NBA y FIBA avanzan en su liga europea con el interés de grandes clubes de fútbol
Juan José Saldaña
marzo 17, 2026

La expansión global del baloncesto entra en una nueva fase con el proyecto conjunto de la NBA y la FIBA, que apunta a instalar una liga en Europa a partir de octubre de 2027. Más que una competencia, la iniciativa se perfila como una plataforma que conecta deporte, inversión y cultura urbana, en un continente donde el baloncesto convive con una fuerte tradición futbolística y donde cada ciudad representa una identidad única.

En ese cruce de intereses, han emergido actores que trascienden el ecosistema habitual del baloncesto. Propietarios de clubes como el Paris Saint-Germain, el AC Milan y el Newcastle United han mostrado disposición a competir por una de las franquicias del nuevo circuito. La fecha límite del 31 de marzo para presentar solicitudes ha intensificado las conversaciones, en un contexto donde más de un centenar de inversores ya ha accedido a los detalles financieros tras una reunión clave en Londres.

Inversión global y apuestas a largo plazo

El diseño económico del proyecto refleja la magnitud de la apuesta. Cada franquicia estaría valorada en torno a los 1.000 millones de dólares, en una estructura donde la NBA mantendría el 50% de la propiedad, reservando el resto a socios estratégicos. Bajo el liderazgo de Adam Silver, la liga ha insistido en que se trata de una inversión de largo aliento, sin retornos inmediatos, con un horizonte de crecimiento sostenido que se medirá en años más que en temporadas.

El interés no se limita a nombres tradicionales del baloncesto. Fondos vinculados a estructuras futbolísticas han identificado en esta liga una oportunidad para diversificar su presencia en el deporte global. La participación de entidades financieras como JPMorgan Chase y The Raine Group en el proceso de captación y estructuración de inversiones evidencia el carácter estratégico del proyecto, donde cada decisión busca equilibrar riesgo, mercado y proyección internacional.

Ciudades, identidad y un formato híbrido

El mapa de la futura competición se construye sobre grandes capitales europeas. Ciudades como Madrid, Barcelona, Roma, Múnich, Mánchester, Atenas o Estambul figuran en la hoja de ruta para albergar las doce licencias fijas que conformarán el núcleo de la liga. A ellas se sumarían otras plazas en disputa, en un sistema que proyecta un total de 16 equipos y que ha despertado el interés de clubes como el ALBA Berlín o el ASVEL Lyon-Villeurbanne.

El modelo competitivo combinará franquicias estables con accesos por mérito deportivo, vinculados tanto a ligas nacionales como a la Basketball Champions League. En ese ecosistema, equipos como Unicaja, Joventut Badalona, La Laguna Tenerife y Dreamland Gran Canaria compiten por consolidar su lugar en la élite. Todo esto se desarrolla en paralelo a las discusiones internas de la NBA sobre su expansión en ciudades como Las Vegas y Seattle, en una señal de que el crecimiento de la liga no entiende de fronteras ni de un solo continente.