Los cuatro torneos de Grand Slam han acordado crear un consejo asesor formal de jugadores para intentar desbloquear una disputa que lleva cerca de 18 meses tensionando la relación entre las principales figuras del tenis y los grandes torneos. La iniciativa busca abrir un espacio de representación más estructurado para los deportistas, en un momento en que jugadores como Jannik Sinner y Aryna Sabalenka han reclamado una mayor participación en los ingresos generados por los campeonatos y una mayor influencia en las decisiones que afectan al circuito.
La propuesta podría hacerse oficial junto con el anuncio de la dotación económica del US Open, que este año apunta a superar por primera vez los 100 millones de dólares. El torneo neoyorquino, tradicionalmente uno de los que ofrece mayores premios del calendario, parte de los 90 millones de dólares repartidos en 2025 y afronta ahora una presión creciente para elevar la cantidad destinada a los jugadores, mientras la creación del nuevo consejo se presenta como otro de los puntos relevantes para encauzar las negociaciones.
Los jugadores reclaman una mayor participación en los ingresos
El conflicto entre los tenistas y los Grand Slam no se limita al tamaño de los premios. Los jugadores reclaman una reforma más amplia de la estructura económica y de gobierno del tenis, que incluya una participación más significativa en los ingresos de los torneos, contribuciones de los grandes campeonatos al bienestar de los deportistas y mecanismos de representación que permitan a los jugadores intervenir de manera efectiva en las decisiones. Una de las principales demandas plantea que los Grand Slam destinen el 22% de sus ingresos a premios, en línea con la proporción aplicada en los circuitos de la ATP y la WTA. En Wimbledon, por ejemplo, los 64,2 millones de libras ofrecidos en premios representaron aproximadamente el 14,4% de los ingresos totales del campeonato.
La falta de avances llevó a los diez mejores jugadores y jugadoras del mundo a adoptar medidas más directas durante la temporada. En el Abierto de Francia de mayo, varias de las principales figuras se retiraron de determinadas actividades mediáticas que formaban parte de sus compromisos con el torneo, mientras que una protesta similar prevista para Wimbledon fue desactivada después de negociaciones de última hora. La tensión también se ha trasladado al US Open, donde persiste la posibilidad de nuevas acciones por parte de los jugadores si consideran insuficiente la dotación económica anunciada o si el nuevo mecanismo de representación no responde a sus expectativas.
El nuevo consejo abre otra disputa sobre la representación
La creación del consejo asesor pretende establecer un canal permanente entre los jugadores y los cuatro Grand Slam, pero su funcionamiento será tan relevante como su existencia. Una de las principales cuestiones que los tenistas quieren resolver es quién tendrá la capacidad de elegir a sus representantes, cómo serán seleccionados y hasta qué punto podrán participar en la toma de decisiones de los torneos. La referencia para los jugadores son los consejos existentes en los circuitos ATP y WTA, cuyos miembros son elegidos directamente por sus compañeros y desempeñan mandatos durante periodos determinados.
La presión recae ahora especialmente sobre la USTA, que afronta el US Open bajo el liderazgo de Craig Tiley, antiguo director ejecutivo de Tennis Australia. El torneo comenzará el 30 de agosto y concentra buena parte de las expectativas del vestuario, tanto por el posible premio superior a los 100 millones de dólares como por los detalles del nuevo consejo. La disputa también ha alcanzado el nuevo torneo de dobles mixtos, que la USTA ha impulsado como parte de su estrategia para ampliar los ingresos y convertir el evento en una competición de tres semanas. Sinner no figura entre los participantes del cuadro principal anunciado, mientras que Sabalenka sí competirá junto a Novak Djokovic, en una de las parejas más destacadas del torneo.
