A poco más de un año para el inicio del Mundial de 2026, uno de los mayores desafíos para la FIFA no parece estar dentro de la cancha, sino en las tribunas. El partido inaugural de la selección de Estados Unidos frente a Paraguay, programado para el 12 de junio en el SoFi Stadium de Los Ángeles, todavía no logra despertar el nivel de demanda esperado, pese a tratarse del debut del país anfitrión y de uno de los encuentros más simbólicos de la fase de grupos.
La principal razón detrás de este escenario parece ser el alto costo de las entradas. Los boletos más económicos para asistir al encuentro superan los 2.000 dólares en plataformas de venta especializadas, una cifra que deja fuera a miles de aficionados y transforma una experiencia históricamente popular en un lujo al alcance de unos pocos. La situación ha comenzado a generar preocupación en torno a la imagen del torneo y al ambiente que podría vivirse en los estadios durante las primeras jornadas.
Un debut de Estados Unidos que todavía no llena el estadio
Según documentos citados por The New York Times, hasta el 10 de abril se habían vendido 40.934 entradas para el encuentro entre Estados Unidos y Paraguay. La cifra representa apenas un 58 % de la capacidad aproximada del SoFi Stadium, recinto que puede albergar cerca de 70.000 espectadores. Más allá de que todavía falta tiempo para el partido, el ritmo de venta está por debajo de las expectativas para uno de los compromisos más importantes de la fase inicial.
El dato se vuelve aún más llamativo al compararlo con otro partido que se disputará en el mismo estadio apenas tres días después. El encuentro entre Irán y Nueva Zelanda ya registraba 50.661 boletos vendidos, a pesar de tratarse de un cruce que, en teoría, debería tener menos atractivo para el público estadounidense. Incluso en ese caso, donde las entradas más baratas superan los 400 dólares, la demanda ha sido considerablemente mayor.
El alto costo de vivir el Mundial 2026
Desde que comenzó el proceso de venta de entradas en septiembre pasado, los precios han sido uno de los temas más cuestionados alrededor del Mundial de 2026. Para muchos aficionados, no solo resulta difícil acceder a un boleto, sino también asumir todos los costos asociados a una jornada en el estadio. A los más de 2.000 dólares por una entrada para el debut de Estados Unidos se suman gastos como estacionamientos que superan los 200 dólares en varios recintos.
También existen costos de transporte que elevan aún más el valor de la experiencia. Por ejemplo, los viajes de ida y vuelta desde Nueva York para asistir a partidos en el MetLife Stadium, ubicado en Nueva Jersey, rondan los 150 dólares. En ese contexto, asistir al Mundial se ha convertido en una inversión importante para miles de personas, algo que podría terminar afectando la atmósfera de un torneo que históricamente se ha caracterizado por reunir a hinchas de distintos países, culturas y niveles económicos.
