La compleja profesionalización del fútbol femenino en Sudamérica
Juan José Saldaña
febrero 14, 2026

La profesionalización del fútbol femenino en Sudamérica avanza entre conquistas legales, organización colectiva y desafíos estructurales que todavía condicionan su desarrollo. En Chile, ese proceso ha dado un paso decisivo: las jugadoras cuentan hoy con respaldo formal bajo la legislación laboral, un cambio que no solo redefine su relación con los clubes y la federación, sino que también proyecta un modelo que busca replicarse en la región. El mensaje es claro: el crecimiento del deporte no puede sostenerse sin garantías contractuales, protección social y representación efectiva.

El hito más reciente fue la transformación de la Asociación Nacional de Futbolistas Femeninas (ANJUF) en sindicato legalmente reconocido. Su presidenta, Javiera Moreno, insiste en que el objetivo va más allá de Chile: lograr que la representación femenina sea una realidad en todos los sindicatos de futbolistas del mundo. La sindicalización obliga ahora a clubes y federación a negociar colectivamente contratos y condiciones laborales, consolidando un proceso que comenzó hace casi una década con un pequeño grupo de jugadoras decididas a cambiar las reglas del juego.

Chile como laboratorio de cambio estructural

La ANJUF nació en 2016 impulsada por futbolistas como Christiane Endler, Iona Rothfeld, Camila García, Fernanda Pinilla, Romina Parraguirre y la propia Moreno. En un contexto donde muchas jugadoras no contaban con contratos formales ni cobertura médica adecuada, la organización comenzó a trabajar en silencio para corregir desigualdades básicas. Con el tiempo, logró garantizar atención sanitaria, desarrollar protocolos contra el abuso y el acoso, y presionar por un marco legal que reconociera la actividad como profesional.

Ese esfuerzo cristalizó en 2022, cuando el gobierno chileno aprobó una ley que obligó a los clubes de primera y segunda división a firmar contratos profesionales con todas sus jugadoras, una meta que se completó tres años después. La diferencia actual radica en la fuerza jurídica del sindicato: si antes el diálogo era voluntario, hoy es obligatorio. Moreno sostiene que la colaboración seguirá siendo la herramienta principal, pero ahora con una base institucional que fortalece la posición de las futbolistas y amplía el horizonte hacia la profesionalización integral de la liga.

Un desafío regional con oportunidades históricas

El caso chileno se inserta en un mapa sudamericano heterogéneo. Moreno considera que la región puede aprender de Europa y Estados Unidos, pero advierte que la Conmebol debe intensificar su compromiso para consolidar torneos como la Liga de Naciones, la Copa América y la Copa Libertadores femenina. A su juicio, la coordinación regional será determinante para el futuro del proceso.

Camila García, exvicepresidenta de FIFPRO y actual directora de la ANJUF, subraya que la personería gremial protege a quienes desean involucrarse en negociaciones laborales sin temor a represalias. Su experiencia le ha permitido conectar con referentes de Argentina, Brasil y Colombia, donde las propias futbolistas han liderado reformas significativas, con figuras como Aline Pellegrino desempeñando roles estratégicos. En el horizonte aparece la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2027 en Brasil, primera en celebrarse en Sudamérica, vista como una oportunidad para consolidar avances estructurales. Para las líderes chilenas, el verdadero desafío será transformar el impulso simbólico en políticas sostenidas que garanticen que el crecimiento no vuelva a diluirse con el paso del tiempo.