La Federation of International Bandy -FIB- ha presentado ante el Comité Olímpico Internacional -COI- los cambios con los que pretende ampliar el alcance del bandy y avanzar hacia una futura incorporación al programa de los Juegos Olímpicos de Invierno. Su secretario general, Attila Adamfi, se reunió en la sede del organismo en Lausana con el director de Deportes del COI, Pierre Ducrey, y la responsable de Federaciones Internacionales Reconocidas, Tania Tchea. Entre los asuntos tratados apareció un horizonte concreto: la posibilidad de orientar la ambición olímpica de la federación hacia la edición de 2034.
La reunión llega después de varios cambios en la estructura del bandy internacional. Desde 2022, la FIB ha reformado sus normas de gobernanza e integridad; en 2025 celebró la primera elección directa de su Comité de Atletas y mejoró su posición en la evaluación independiente de ARISF; y en enero de 2026 aprobó el Short Bandy como tercera disciplina oficial. También ha incorporado encuestas posteriores a los campeonatos, prepara la adaptación de sus reglas antidopaje al Código Mundial que entrará en vigor el 1 de enero de 2027, ha sido reconocida como miembro de comité de la Federación Internacional del Deporte para Todos y ha abierto una revisión de su modelo competitivo. Ese conjunto de medidas formó el mapa general presentado al COI junto con el objetivo de acceder a nuevos países y deportistas.
Una ambición, no una candidatura
La conversación sobre 2034 no supone que el bandy haya sido incorporado al programa ni que exista todavía una candidatura formal. Los Juegos de ese año ya fueron concedidos a Utah, en Estados Unidos, pero su programa deportivo deberá atravesar los procesos de evaluación y aprobación correspondientes. El encuentro permitió a la FIB conocer los criterios de la nueva metodología para determinar el programa olímpico aprobada dentro de ‘Fit for the Future’, que empezará a aplicarse a partir de Brisbane 2032, y explicar cómo podrían encajar las características del bandy. Entre los argumentos de la federación aparecen su capacidad para compartir instalaciones, su potencial de crecimiento y la posibilidad de limitar la construcción de nuevas infraestructuras.
La relación del bandy con el Movimiento Olímpico comenzó mucho antes. Fue deporte de demostración en Oslo 1952, donde Noruega, Suecia y Finlandia disputaron un torneo de tres partidos, aunque nunca llegó a formar parte del programa oficial de medallas. La FIB fue reconocida plenamente por el COI en 2004 y pertenece a la Asociación de Federaciones Deportivas Internacionales Reconocidas por el COI -ARISF-, pero ese reconocimiento acredita a la federación como organismo rector internacional y no concede automáticamente un lugar en los Juegos. La inclusión de un nuevo deporte de equipo también debe encajar dentro de los límites de participantes, pruebas, costes y complejidad operativa del programa olímpico.
Una pista más pequeña para crecer
El Short Bandy ocupa una posición central en esa estrategia porque responde a uno de los principales obstáculos para la expansión del deporte. El bandy tradicional enfrenta a dos equipos de once jugadores en una superficie de hielo de dimensiones próximas a las de un campo de fútbol, una instalación poco habitual fuera de sus principales mercados. La nueva disciplina utiliza una pista convencional de hockey sobre hielo y equipos de cuatro jugadores de campo más un portero. Conserva la pelota, las porterías de mayor tamaño y los saques de esquina característicos del bandy, pero reduce la superficie, el número de participantes y las necesidades organizativas.
La FIB aprobó la modalidad en su Congreso de enero como tercera disciplina oficial, junto al bandy tradicional y el rink bandy, y prepara para septiembre de 2026 un torneo internacional de clubes en Suiza. La compatibilidad con las pistas de hockey abre la posibilidad de celebrar competiciones y desarrollar programas en países que ya disponen de esas instalaciones. La federación también ha apoyado proyectos de Short Bandy en el norte de Italia mediante el envío de material, sticks y pelotas. Esta línea coincide con su reconocimiento en julio como miembro de comité de la Federación Internacional del Deporte para Todos -FISpT-, una relación orientada al intercambio de conocimiento, las iniciativas conjuntas y los programas de participación. Con la incorporación de Italia en 2024, la FIB alcanzó las 28 asociaciones nacionales distribuidas en cinco continentes.
Reformas y límites del calendario
La revisión de gobernanza de ARISF aportó otro de los argumentos institucionales presentados en Lausana. La FIB pasó del grupo C en la evaluación de 2019 a la parte alta del grupo B en 2025 y registró uno de los mayores incrementos entre las federaciones incluidas en ambos estudios. El análisis destacó avances en transparencia, rendición de cuentas, representación de atletas, equilibrio de género y limitación de mandatos. El Comité de Atletas fue elegido directamente por los participantes en los Mundiales por primera vez en 2025 y su presidencia obtuvo un puesto de pleno derecho en el Comité Ejecutivo. Después de los campeonatos de Pori y Uppsala, sus encuestas permitieron valorar transporte, hoteles, calentamiento y recuperación, pero también detectaron la necesidad de ampliar el tiempo de preparación sobre el hielo y garantizar vestuarios equivalentes entre equipos y géneros. En paralelo, el Comité Antidopaje trabaja en la adaptación al Código de la Agencia Mundial Antidopaje -AMA- de 2027 y en la actualización de las reglas y del plan de controles de la federación.
El desarrollo mantiene, sin embargo, limitaciones económicas y competitivas. La temporada 2026-2027 no tendrá Mundiales sénior del Grupo A porque Finlandia, Noruega y Suecia decidieron no participar por razones económicas, lo que impidió organizar los torneos masculino y femenino. La FIB estudia sustituirlos por competiciones amistosas en Noruega o Suecia, probablemente con tres o cuatro selecciones, y ha creado un grupo de trabajo para revisar desde 2027-2028 la frecuencia, las fechas, las sedes, el formato y el uso de pistas cubiertas o al aire libre. La reunión con el COI abordó además la aplicación de sus recomendaciones sobre deportistas de Rusia y Bielorrusia. La federación ha constituido otro grupo para estudiar los aspectos deportivos y prácticos de una posible integración, reconociendo que todavía existen posiciones diferentes dentro de la comunidad internacional del bandy.
