La Federación Nacional Francesa de Karate, ahora bajo la presidencia de Bruno Verfaillie, se encuentra al borde de la quiebra financiera. Actualmente están en marcha los procedimientos legales para gestionar la crisis.
Muchos empleados temen no recibir sus salarios en los próximos meses. Según información obtenida por Sportsin, seis de los 62 empleados de la federación han renunciado hasta la fecha. Varios de ellos se marcharon mediante una “rupture conventionnelle,” un acuerdo negociado que les permite recibir una compensación a cambio de abandonar el cargo.
Entre los que han dejado la federación se encuentra Mario Grumic, director de servicios y mano derecha del expresidente Francis Didier, quien supuestamente estuvo en el centro de muchas de las operaciones internas de la organización. Según rumores no confirmados, Grumic habría recibido una indemnización de 80.000 euros. La federación no ha ofrecido aclaraciones al respecto, y Sportsin no puede confirmar ni desmentir esta información. Otra salida destacada es la de Veronique Bourban, directora de la comisión deportiva.

Bruno Verfaillie
Durante el ejercicio fiscal 2023–24, la federación cobró 37 euros a cada uno de sus 249.731 miembros. A pesar de ello, reportó una pérdida neta de aproximadamente 1,35 millones de euros. En ese periodo, con Francis Didier aún al mando, los ingresos totales de la federación alcanzaron los 11,7 millones de euros, incluyendo 1,122 millones de euros de fondos públicos del gobierno francés.
Un año antes, en 2022–23, la federación ya había reportado una pérdida neta de 240.000 euros. La mayor parte del gasto excesivo fue registrada bajo el apartado poco claro de “otras compras y gastos externos,” sin detalles específicos.

Primera Liga París
El proceso legal de quiebra en Francia consta de cuatro etapas oficiales. En la primera, el auditor legal presentó un informe a Verfaillie advirtiendo de los graves riesgos financieros que amenazan la supervivencia de la federación. Se le dio un plazo de 15 días para presentar un plan de recuperación.
En la segunda etapa, el auditor consideró que la respuesta era insuficiente y solicitó que se convocara al consejo directivo. Esa reunión está prevista para comienzos de agosto, donde se espera presentar un nuevo plan de rescate.
Si la respuesta sigue siendo insatisfactoria, se pasa a una tercera etapa que obliga a Verfaillie a convocar una asamblea general. Esta asamblea deberá redactar y aprobar un plan de recuperación viable.
Si todos los esfuerzos fracasan, la cuarta y última etapa implica la intervención judicial. Un juez decidirá si la Federación Francesa de Karate puede ser salvada. En ese punto, el tribunal podrá aprobar un plan de rehabilitación o declarar oficialmente la quiebra.

Francis Didier (izq.) Antonio Espinós (der.)
Buena parte del conflicto actual se remonta a las elecciones presidenciales de diciembre pasado, disputadas entre Gilles Cherdieu y Bruno Verfaillie entre los días 5 y 12. Francis Didier, considerado uno de los responsables del caos actual, respaldó a Verfaillie, quien resultó electo.
Sin embargo, el Comité Nacional Olímpico y Deportivo Francés rechazó el resultado durante una reunión celebrada el 11 de febrero de 2025 en su sede de París.
A pesar de este rechazo, Verfaillie fue nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la Federación Europea de Karate, presidida por Antonio Espinós, un nombramiento que se considera una afrenta directa al Comité Olímpico Francés.
Como consecuencia del escándalo, la ministra de deportes Marie Barsacq ha sido convocada dos veces ante el Senado para dar explicaciones sobre la situación interna de la federación.




