La oposición al presidente de la Fédération Internationale de Football Association -FIFA-, Gianni Infantino, comienza a pasar de la crítica a la organización electoral antes de las elecciones de marzo de 2027. Austria ha retirado formalmente su apoyo a la reelección del dirigente y el presidente de la Danish Football Association -DBU-, Jesper Møller, ha anunciado que trabajará con otras federaciones europeas para identificar un candidato capaz de conseguir una mayoría. El cambio no significa que haya aparecido ya un rival, sino que una parte de las asociaciones contrarias a Infantino empieza a organizarse para encontrarlo.
La elección se celebrará el 18 de marzo de 2027 durante el Congreso de FIFA en Rabat, Marruecos, y las candidaturas deberán presentarse antes del 18 de noviembre de 2026. Para participar, cada aspirante necesita el respaldo escrito de al menos cinco federaciones nacionales. Infantino, que dirige el organismo desde 2016 y aspira a continuar hasta 2031, sigue siendo por ahora el único candidato declarado. La oposición dispone de dos meses para acordar un programa, convencer a una persona dispuesta a competir y reunir apoyos más allá de Europa.
De la retirada de apoyo a la búsqueda
El Consejo de Supervisión de la Federación Austriaca de Fútbol -ÖFB- decidió por unanimidad no respaldar una nueva candidatura de Infantino. El organismo explicó que su posición responde a “los acontecimientos de las últimas semanas y meses y a los importantes cambios resultantes en las condiciones generales”, sin identificar todavía a otro aspirante. La decisión se incorpora a un movimiento ya visible en varias asociaciones europeas. La Federación Francesa de Fútbol -FFF- retiró también por unanimidad su apoyo después de considerar rota la confianza depositada en el presidente. Su máximo dirigente, Philippe Diallo, señaló que la siguiente tarea consiste en conseguir que aparezcan “un programa y un candidato” con posibilidades de ganar.
Møller ha convertido esa necesidad en una iniciativa electoral más explícita. “Continuaré trabajando estrechamente con mis colegas europeos para encontrar un candidato que pueda conseguir una mayoría. No existe confianza en Infantino ni en la dirección de FIFA”, afirmó. El presidente de la federación danesa ya había pedido un cambio al frente del organismo después de la crisis abierta por FIFA Forward Enterprise. Su mensaje añade ahora una segunda fase: las federaciones disconformes no pueden limitarse a retirar cartas de apoyo o reclamar explicaciones, sino que necesitan construir una alternativa antes de que expire el plazo de presentación.
Una mayoría que Europa no puede formar sola
La aritmética de FIFA obliga a que esa candidatura sea internacional. Cada una de las 211 federaciones miembro dispone de un voto en el Congreso, independientemente del tamaño de su país, su población o el valor comercial de sus competiciones. La Union of European Football Associations -UEFA- reúne a 55 asociaciones, por lo que ni siquiera una posición europea completamente unida bastaría para elegir a otro presidente. El rival de Infantino tendría que incorporar federaciones de varias confederaciones y presentar una propuesta capaz de competir con los programas de desarrollo y las relaciones construidas por el dirigente durante diez años.
Infantino conserva un apoyo considerable entre federaciones pequeñas y en importantes bloques de África, Sudamérica y Oceanía. Fuentes conocedoras de las conversaciones citadas por ‘Reuters’ consideran que actualmente dispone de votos suficientes para ser reelegido. Algunos nombres capaces de articular una coalición intercontinental han circulado durante las últimas semanas, pero ninguno se ha convertido en candidato. El presidente del Paris Saint-Germain, Nasser Al-Khelaifi, descartó presentarse mediante un portavoz, mientras que el presidente de la Confederation of North, Central America and Caribbean Association Football -Concacaf-, Victor Montagliani, no parece dispuesto a competir sin comprobar previamente que podría reunir apoyos suficientes. Presentar un rival sin posibilidades reales también comportaría el riesgo de reforzar a Infantino después de la votación.
Las preguntas pendientes de FIFA Forward Enterprise
El origen inmediato de buena parte del descontento se encuentra en FIFA Forward Enterprise, el proyecto posteriormente abandonado con el que FIFA pretendía abrir a inversores privados una participación comercial en sus competiciones, incluido el Mundial. La federación internacional reconoció errores durante el proceso y pidió disculpas a sus asociaciones, pero Møller considera que todavía quedan preguntas sin responder. El dirigente danés esperaba que el asunto fuera examinado en una reunión del Comité Jurídico de FIFA, del que forma parte, pero la propuesta no apareció en el orden del día. Según explicó, FIFA prefirió aplazar las respuestas hasta la reunión de su Consejo prevista para octubre. “Esta habría sido claramente una buena oportunidad para que la dirección de FIFA ofreciera explicaciones”, afirmó.
La controversia sobre el proyecto proporciona el contexto de la ruptura, aunque el siguiente movimiento se desarrollará en el terreno electoral. Austria ha retirado su respaldo, Francia reclama una alternativa y Dinamarca pretende coordinar la búsqueda de una candidatura mayoritaria. Antes del 18 de noviembre, ese grupo deberá decidir si concentra sus esfuerzos en sustituir al presidente o si, ante la dificultad de derrotarlo, prioriza reformas destinadas a repartir sus competencias y reforzar los controles sobre las grandes decisiones comerciales. Mientras no aparezca un aspirante con apoyos en varios continentes, el descontento europeo habrá adquirido una dimensión electoral, pero todavía no una candidatura capaz de enfrentarse a Infantino en Rabat.
