European Leagues amplía al fútbol femenino su denuncia contra la FIFA ante la UE
Javier Nieto
septiembre 10, 2026

European Leagues ha ampliado formalmente su denuncia contra la FIFA por una posible vulneración de las normas de competencia para incluir la gestión del calendario internacional femenino y otras decisiones regulatorias relacionadas. La organización, que representa a 53 ligas profesionales y asociaciones que reúnen a 1.328 clubes de 34 países europeos, presentó la documentación adicional el 8 de septiembre ante la Dirección General de Competencia de la Comisión Europea. Acusa a la FIFA de utilizar su autoridad reguladora para favorecer sus propias competiciones e intereses comerciales, perjudicar el desarrollo y la sostenibilidad económica de las ligas nacionales femeninas y poner en riesgo el bienestar de las jugadoras. La iniciativa traslada a otra parte del fútbol profesional una disputa que hasta ahora se había concentrado en el calendario masculino.

La cuestión central va más allá del número o la distribución de los partidos internacionales. European Leagues plantea si una misma organización puede regular las fechas disponibles para las selecciones y los clubes mientras crea y explota comercialmente competiciones que necesitan espacio dentro de ese calendario. Las normas de la FIFA determinan cuándo deben liberar los clubes a sus jugadoras para acudir con las selecciones, pero el organismo también organiza el Mundial femenino y está construyendo una nueva cartera de torneos internacionales de clubes. European Leagues no reclama que la FIFA renuncie a su función reguladora. Sostiene que esa combinación de facultades origina un conflicto de interés estructural que debe neutralizarse mediante procedimientos transparentes, criterios objetivos y una participación efectiva de las ligas afectadas.

Una denuncia que comenzó en el fútbol masculino

La reclamación original fue presentada en octubre de 2024 por European Leagues, FIFPRO Europe y LaLiga. Se centraba en el calendario internacional masculino, incluidas las decisiones relacionadas con el Mundial de Clubes de la FIFA 2025 y el Mundial de selecciones de 2026, ampliado a 48 participantes. Los denunciantes argumentaron que la FIFA había abusado de una posición dominante al aumentar sus competiciones sin involucrar suficientemente a las ligas y a los representantes de los jugadores, pese a las consecuencias para los torneos nacionales y la carga de trabajo. La documentación sobre el fútbol femenino identifica lo que European Leagues considera un patrón equivalente: la FIFA regula el mercado, decide cuánto espacio existe en el calendario e introduce después productos que compiten con las ligas nacionales por las jugadoras, las audiencias, los patrocinadores y los ingresos audiovisuales.

El escenario institucional ha cambiado desde aquella primera denuncia. FIFPRO Europe se retiró de las acciones legales después de que el sindicato mundial de futbolistas alcanzara un acuerdo de cooperación con la FIFA en junio de 2026, mientras que la ampliación al fútbol femenino ha sido presentada por European Leagues. La organización ha reforzado al mismo tiempo su representación de esta parte del deporte mediante una plataforma que incluye ligas de Inglaterra, España, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Suecia, entre otros territorios. Su denuncia reclama que las competiciones profesionales femeninas intervengan de manera efectiva en las decisiones sobre el calendario, en lugar de ser consultadas sin compartir la capacidad de decisión. El conflicto no se limita, por tanto, a cuántos partidos se disputan, sino también a quién puede decidir cuándo se celebran.

El poder regulatorio de un calendario

El calendario internacional no es una simple relación de fechas recomendadas. Durante las ventanas designadas, los clubes están obligados a liberar a las jugadoras convocadas por sus federaciones nacionales y deben organizar sus competiciones alrededor de esas ausencias. El sistema proporciona a las selecciones la certeza necesaria para disputar clasificatorios, torneos y encuentros amistosos, pero también resta jornadas y periodos de preparación a unas ligas que comercializan derechos audiovisuales, contratan estadios y diseñan sus planes económicos con varias temporadas de antelación. En el fútbol femenino, donde numerosas competiciones profesionales todavía están construyendo audiencias e ingresos recurrentes, perder fechas o reprogramar partidos de manera continuada puede tener un efecto proporcionalmente mayor que en las ligas masculinas consolidadas.

