El cambio sigiloso del COI para convertir la clasificación olímpica en un producto propio
Víctor García
julio 8, 2026

La confirmación de Tokio, Shanghái, Montreal y Orlando como sedes de las Olympic Q-Series hacia Los Ángeles 2028 va mucho más allá de un calendario de clasificación. El COI ha elegido cuatro paradas estratégicas entre Asia y Norteamérica para un circuito que reunirá baloncesto 3×3, vóley playa, BMX freestyle, escalada, flag football y skateboarding, aunque el programa concreto de cada sede se confirmará más adelante. La decisión coloca la clasificación olímpica en otro nivel: deja de ser únicamente el camino hacia los Juegos y empieza a formar parte del propio relato olímpico.

Durante décadas, el acceso a los Juegos dependía principalmente de las Federaciones Internacionales. Cada deporte construía su calendario, sus normas de clasificación y su propia forma de vender el camino olímpico. El COI aprobaba los principios generales, pero el control operativo y narrativo quedaba en manos de cada federación. Ese equilibrio empieza a cambiar con unas Q-Series que agrupan deportes, sedes y audiencias bajo una misma marca olímpica.

Una clasificación con marca propia

El movimiento muestra cómo el COI está ampliando su papel dentro del ciclo olímpico. Los Juegos siguen siendo el gran momento, pero el camino hacia ellos empieza a convertirse también en contenido, escaparate y experiencia. La clasificación ya no aparece como una fase previa reservada a cada deporte, sino como un producto reconocible, empaquetado y proyectado internacionalmente por el propio COI.

La elección de las ciudades ayuda a entender la intención. Tokio y Shanghái refuerzan la presencia asiática en dos mercados clave. Montreal y Orlando sitúan la segunda parte del circuito en Norteamérica, en la antesala directa de Los Ángeles 2028. El mapa no responde solo a criterios deportivos. También habla de audiencias jóvenes, visibilidad comercial, deportes urbanos y capacidad para mantener vivo el interés olímpico antes de la ceremonia inaugural.

Más visibilidad, menos control exclusivo

Para las Federaciones Internacionales, el nuevo modelo ofrece una oportunidad evidente. Las Q-Series pueden dar más visibilidad a deportes que normalmente no tienen una exposición global continuada y pueden convertir la clasificación en un escaparate más atractivo para atletas, patrocinadores y medios. En especial, disciplinas como el skateboarding, la escalada, el BMX freestyle, el 3×3 o el flag football encajan con el público joven que el COI lleva años intentando acercar al Movimiento Olímpico.

Pero esa exposición también tiene un coste institucional. La clasificación ha sido tradicionalmente una de las grandes responsabilidades de cada federación. Si el COI concentra cada vez más la marca, la narrativa y la experiencia de esos eventos, las federaciones  ganan cierta visibilidad, pero pierden parte del control exclusivo sobre cómo se presenta su camino hacia los Juegos.

Un ciclo olímpico más largo

Para los Comités Olímpicos Nacionales, el impacto también puede ser importante. La clasificación deja de ser una sucesión de eventos técnicos repartidos por calendarios federativos y empieza a convertirse en una serie de grandes citas internacionales capaces de generar atención pública, activar campañas comerciales y dar protagonismo a los atletas mucho antes de Los Ángeles 2028. El ciclo olímpico se alarga y se convierte en una historia que puede contarse durante cuatro años, no solo durante las dos semanas de competición.

Ese cambio encaja con la dirección que el COI viene impulsando en los últimos años: hacer que el producto olímpico sea más continuo, más visible y más conectado con nuevas audiencias. La sostenibilidad comercial, el impacto juvenil y la fuerza global de la marca olímpica ya no dependen únicamente de los Juegos. Empiezan a construirse también en los meses y años anteriores.