Fuerteventura completa diez días de windsurf extremo y tres títulos de la PWA
Javier Nieto
julio 29, 2026

La 38.ª edición del Fuerteventura PWA Grand Slam completó diez jornadas consecutivas de competición en Sotavento, donde Sarah-Quita Offringa, Justine Lemeteyer y Matteo Iachino conquistaron los títulos mundiales de freestyle femenino y Slalom X. Lennart Neubauer ganó la prueba masculina de freestyle y asumió el liderato del circuito antes de la última cita de la temporada. Las rachas superiores a los 50 nudos, el fuerte oleaje y el agua irregular convirtieron el programa celebrado del 17 al 26 de julio en una de las pruebas más exigentes de los últimos años.

La competición forma parte de un proyecto iniciado en 1986 por René Egli con el apoyo del Ayuntamiento de Pájara. Cuatro décadas después, Fuerteventura conserva uno de los dos Grand Slams incluidos en el calendario de la Professional Windsurfers Association -PWA- durante 2026. El respaldo del Cabildo de Fuerteventura, el consistorio, Meliá Hotels y el equipo organizador permite reunir freestyle y Slalom X masculino y femenino en una sede que utiliza el deporte para proyectar internacionalmente las condiciones naturales de la isla.

Sotavento convierte el viento extremo en parte del evento

Las condiciones permitieron competir durante todos los días previstos, pero obligaron a los participantes a gestionar jornadas con viento sostenido, rachas cercanas o superiores a los 50 nudos y un oleaje que dificultó incluso las maniobras habituales. La organización alternó diferentes recorridos y recuperó el denominado ‘Downwind of Death’, un trazado de larga distancia en el que toda la flota compite simultáneamente. Los vuelcos, las caídas y los cambios bruscos de posición transformaron la resistencia física y la capacidad de adaptación en factores tan importantes como la velocidad.

Fuerteventura ha servido históricamente como espacio de experimentación dentro del windsurf profesional. En 1997 recibió una de las primeras pruebas de freestyle moderno y en 2003 acogió el estreno del Super X, una modalidad de eslalon con obstáculos que anticipó parte del actual Slalom X. La edición de 2026 prolongó esa función mediante diferentes formatos de carrera, nuevas clasificaciones vinculadas al peso de los participantes y una producción audiovisual diseñada para trasladar al público la velocidad y la dificultad del recorrido.

Tres campeones mundiales y un nuevo líder del freestyle

Offringa tuvo que remontar después de que Maaike Huvermann ganara la eliminación simple femenina. La arubeña superó posteriormente a su rival en dos enfrentamientos bajo vientos de alrededor de 40 nudos para conseguir su decimoséptimo título mundial de freestyle y el vigesimonoveno de su trayectoria. También mantuvo una racha invicta en Fuerteventura que comenzó en 2008. “Es agradable cuando te exigen tanto. El nivel de todas las chicas está subiendo muchísimo, así que tuve que dar lo mejor de mí para responder al desafío”, explicó. En la prueba masculina, Neubauer venció por delante de Yentel Caers y Balz Müller. El resultado no le concedió todavía el campeonato, pero lo situó al frente de la clasificación antes de la decisión prevista en Sylt, Alemania.

Lemeteyer protagonizó la principal remontada del Slalom X femenino. Después de un comienzo irregular, ganó siete de las nueve últimas eliminatorias y las cuatro carreras de la jornada decisiva para obtener su primer título mundial de la modalidad y el tercero de su carrera. “En otras ocasiones siempre encontraba la manera de complicarlo todo en el último día, pero esta vez hice exactamente lo contrario”, afirmó. Femke van der Veen terminó segunda y Jenna Gibson, ganadora de las tres primeras carreras, fue tercera después de competir condicionada por un virus. Iachino dominó cinco de las siete primeras eliminatorias masculinas y aseguró el campeonato con un segundo puesto en la última carrera. El italiano se convirtió así en el primer deportista que arrebata a Pierre Mortefon la corona mundial del Slalom X y alcanzó su cuarto título de la PWA.

Una plataforma que continúa más allá de la competición

El programa deportivo incorporó por primera vez divisiones destinadas a reconocer diferentes perfiles físicos. Bobbi-Lynn De Jong, cuarta en la clasificación femenina con 16 años, ganó la categoría de menos de 55 kilos, mientras que Brendan Lorho se impuso entre los hombres de menos de 80. La iniciativa permite comparar el rendimiento dentro de grupos más equilibrados sin modificar la clasificación absoluta. Paralelamente, la Global Windsurfer Quest, desarrollada por la PWA y Waterspeed, amplía la participación fuera de Fuerteventura: entre junio y diciembre, cada kilómetro registrado por los usuarios en la aplicación se incorpora a una clasificación mundial abierta a la comunidad del windsurf.

La conclusión del programa de la PWA no supone el final del Fuerteventura World Cup. La actividad continúa hasta el 1 de agosto con las competiciones de wingfoil de la Global Wingsports Association -GWA-, que incluyen FreeFly-Slalom y Surf-Freestyle para hombres y mujeres. La sucesión de los dos circuitos permite mantener durante más de dos semanas las actividades deportivas, la retransmisión internacional y el programa para aficionados en Sotavento. Después de 38 ediciones, el encuentro ya no se limita a coronar campeones: reúne diferentes modalidades, conecta la competición profesional con la comunidad y mantiene a Fuerteventura como una de las sedes permanentes de los deportes de viento.