Cuando las selecciones del Mundial de Rugby entrenan en el club del barrio
Javier Nieto
septiembre 26, 2026

Las 24 selecciones participantes en el Mundial masculino de Rugby de 2027 no prepararán sus partidos únicamente en centros de alto rendimiento alejados de la población. La organización ha distribuido 29 campos de entrenamiento entre clubes, colegios, universidades, instalaciones municipales y estadios de las siete ciudades anfitrionas de Australia. Algunos de ellos ofrecerán sesiones abiertas durante la fase de grupos y permitirán que estudiantes, jugadores aficionados y vecinos observen de cerca a los equipos. El torneo, previsto del 1 de octubre al 13 de noviembre, utilizará así sus entrenamientos para extender su presencia más allá de los ocho estadios que recibirán los 52 partidos.

Cada selección establecerá una base en la ciudad donde compita durante esa semana y dispondrá en exclusiva del campo que le sea asignado antes de cada encuentro. La preparación deportiva seguirá siendo la función principal y no todas las sesiones tendrán acceso público, pero el programa incorporará entrenamientos abiertos, visitas y actividades con jóvenes. La presentación de las sedes ofreció el primer ejemplo: jugadores y técnicos de Sudáfrica, entre ellos Ox Nché, Damian Willemse y Manie Libbok, participaron junto al exinternacional australiano Nick Cummins en una clínica para unos 40 niños en las instalaciones de la Universidad de Australia Occidental. El director general del Mundial, Chris Stanley, considera que esos espacios permitirán a los australianos “ver de cerca a los mejores equipos del mundo” y mantendrán una utilidad para jugadores y aficionados después de la competición.

Selecciones dentro de los clubes

La relación será especialmente visible en el Southern Beaches Rugby Club, situado en Gateshead, dentro del área de Newcastle. Su complejo de Ernie Calland Fields dispone de dos campos iluminados, vestuarios, zonas de almacenamiento y una sede social renovada. Delegaciones procedentes de Asia, el Pacífico, Europa y Sudamérica ya han visitado las instalaciones y al menos una selección se entrenará allí durante el Mundial, con la posibilidad de recibir a una segunda en semanas consecutivas. El club no será únicamente el propietario temporal de un escenario internacional: su presidente, Wayne Goodchild, espera que la presencia de los equipos y la atención generada alrededor de ellos animen a nuevos jugadores a incorporarse a sus categorías.

La llegada de una selección también obliga a compatibilizar las necesidades del torneo con las de quienes utilizan el campo cada semana. La administración de Lake Macquarie prepara espacios alternativos para reducir las alteraciones en los entrenamientos y partidos de los equipos juveniles y absolutos de Southern Beaches. En Adelaida, Unley Oval conservará su función como instalación municipal mientras se integra en la estructura del Mundial; y en Sídney, Shore School pondrá a disposición de las selecciones unos campos construidos principalmente para sus alumnos y para programas de su entorno. La conexión con las comunidades dependerá, por tanto, de que la competición pueda entrar en esos espacios cotidianos sin desplazar durante semanas la actividad que les da vida durante el resto del año.

Vestuarios que permanecerán después

Algunas designaciones están acompañadas por mejoras permanentes. El Kingsway Regional Sporting Complex, en el área de Perth, recibirá a equipos internacionales durante las primeras fases del torneo y seguirá siendo la sede del Wanneroo Districts Rugby Union Club cuando termine. Su remodelación cuenta con tres millones de dólares australianos aportados por el Gobierno de Australia Occidental y el programa de legado del Mundial. La primera fase contempla cuatro nuevos vestuarios y deberá concluir en julio de 2027; la segunda renovará la sede social y ampliará los espacios destinados a jugadores, familias y voluntarios. El proyecto presta especial atención a la participación femenina mediante instalaciones más modernas e inclusivas.

En Nueva Gales del Sur, la primera convocatoria de su Rugby World Cup Legacy Program ha distribuido 2,15 millones de dólares australianos entre 38 proyectos, con ayudas de entre 5.000 y 150.000 dólares. Las actuaciones incluyen campos, iluminación, vestuarios, programas de participación y vías de desarrollo para jugadores, entrenadores y árbitros. Cumberland City Council, cuyo Eric Tweedale Stadium figura entre los campos de entrenamiento de Sídney, recibió además financiación para mejorar otro complejo deportivo con espacios adaptados a mujeres y niñas. Una segunda convocatoria repartirá otros 2,15 millones dentro de un programa estatal dotado con diez millones. No todas esas instalaciones alojarán a una selección, pero la inversión utiliza la celebración del Mundial para llevar mejoras a clubes alejados de sus principales escenarios.

Material para más de 600 clubes

La relación con el rugby de base tampoco quedará limitada a las siete ciudades anfitrionas. Rugby Australia entregará equipamiento a más de 600 clubes de todo el país mediante un programa financiado junto al Gobierno australiano y Defender. Cada entidad podrá seleccionar un paquete orientado a la organización de partidos, el entrenamiento juvenil o la preparación de sus equipos absolutos. Los lotes incluirán balones, escudos de placaje, protecciones para postes y otros elementos de entrenamiento y seguridad. Su director ejecutivo, Phil Waugh, explicó que la intención es ayudar a los clubes “desde el interior hasta las playas” a recibir nuevos jugadores, entrenar con seguridad y ampliar su actividad.

El programa forma parte de una inversión federal de 90 millones de dólares australianos vinculada al Mundial masculino de 2027, al femenino de 2029 y a sus proyectos de legado. Bajo las denominaciones Impact Beyond Australia e Impact Beyond Pasifika, los fondos se destinarán a participación, instalaciones, competiciones, formación de entrenadores y árbitros y cooperación con los países del Pacífico. Rugby Australia se ha fijado para 2029 un crecimiento del 30 % en la participación total y del 70 % entre mujeres y niñas. Waugh considera que el principal objetivo consiste en conectar “los clubes con las selecciones nacionales”, de manera que la atención generada por los partidos pueda conducir hacia escuelas, equipos locales y vías de formación accesibles.

De espectadores a participantes

Esa estructura incorporará también a unas 3.500 personas mediante Team27, el programa oficial de voluntariado. Sus integrantes trabajarán en transporte, alojamiento, atención al público, festivales para aficionados, operaciones, medios de comunicación y sedes de competición. Cada ciudad contará con un equipo identificado mediante su nombre indígena y una figura relacionada con su entorno, desde los Kangaroo Hoppers de Adelaide | Tarntanya hasta los Quokka Quicksteps de Perth | Boorloo o los Sea Turtle Scrummers de Townsville | Gurambilbarra. La organización no exige experiencia anterior en grandes acontecimientos y proporcionará formación antes del torneo, con la intención de que residentes de perfiles diferentes participen en su desarrollo y adquieran capacidades que puedan utilizar posteriormente.

Los campos de entrenamiento constituyen el contacto más visible entre las selecciones y la población, pero forman parte de un recorrido más amplio. Durante el Mundial, las comunidades podrán asistir a determinadas sesiones, participar en clínicas, colaborar como voluntarias y compartir sus instalaciones con jugadores internacionales. Después quedarán vestuarios renovados, material para los clubes, personal formado y programas destinados a facilitar nuevas incorporaciones. La unión que plantea la organización se construirá así en tres etapas: acercar los equipos a los espacios deportivos locales, convertir esa proximidad en oportunidades de participación y mantener recursos útiles cuando las selecciones abandonen Australia.