Los 100 millones para un estadio universitario de EEUU que rivalizan con presupuestos de clubes europeos
Javier Nieto
septiembre 10, 2025

La Universidad de Illinois ha anunciado que su Memorial Stadium pasará a llamarse Gies Memorial Stadium, después de que Larry Gies —exalumno y empresario— donara 100 millones de dólares al departamento de atletismo en honor a su padre, un veterano del Ejército de Estados Unidos.

La magnitud del acuerdo refleja la enorme cantidad de dinero que mueve el college football en Estados Unidos, con cifras que en muchos casos se acercan, rivalizan o incluso superan a las de los grandes clubes europeos.

El peso económico del deporte universitario en EE. UU.

El fútbol americano universitario no es únicamente un fenómeno deportivo, sino un motor económico. Los programas de élite generan ingresos anuales que superan los mil millones de dólares en su conjunto, gracias a derechos de televisión, patrocinios, venta de entradas y merchandising. Universidades como Texas, Alabama o Michigan manejan presupuestos comparables, e incluso superiores, a los de muchos clubes profesionales de renombre.

En términos comparativos, los ingresos de algunos programas universitarios pueden equipararse al presupuesto de clubes europeos como el Bayern Múnich, que supera los 800 millones de euros anuales, el Manchester United, que ronda los 750 millones, o el Atlético de Madrid, con unos 400 millones.

Naming rights en Estados Unidos y Europa

En el ámbito del naming universitario, los acuerdos suelen moverse en torno a 1 millón de dólares anuales, aunque existen casos de mayor envergadura como Canvas Stadium (Colorado State University), con un contrato de 37,7 millones por 15 años (~2,5 M USD/año), o Florida Atlantic University, que firmó 22,5 millones por 15 años (1,5 M USD/año).

La donación de Gies encaja en una tradición consolidada en Estados Unidos: la financiación de estadios y centros deportivos mediante aportaciones privadas o patrocinios. A las cifras anteriores se suman ejemplos como el acuerdo de Texas State University con UFCU por 23 millones en 15 años (~1,53 M USD/año). Aunque la media en universidades Power 5 (las cinco conferencias más importantes y poderosas de la NCAA) se sitúa cerca del millón anual.

En Europa, la fórmula es parecida o al menos han copiado el mismo modelo. Los naming rights suelen estar vinculados a grandes corporaciones y con cifras mucho más altas: el Santiago Bernabéu podría generar hasta 29,7 millones de euros al año, el Spotify Camp Nou aporta al FC Barcelona unos 20 millones de euros por temporada, y el nuevo estadio del Everton, denominado Hill Dickinson Stadium, se estima en unas 10 millones de libras anuales (≈11,7 M EUR). Tottenham, por su parte, llegó a planear un contrato de unos 29,4 millones de euros al año durante 15 años, lo que lo habría convertido en el mayor acuerdo de Europa.

Un fenómeno que muestra la magnitud económica del College Football

El caso de Illinois no solo pone de relieve la influencia de los donantes individuales, sino que ilustra con claridad la magnitud económica que mueve el college football en Estados Unidos. Donaciones de 100 millones, contratos de naming cercanos a los 2,5 millones anuales y presupuestos superiores a los de muchos clubes profesionales europeos reflejan un ecosistema que compite en cifras con el fútbol de élite del Viejo Continente.

La comparación con Europa resulta inevitable: mientras clubes como el Real Madrid o el FC Barcelona generan decenas de millones de euros anuales gracias a acuerdos con gigantes corporativos, en Estados Unidos son tanto empresas como particulares quienes impulsan este negocio. El resultado es un movimiento económico de similar magnitud, aunque con modelos culturales distintos en la forma de financiar los estadios y programas deportivos.