U.S. Soccer, la federación de fútbol de Estados Unidos, anunció el miércoles la creación de la Arthur M. Blank Crest Cup, una competición que reunirá a los clubes de la National Women’s Soccer League -NWSL- y la Gainbridge Super League. El torneo tendrá eliminatorias a partido único, una final y un premio de 1,1 millones de dólares para el campeón. También ofrecerá una vía de clasificación para la Concacaf W Champions Cup, aunque todavía no tiene fecha de estreno: su incorporación al calendario se determinará mediante consultas con las organizaciones implicadas. La propuesta crea un espacio de competición compartido entre dos ligas que desarrollan sus campeonatos por separado.
La distinción institucional resulta importante: ambas ligas tienen reconocimiento de primera división por parte de la federación, por lo que la Super League no constituye una categoría inferior a la NWSL. La web oficial contempla la participación de todos sus clubes en la primera edición y una posible ampliación posterior a otros equipos y ligas. Paul McDonough, presidente y director ejecutivo de United Soccer League -USL-, destacó que la colaboración entre organizaciones permite crear competición y nuevas oportunidades para el fútbol femenino.
El precedente masculino y las copas que ya existen
El equivalente masculino es la Lamar Hunt U.S. Open Cup, organizada por la federación desde 1914, y no la MLS Cup, que decide el campeonato de la Major League Soccer -MLS-. La Open Cup conecta a equipos profesionales y amateurs mediante eliminatorias; en 2026, dieciséis clubes de la MLS se incorporaron en los dieciseisavos de final. La Crest Cup partirá de un acceso más limitado, centrado en las dos ligas profesionales femeninas. Tampoco es la primera copa nacional femenina de cualquier nivel: la United States Adult Soccer Association -USASA- recoge campeonas desde 1980 y mantiene una competición nacional amateur. La novedad está en conectar a las dos ligas profesionales de primera división.
La NWSL Challenge Cup también responde a otra lógica. Nació en 2020 como torneo durante la pandemia y pasó por diferentes formatos hasta convertirse, en 2024, en un partido entre el campeón de los playoffs y el ganador de la temporada regular de la propia NWSL. Si un club conquista ambos títulos, participa el subcampeón de los playoffs. La Crest Cup permitirá enfrentamientos entre clubes de ligas diferentes. Emma Hayes, seleccionadora estadounidense, respalda ese modelo desde su experiencia en el Chelsea: “Las competiciones nacionales de copa son una parte importante del fútbol femenino”. La entrenadora destacó las oportunidades que puede ofrecer a las jóvenes para mostrarse en encuentros con un título en juego.
Una rivalidad local como ejemplo
La perspectiva de los clubes aporta un ejemplo concreto. Charlie Neil, presidente del Dallas Trinity, explicó a ‘3rd Degree’ que la copa llevaba un par de años gestándose y que los equipos de la Super League habían insistido en su creación. Su club ya se enfrentó al Houston Dash, de la NWSL, en un amistoso que, según Neil, estuvo entre sus encuentros con mejor asistencia. “La gente se volcó con la rivalidad Dallas-Houston”, recordó. La nueva competición abre la posibilidad de trasladar ese interés a partidos oficiales entre ligas, aunque un eventual cruce dependerá del sistema de emparejamientos. Neil también trasladó el entusiasmo de las jugadoras y los técnicos de su club ante el proyecto.
La financiación añade otro incentivo. Los 1,1 millones de dólares anunciados corresponden al campeón, mientras la versión del comunicado publicada por el Orlando Pride sitúa la bolsa total por encima de 1,5 millones: son cantidades que describen premios de distinto alcance. Neil vinculó esos recursos con la necesidad de inversión que todavía tiene el fútbol profesional femenino. La competición cuenta con el respaldo de Arthur M. Blank y su fundación. Para Cindy Parlow Cone, presidenta de U.S. Soccer, debe atraer inversión y ampliar oportunidades; JT Batson, director ejecutivo de la federación, sitúa entre los objetivos extender el alcance del fútbol profesional femenino a nuevas comunidades.
Una conexión continental y un calendario por encajar
El acceso internacional puede dar al torneo un valor añadido para los clubes de ambas ligas. U.S. Soccer anuncia la Crest Cup como una vía de clasificación para la Concacaf W Champions Cup, cuya primera edición asignó las tres plazas estadounidenses a equipos de la NWSL según sus resultados deportivos. La nueva copa abriría esa posibilidad a los participantes de la Super League.
La puesta en marcha exige coordinar esa oportunidad con los calendarios existentes. Parlow Cone explicó en declaraciones recogidas por ‘Associated Press’ que la federación trabaja con ambas ligas para encontrar el momento adecuado y que estudia incorporar en el futuro a equipos profesionales de categorías inferiores y amateurs. “Estamos anunciándolo en tiempo real mientras todavía intentamos encajar todas las piezas”, señaló. La web del torneo también contempla el trabajo con especialistas médicos para proteger la salud de las jugadoras y una campaña de promoción conjunta en los canales de U.S. Soccer y las dos ligas. La primera edición parte de los clubes de primera división; la fecha, el encaje de los partidos y una eventual apertura a otros niveles forman parte del desarrollo del proyecto.
