El riesgo económico invisible para el deporte
Javier Nieto
enero 21, 2026

La economía global del deporte podría enfrentarse a pérdidas de hasta 517.000 millones de dólares anuales en 2030 si no se revierte la caída de la práctica deportiva, según el informe Sports for People and Planet, elaborado por el World Economic Forum. El documento advierte de que el impacto combinado de la inactividad física y otros factores estructurales podría elevar esas pérdidas hasta 1,6 billones de dólares anuales en 2050, afectando directamente a los ingresos del sector.

El informe sitúa este riesgo en el centro del modelo económico del deporte, que actualmente genera unos 2,3 billones de dólares anuales a escala global y mantiene previsiones de crecimiento sostenido en las próximas décadas. Sin embargo, el descenso de la participación deportiva está reduciendo la base de consumidores, aficionados y usuarios que sostiene ingresos vinculados a eventos, turismo, equipamiento y servicios deportivos.

La inactividad física como freno al crecimiento del deporte

El World Economic Forum identifica la inactividad física como un freno estructural a la demanda. Casi un tercio de la población adulta mundial no cumple las recomendaciones mínimas de actividad física, mientras que entre los jóvenes el porcentaje asciende hasta el 80%, según datos agregados de organismos internacionales. La tasa global de inactividad ha pasado del 26% en 2010 al 31% en 2022, con proyecciones que la sitúan en el 35% en 2030.

Esta evolución se traduce en una reducción directa del mercado potencial del deporte. El informe estima que, de mantenerse esta tendencia, el número de personas físicamente activas podría situarse hasta 800 millones por debajo de las previsiones iniciales, lo que limita el crecimiento del deporte base y debilita la futura base de consumidores y audiencias que sostiene la economía deportiva.

Jóvenes, mujeres y personas con discapacidad: los segmentos más afectados

La menor práctica deportiva entre los jóvenes representa uno de los principales factores de riesgo a medio y largo plazo. El informe subraya que los bajos niveles de actividad física en edades tempranas reducen la participación futura en competiciones, clubes y estructuras organizadas, con un impacto directo en el desarrollo del deporte base y en la generación de nuevas audiencias.

Las brechas de participación también afectan de forma significativa a mujeres y personas con discapacidad. Según los datos recogidos en el informe, las mujeres representan solo el 37% de las personas que practican deporte en la Unión Europea, el 40% en Estados Unidos y el 45% en Canadá. En el caso de las personas con discapacidad, la probabilidad de inactividad es el doble, debido a barreras como la falta de instalaciones accesibles, transporte adecuado y oportunidades de participación estructurada.

El coste sanitario de una menor práctica deportiva

El impacto de la inactividad física no se limita al ámbito deportivo. El informe estima que entre 2020 y 2030 los sistemas sanitarios podrían asumir un coste cercano a los 300.000 millones de dólares asociado a enfermedades relacionadas con la falta de actividad física, en un contexto en el que el gasto en prevención sigue siendo limitado.

En las principales economías del G20, menos del 6% del gasto sanitario público se destina a medidas preventivas, incluida la promoción de la actividad física. Esta situación refuerza la presión sobre el sistema sanitario y reduce el margen de actuación del deporte como herramienta de bienestar y cohesión social, al tiempo que incrementa los riesgos económicos para los sectores más dependientes de la participación activa.

El informe concluye que los ámbitos más expuestos a esta tendencia son el turismo deportivo, la venta de artículos deportivos y el deporte participativo, sectores que dependen directamente de una población activa y que concentran una parte significativa del crecimiento previsto para la economía del deporte en los próximos años.

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