 millones de libras por temporada, acompañado por marcas como BKT, Breitling, Capgemini e IHG Hotels & Resorts. El negocio comercial aporta cerca de 19 millones de libras anuales adicionales. En 2024, el torneo registró un beneficio antes de impuestos de 10,5 millones de libras y repartió 18 millones en premios, cifra que ha crecido un 12,5% desde 2020. Estos recursos se traducen en inversión en infraestructura, desarrollo y alto rendimiento para las seis federaciones, reforzando el papel del VI Naciones como sostén económico del rugby europeo.

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