En el marco de los XX Juegos Bolivarianos Ayacucho–Lima 2025, la Organización Deportiva Bolivariana (ODEBO) celebró la Ceremonia de Siembra del Árbol Bolivariano en el área de Sostenibilidad de la VIDENA, un acto que reunió a delegaciones participantes, autoridades deportivas, voluntarios y representantes institucionales. La iniciativa no solo resaltó la importancia del compromiso ambiental de los Juegos, sino que también se convirtió en un símbolo de unión y legado entre los países bolivarianos.
Durante la ceremonia, cada delegación, representada por su jefe de misión y atletas, tuvo la oportunidad de plantar un árbol en nombre de su país, fortaleciendo el vínculo entre deporte y sostenibilidad. El evento contó con la presencia de destacados representantes de la ODEBO, como el presidente Baltazar Medina, la vicepresidenta María José Soto, el vocal Marco Arce y la canciller Elida Párraga, quienes subrayaron la relevancia de mantener esta tradición como parte del protocolo de los Juegos y del compromiso ambiental internacional.
Tradición y simbolismo en cada plantación
La siembra simultánea de árboles involucró a delegaciones de Barbados, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Curazao, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela, consolidando un gesto de unidad y respeto por el medio ambiente. Cada árbol plantado representa un país y su compromiso con la sostenibilidad, mientras que la participación del presidente del Comité Olímpico Peruano, Renzo Manyari, en la plantación del árbol anfitrión, acompañado de los voluntarios “Guías Verdes”, destacó la integración de la comunidad local en el evento.
El acto también se acompañó de un reconocimiento a las iniciativas ambientales previas a los Juegos. En Ayacucho, la Comunidad Campesina Campanayoc plantó 3.000 árboles en colaboración con la Municipalidad de Huamanga y el Instituto Peruano del Deporte. A su vez, la compra de bonos de carbono del proyecto REDD+ Castañeros de Bosques Amazónicos (BAM) contribuyó a la protección de más de 600.000 hectáreas de bosques en Madre de Dios, beneficiando a más de 800 familias locales, un reflejo tangible del legado sostenible que buscan dejar los Juegos Bolivarianos.
Reconocimiento y colaboración institucional
La ceremonia fue también una oportunidad para agradecer a las instituciones y organizaciones que hicieron posible el evento. Entre ellas se destacaron el Comité Olímpico Peruano, el Instituto Peruano del Deporte, el Ministerio del Ambiente, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental, SERPAR y diversas organizaciones sociales y ambientales. La coordinación entre estas entidades y los voluntarios fue clave para garantizar que la jornada trascendiera más allá de un acto simbólico, convirtiéndose en un ejemplo de colaboración y compromiso compartido.
La jornada concluyó con una foto protocolar que reunió a autoridades, delegados y voluntarios, capturando un momento que combina deporte, medio ambiente y fraternidad entre las naciones participantes. Cada árbol plantado, más que un gesto simbólico, se convirtió en un testimonio vivo de la unión de la comunidad bolivariana y de la importancia de cuidar los recursos naturales como parte de un legado duradero.




