Roland Garros conserva el ojo humano mientras abre el tenis a los datos biométricos
Javier Nieto
mayo 25, 2026

Roland Garros 2026 ha empezado como el Grand Slam que mejor resume una práctica cada vez más visible en el tenis: cómo conservar una parte humana, visual y tradicional del juego sin quedar fuera de la modernización tecnológica. En la misma edición en la que mantendrá jueces de línea humanos, a contracorriente del resto de grandes torneos, también será el primer Grand Slam que permita a los jugadores usar dispositivos conectados durante la competición para recoger datos biométricos.

La tierra batida permite algo que no existe de la misma forma en hierba o pista dura: la pelota deja marca. Esa huella mantiene vivo un ritual muy reconocible del torneo de París, con el juez de silla bajando a comprobar el bote y con los jueces de línea todavía integrados en la escena del partido. Mientras el Australian Open, Wimbledon y el US Open ya han avanzado hacia el arbitraje electrónico, Roland Garros conserva una liturgia más artesanal del tenis, apoyada en el rastro físico de la bola sobre la arcilla.

El último Grand Slam con jueces de línea humanos

La decisión convierte a Roland Garros en una excepción dentro del circuito de Grand Slam. La Federación Francesa de Tenis -FFT- confirmó que mantendría jueces de línea humanos en 2026, después de destacar el nivel de sus oficiales y la tradición de verificación de marcas sobre tierra batida. En la edición de 2025, el torneo contó con 404 árbitros, 284 de ellos franceses, un dato que la organización ha utilizado también para defender el peso de su escuela arbitral.

El contraste no es solo técnico. El arbitraje electrónico promete uniformidad, rapidez y menos margen de error, pero también elimina una parte de la interacción tradicional entre jugador, juez de silla y pista. En Roland Garros, la discusión se cruza con la naturaleza de la superficie: la arcilla ofrece una evidencia visible, aunque no siempre pacífica, y permite mantener una dimensión humana que el resto de grandes torneos ha ido reduciendo. El resultado es un Grand Slam que parece antiguo en la línea, pero no necesariamente inmóvil en el resto de su funcionamiento.

Datos biométricos durante el partido

La modernidad aparecerá, sin embargo, en el cuerpo de los jugadores. Por primera vez en un Grand Slam, los participantes de Roland Garros podrán usar dispositivos conectados durante los partidos para recoger datos biométricos sobre rendimiento físico y recuperación. La prueba se aplicará en los 24 eventos del torneo, con 899 partidos previstos, y permitirá dispositivos incluidos en el registro “Player Analysis Tennis” aprobado por World Tennis. El ensayo continuará después en Wimbledon y en el US Open.

La novedad cambia el lugar de los datos dentro del tenis de Grand Slam. Hasta ahora, algunos jugadores habían tenido problemas por llevar dispositivos como pulseras de seguimiento biométrico durante partidos de grandes torneos, pese a su uso en otros contextos del circuito. El ensayo de Roland Garros abre una vía distinta: permitir que el jugador y su equipo puedan recopilar información sobre esfuerzo, carga, recuperación o señales físicas, aunque el uso queda sujeto a reglas específicas y a dispositivos autorizados. La apuesta tecnológica se completa con nuevos servicios de recuperación para jugadores, como una cámara hiperbárica, una sala de crioterapia y dos pistas de tierra batida en el Centre National d’Entraînement -CNE-.

La Opening Week ya no es solo clasificación

La tercera pata de esa transformación está fuera de la pista principal. La Opening Week ha dejado de ser solo la semana de la fase previa para convertirse en una parte reconocible del producto Roland Garros. En 2026, el torneo elevó su capacidad diaria hasta 20.000 espectadores y vendió más de 80.000 entradas, con una oferta que combina partidos de clasificación, entrenamientos abiertos en Philippe-Chatrier, acceso ilimitado a Suzanne-Lenglen, entrevistas con jugadores en el auditorio del Tenniseum, actividades para aficionados y el nuevo mapa interactivo RG Explorer dentro de la aplicación oficial.

El torneo ha incorporado además detalles pensados para ampliar la experiencia del visitante. La activación Call Your Favourite Player permite dejar mensajes a los jugadores en una cabina telefónica situada en la puerta 4, mientras Le Jardin des Chefs, ubicado en el Jardin des Serres d’Auteuil junto a la pista Simonne-Mathieu, reúne del 24 de mayo al 5 de junio a chefs y pasteleros como Jessica Préalpato, Claire Heitzler, Alessandra Montagne, Pascal Barbot, Yves Camdeborde, Christophe Adam o Juan Arbelaez. La edición de 2026 deja así una imagen poco habitual: Roland Garros mantiene al juez de línea y la marca en la tierra como parte de su identidad, pero acepta sensores, datos, nuevas formas de consumo y una Opening Week convertida en escaparate masivo del torneo.