La decisión de confiar la seguridad de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán–Cortina 2026 a la agencia estadounidense Immigration and Customs Enforcement ha generado una fuerte polémica en Europa. Varios eurodiputados han pedido la adopción de medidas restrictivas, e incluso la prohibición de la presencia de ICE en territorio europeo. Todo ello pese a que la agencia estadounidense mantiene desde hace años una cooperación activa en Francia con la consultora tecnológica Capgemini.
Los eurodiputados acusan a ICE de recurrir al uso de la fuerza y la violencia, y sostienen que el organismo ha sido objeto de duras críticas en Estados Unidos por parte de políticos y defensores de los derechos humanos debido a presuntas violaciones. A juicio de estos parlamentarios, el historial de ICE hace incompatible su participación en la seguridad olímpica con los valores europeos.
Europa, sin embargo, ha sido criticada durante años por aplicar un doble rasero, y en ocasiones un enfoque selectivo, en materia de derechos humanos. Mientras condena a ICE por supuestas vulneraciones graves, guarda silencio frente a los apoyos al régimen iraní y ante los estrechos vínculos entre el Comité Olímpico Internacional y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.
Las autoridades europeas son plenamente conscientes de que los flujos masivos de migración procedentes de países marcados por el islam político han generado desafíos significativos para la seguridad del continente. El auge de la extrema derecha se ha producido en paralelo a lo que algunos críticos describen como una política europea de apaciguamiento frente al islam político, una tendencia que hoy pone en riesgo los valores democráticos de la Unión Europea, tanto en el ámbito cultural como en el deportivo.

Milán, Italia – 08 de febrero de 2026
Para los europeos que se oponen a la presencia de agentes de ICE en los Juegos de Milán–Cortina, incluso la posibilidad de que estos oficiales operen en las calles italianas bajo estrictos protocolos europeos no ofrece una justificación de seguridad convincente. Consideran a ICE un símbolo de valores contrarios a los principios europeos. Sin embargo, muchos de estos críticos han permanecido en gran medida en silencio respecto a la cooperación del COI con miembros afiliados al IRGC en las federaciones deportivas iraníes y en el Comité Olímpico, así como ante lo que los opositores describen como antisemitismo institucionalizado dentro del movimiento olímpico.
Contrariamente a lo que afirma, el Comité Olímpico Internacional no representa un verdadero símbolo de neutralidad. Bajo el discurso de la neutralidad olímpica, se vulneran los derechos de numerosos deportistas en función de su género, creencias religiosas, elección de vestimenta o convicciones sociales. El COI continúa amparándose en un lenguaje humanitario mientras insiste en su supuesta imparcialidad.
La realidad es que la seguridad de todas las personas implicadas es una cuestión de máxima importancia, incluidos deportistas y espectadores, así como el riesgo de que actores violentos aprovechen el escenario olímpico. La historia reciente demuestra que los grandes eventos deportivos no siempre han sido protegidos de forma eficaz. Los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972, Atlanta en 1996, el atentado del maratón de Boston en 2013, el ataque a la Copa Africana de Naciones en Angola en 2010 y los atentados de París de 2015 en las inmediaciones del Stade de France son recordatorios claros de lo que está en juego.
Juegos Olímpicos de Múnich 1972 (Alemania Occidental)
Miembros del grupo palestino “Septiembre Negro” atacaron la Villa Olímpica, matando a 11 atletas y entrenadores israelíes, junto con un policía alemán. El incidente sigue siendo uno de los momentos más oscuros en la historia olímpica.
Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 (Estados Unidos)
Un atentado con bomba en el Parque Olímpico del Centenario dejó dos muertos y más de 100 heridos. El ataque fue perpetrado por Eric Rudolph, motivado por creencias extremistas internas.
Juegos Olímpicos de Londres 2012 (Reino Unido)
Se reportaron graves amenazas terroristas. Las fuerzas de seguridad lograron frustrar varios atentados planificados, especialmente dirigidos a las rutas olímpicas y la ceremonia de apertura.
Maratón de Boston 2013 (Estados Unidos)
Dos artefactos explosivos improvisados estallaron cerca de la línea de meta, matando a tres personas e hiriendo a más de 260. El ataque fue llevado a cabo por dos hermanos radicalizados, causando conmoción en la comunidad deportiva global.
Ataque al equipo nacional de fútbol de Togo – Copa Africana de Naciones 2010 (Angola)
El autobús del equipo nacional de Togo fue atacado a tiros mientras se dirigía a un partido. Tres miembros de la delegación murieron, obligando al equipo a retirarse del torneo.
Atentados en París 2015 – Cercanías del Stade de France (Francia)
Durante un partido amistoso entre Francia y Alemania, se produjeron explosiones alrededor del estadio. Los ataques formaron parte de una serie coordinada de atentados terroristas en París, que dejaron decenas de muertos.




