El Organismo Independiente de Regulación del Fútbol -IFR-, la entidad pública creada para supervisar la sostenibilidad de los clubes ingleses, advirtió el martes de que sus finanzas están “peligrosamente expuestas”. Su primer informe provisional señala que el 94% de los clubes de las cinco primeras categorías registró pérdidas en 2025-26. Durante la presentación, su presidente, David Kogan, también negó haber recibido presiones políticas por el caso del Manchester City. Ambos asuntos sitúan al organismo ante dos responsabilidades diferentes: prevenir crisis económicas y evaluar la idoneidad de quienes poseen y dirigen los clubes.
El diagnóstico muestra que el crecimiento comercial no garantiza estabilidad. El fútbol inglés generó alrededor de 9.000 millones de libras en 2025-26, pero el 29% de los clubes consultados declaró que no sobreviviría más de treinta días sin nuevas aportaciones de sus propietarios; el 66% situó ese límite en noventa días. Esa dependencia exige distinguir entre tener un dueño dispuesto a financiar pérdidas y disponer de recursos para cumplir las obligaciones si deja de hacerlo. El estudio utiliza información obtenida directamente de clubes y organizadores, con una combinación de datos reales y previsiones para la última temporada.
Más ingresos no garantizan estabilidad
Más del 60% de los clubes de la English Football League -EFL-, que agrupa las tres categorías inferiores a la Premier League, y de la National League, la quinta categoría, presenta pasivos superiores al valor contable de sus activos. El informe describe esa situación como insolvencia técnica, lo que no equivale a afirmar que todos estén en concurso de acreedores o hayan dejado de pagar. El IFR propone aumentar la liquidez disponible, mejorar la gestión del riesgo y preparar planes de contingencia ante la retirada de financiación de los propietarios. Su plan también aborda el reparto de ingresos, las pérdidas, la participación de los aficionados y la gobernanza de los clubes.
La Premier League respaldó la preferencia por una solución negociada dentro del fútbol para distribuir los ingresos y sostuvo que la financiación adicional debe acompañarse de controles y reformas. Según las informaciones recogidas por ‘Reuters’, su propuesta a la EFL contempla 1.800 millones de libras adicionales durante diez años, mientras esta última solicita 1.000 millones en cinco. Son planteamientos con periodos diferentes, no un acuerdo cerrado. La discusión afecta tanto a cuánto dinero reciben las categorías inferiores como a los incentivos para gastar: el informe identifica fuertes diferencias de ingresos entre divisiones que aumentan el riesgo asociado a perseguir un ascenso o sufrir un descenso.
El City y las competencias sobre sus propietarios
El caso del Manchester City introduce otro problema de supervisión. Una comisión independiente concluyó el 29 de septiembre que el club había cometido infracciones graves de las reglas financieras de la Premier League entre 2009-10 y 2017-18, además de incumplimientos de sus obligaciones de cooperación. Entre sus conclusiones figuran acuerdos comerciales que, según la comisión, ocultaban financiación del propietario y alteraban los ingresos y costes declarados. El City presentó su apelación el 1 de octubre, sostiene que la decisión contiene errores materiales de derecho, principio y hecho, y mantiene su inocencia. La determinación de la sanción corresponde a una audiencia separada.
El procedimiento disciplinario de la Premier League y las facultades del IFR tienen alcances distintos. El organismo público evalúa la honestidad, integridad y solvencia financiera de los propietarios, además de la competencia de quienes ocupan puestos directivos. Sus poderes incluyen investigar a responsables actuales y actuar contra quienes considere no aptos, mediante un procedimiento propio. Las conclusiones del caso City podrían resultar relevantes para esa evaluación, pero no equivalen a una decisión del IFR sobre sus propietarios ni implican una intervención automática. Tampoco el informe general establece que el City se encuentre en la situación de fragilidad económica descrita para otros clubes.
Independencia y próximas decisiones
Kogan abordó la cuestión política durante la presentación en el Museo Nacional del Fútbol, en Manchester, Inglaterra. “Cualquier forma de interferencia política en nuestra manera de operar supondrá mi dimisión”, afirmó. También precisó: “No hemos recibido absolutamente ninguna presión política sobre este ni ningún otro asunto”. Sus declaraciones constituyen un compromiso de independencia y un desmentido de presiones, no el anuncio de una investigación contra el City. Cualquier actuación sobre sus propietarios requeriría una evaluación propia conforme a las competencias legales del organismo.
El informe permanece abierto a consulta hasta el 8 de diciembre, con una versión definitiva prevista para comienzos de 2027. Mientras tanto, la Premier League y la EFL continúan negociando el reparto de ingresos, y el City mantiene abierta su apelación. El IFR ya dispone de facultades sobre propietarios y directivos y prepara la aplicación de su sistema de licencias: los clubes incluidos deberán solicitar una licencia provisional durante la temporada 2026-27. Esa autorización permitirá supervisar el cumplimiento de los requisitos económicos y de gobernanza del nuevo régimen, mientras las infracciones de las reglas de competición siguen sujetas a los procedimientos de las autoridades futbolísticas.
