El turismo deportivo se ha convertido en el principal motor económico de la industria del deporte y concentrará hasta el 60% de su crecimiento global hasta 2030, según el informe Sports for People and Planet, elaborado por el World Economic Forum. En 2025, este segmento genera alrededor de 672.000 millones de dólares y representa el 10% del gasto turístico mundial, muy por delante de otros ámbitos de la economía del deporte como el deporte profesional, el equipamiento o los servicios asociados.
El informe analiza cómo este crecimiento acelerado está transformando la economía del deporte, impulsado por el aumento de eventos, la diversificación de formatos competitivos y la expansión del consumo asociado a viajes y experiencias deportivas. A lo largo del documento se examina por qué el turismo deportivo lidera la expansión del sector, cómo se ha convertido en un elemento central para destinos y organizaciones, y por qué esa misma expansión concentra una elevada exposición a riesgos climáticos, financieros y operativos, situándolo en el centro de una tensión creciente entre oportunidad económica y vulnerabilidad estructural.
El principal motor económico del deporte global
El crecimiento del turismo deportivo ha superado de forma consistente al del turismo general desde 2020. El informe señala que este segmento ha registrado una tasa de crecimiento anual del 28% desde ese año, frente al 22% del conjunto del sector turístico, consolidándose como uno de los ámbitos que más rápidamente se recuperaron tras la pandemia. A medio plazo, se proyecta un crecimiento medio del 17,5% anual hasta 2030, impulsado por la proliferación de competiciones internacionales, el auge de los eventos de resistencia y la consolidación de experiencias híbridas que combinan participación y asistencia.
Más allá de los eventos, el turismo deportivo actúa como un multiplicador económico a lo largo de toda la cadena de valor. Desplazamientos, alojamiento, restauración, venta de entradas y comercialización de productos asociados concentran una parte significativa del gasto generado por aficionados y participantes. El informe destaca que maratones internacionales, pruebas de resistencia y eventos deportivos en entornos urbanos y naturales están atrayendo a decenas de miles de visitantes internacionales, con inscripciones que en algunos casos se agotan en cuestión de minutos, reforzando el impacto económico directo en los destinos anfitriones.

Competiciones en entornos abiertos
El informe subraya que el turismo deportivo presenta una elevada dependencia de actividades al aire libre, lo que incrementa su exposición a factores ambientales. Más del 90% de los derechos audiovisuales del deporte profesional y el 76% de los ingresos por patrocinio están vinculados a competiciones que se desarrollan en entornos abiertos, una circunstancia que amplifica los riesgos asociados al clima extremo, la contaminación y la degradación ambiental, con efectos directos sobre la viabilidad de eventos y destinos.
Esta vulnerabilidad ya tiene un impacto económico medible. El documento recoge cómo fenómenos como olas de calor, lluvias intensas o mala calidad del aire están provocando cancelaciones y reprogramaciones de eventos, con consecuencias sobre ingresos, audiencias y contratos comerciales. En el Reino Unido, por ejemplo, las condiciones meteorológicas adversas generan pérdidas anuales estimadas en 320 millones de libras en el ámbito del deporte comunitario. A ello se suma el incremento de los costes aseguradores, la reducción de coberturas disponibles y una mayor cautela inversora en proyectos vinculados a eventos y sedes deportivas.
Grandes flujos de visitantes y limitar riesgos financieros
El crecimiento del turismo deportivo también condiciona las decisiones de sede y la planificación urbana. El informe destaca que la capacidad de las ciudades para absorber grandes flujos de visitantes, garantizar infraestructuras resilientes y limitar riesgos financieros se ha convertido en un factor clave a la hora de albergar eventos deportivos de gran escala, especialmente en un contexto de mayor incertidumbre climática y presión sobre los recursos.
En este escenario, el turismo deportivo aparece identificado como uno de los sectores más expuestos dentro de la economía del deporte, junto a la venta de artículos deportivos y el deporte participativo. Su dependencia de la movilidad, del entorno natural y de la estabilidad operativa lo sitúa en el centro del análisis de riesgos del informe, al tiempo que concentra una parte sustancial del crecimiento previsto para el sector. El documento señala, además, que los beneficios económicos tradicionalmente asociados a la organización de grandes eventos son cada vez menos predecibles, debido a la creciente incidencia de riesgos climáticos y operativos sobre su rentabilidad.