El primer Mundial de Clubes femenino de la FIFA convierte ese conflicto en un problema concreto. La competición, prevista inicialmente para 2026, se ha trasladado al periodo comprendido entre el 5 y el 30 de enero de 2028 y contará con una fase previa de seis equipos antes de un cuadro principal de 16. UEFA dispone de cinco plazas directas y una posición en la eliminatoria preliminar. Enero coincide con el periodo sin competición de la National Women’s Soccer League estadounidense, pero se encuentra en mitad de la temporada de la mayoría de las grandes ligas europeas. La Women’s Super League -WSL- inglesa ha advertido de que las fechas podrían afectar a cinco jornadas de su campeonato y ha calificado su posible impacto como “inconveniente en el mejor de los casos y catastrófico en el peor”. El torneo deberá encajarse, además, entre el Mundial femenino de junio y julio de 2027 y los Juegos Olímpicos de julio de 2028, cuya competición femenina, a diferencia de la masculina, se disputa prácticamente con las selecciones absolutas.

La FIFA defiende la reducción de ventanas

La FIFA sostiene que el calendario internacional femenino 2026-2029 fue aprobado por unanimidad por su Consejo en mayo de 2024 después de un amplio proceso de investigación, análisis y consulta con las confederaciones, ligas europeas y mundiales y otros grupos relacionados con el fútbol. Su principal modificación reduce de seis a cinco las ventanas internacionales anuales, con el propósito de eliminar una interrupción y limitar los desplazamientos. “El impacto sobre las jugadoras estuvo en el centro de su diseño”, aseguró un portavoz de la organización. La FIFA mostró su decepción por la escalada jurídica y defendió el diálogo como una vía más productiva para alcanzar acuerdos. Desde su perspectiva, disponer de un calendario aprobado con varios años de antelación también ofrece mayor seguridad para la planificación de clubes, ligas y selecciones.

European Leagues responde que la reducción del número de ventanas no resuelve el problema de gobernanza, especialmente cuando algunos periodos internacionales permiten disputar tres partidos y la FIFA incorpora simultáneamente nuevas competiciones de clubes. Junto al Mundial cuatrienal, el organismo ha creado la Copa de Campeonas femenina de la FIFA, que reúne a los vencedores de las seis confederaciones continentales durante los años sin Mundial de Clubes. El bienestar de las jugadoras presenta además una realidad más compleja que la sobrecarga generalizada. Las principales internacionales pueden encadenar las ligas nacionales, las competiciones continentales de clubes y los torneos de selecciones con una recuperación limitada, mientras que otras profesionales sufren una carga insuficiente porque sus campeonatos proporcionan pocos partidos de alto nivel. La disputa afecta así tanto a la distribución y al control de las oportunidades como a su cantidad total.

Los límites de la doble función de la FIFA

European Leagues fundamenta su reclamación en las normas de competencia de la Unión Europea -UE- y en las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, incluidos los casos de la Superliga y Lassana Diarra. Estas resoluciones no impiden que una federación deportiva establezca reglas comunes o proteja un sistema internacional de competiciones. Sin embargo, exigen que las facultades regulatorias capaces de restringir el acceso a un mercado se ejerzan mediante criterios transparentes, objetivos, no discriminatorios y proporcionados. European Leagues considera que los procedimientos de la FIFA no contienen garantías suficientes para separar su responsabilidad como regulador del fútbol de su interés por aumentar el valor de sus propios torneos. También ha citado el frustrado proyecto FIFA Forward Enterprise como otra muestra de lo que considera una influencia creciente de los objetivos comerciales sobre las decisiones regulatorias.

La presentación de la denuncia no demuestra que la FIFA haya vulnerado la legislación europea ni obliga automáticamente a la Comisión a abrir un procedimiento formal. La autoridad comunitaria de competencia puede solicitar más información, continuar con su evaluación preliminar, rechazar la reclamación, iniciar una investigación o aceptar compromisos destinados a responder a los problemas identificados. Una resolución que confirmara la existencia de una infracción podría exigir modificaciones en los procedimientos o las normas de la FIFA, pero el caso todavía no ha alcanzado esa fase. La importancia de la ampliación reside en el alcance de la pregunta trasladada a Bruselas: si el modelo actual contiene suficientes garantías para proteger a las competiciones nacionales cuando el organismo que decide cómo debe utilizarse el calendario también es una de las organizaciones que pretende incorporar más torneos.