La expansión de la National Basketball Association parece haber dejado de ser una hipótesis para convertirse en un paso inminente dentro del negocio global del baloncesto. Según diversas informaciones surgidas en Estados Unidos, el comité ejecutivo de la liga podría votar en los próximos días la ampliación de 30 a 32 franquicias, una decisión que abriría la puerta a dos nuevos mercados históricos: Seattle y Las Vegas. Cada uno de esos nuevos clubes tendría que abonar un canon de entrada que oscilaría entre los 7.000 y los 10.000 millones de dólares, una cifra que refleja el momento de extraordinaria prosperidad económica de la competición.
El movimiento no es aislado ni improvisado. Forma parte de una estrategia más amplia diseñada por el comisionado Adam Silver, quien durante años ha priorizado consolidar primero la estabilidad laboral entre jugadores y propietarios y asegurar los nuevos acuerdos televisivos antes de dar el paso hacia la expansión. Con esos objetivos ya cumplidos —incluido un nuevo contrato audiovisual valorado en más de 76.000 millones de dólares— la liga parece lista para abrir un nuevo capítulo en su historia, uno que podría redefinir el mapa del baloncesto profesional norteamericano a partir de la temporada 2028-29.
Seattle y Las Vegas, dos ciudades en el centro del nuevo mapa del baloncesto
En el escenario actual, las dos ciudades que concentran todas las miradas son Seattle y Las Vegas. La primera mantiene una relación emocional con la NBA desde la salida de los históricos Seattle SuperSonics, que abandonaron la ciudad en 2008 para convertirse en el Oklahoma City Thunder. Desde entonces, el regreso de la franquicia se ha convertido en una causa deportiva y cultural para la ciudad, que sigue siendo uno de los mayores mercados del país sin equipo en la liga.
Las Vegas, por su parte, representa la expansión natural del deporte profesional hacia un nuevo epicentro del entretenimiento global. En la última década la ciudad ha recibido franquicias en la National Hockey League y la National Football League, además de consolidar la presencia de la WNBA con las exitosas Las Vegas Aces. La NBA ya mantiene allí una presencia constante a través de la NBA Summer League, lo que ha convertido a la ciudad en un laboratorio permanente para el crecimiento de la liga.
Un negocio global impulsado por televisión y valor de franquicias
El contexto económico explica en gran medida por qué la expansión ha ganado fuerza en este momento. La NBA ha vivido en los últimos años una escalada sin precedentes en el valor de sus franquicias, impulsada por los nuevos contratos televisivos y por el creciente interés de inversores internacionales. Equipos históricos como los Boston Celtics o los Los Angeles Lakers han protagonizado recientemente operaciones de compraventa que han redefinido las valoraciones del mercado deportivo profesional.
En paralelo, la liga ha asegurado un nuevo ciclo de estabilidad financiera gracias a sus acuerdos audiovisuales con gigantes como The Walt Disney Company, Warner Bros. Discovery y Amazon, que en conjunto garantizarán más de 6.900 millones de dólares anuales durante la próxima década. En ese contexto, la entrada de dos nuevas franquicias supondría una inyección inmediata cercana a los 20.000 millones de dólares para los actuales propietarios, un incentivo económico que ayuda a explicar por qué la ampliación de la liga, durante años debatida, parece ahora más cerca que nunca de convertirse en realidad.
