Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026 iniciarán en menos de 100 días, con un proyecto que se extiende por más de 22.000 kilómetros cuadrados en el norte de Italia. La edición se apoya en sedes con larga tradición deportiva para acoger las competiciones en regiones alpinas y ciudades con amplia experiencia organizativa.
Según los organizadores, el 85 por ciento de las instalaciones utilizadas para la competición ya existía antes de la designación como sede. Este planteamiento responde a las directrices del Comité Olímpico Internacional –COI– para promover la eficiencia, limitar nuevas construcciones y reforzar la planificación adaptada a cada territorio.
Infraestructura reutilizada y política olímpica
Las pruebas se distribuirán entre Lombardía, Véneto y las provincias autónomas de Trento y Bolzano, con más de 100 eventos con medalla en 16 disciplinas. La elección de sedes refleja la tradición italiana en deportes de invierno, con escenarios que han acogido Copas del Mundo, Campeonatos Mundiales y anteriores ediciones olímpicas de invierno.
El modelo organizativo incorpora además el contexto social y económico de las regiones alpinas. La planificación contempla la necesidad de reforzar la actividad económica más allá de la temporada invernal y mejorar las oportunidades de empleo y servicios públicos en áreas de montaña, donde la diversificación turística se considera relevante ante la reducción progresiva de la duración de la temporada de nieve.

Inversión y presupuesto para los Juegos
El presupuesto operativo estimado para la organización se sitúa en torno a los 1.7 mil millones de euros, complementado con programas de inversión pública y privada destinados a infraestructuras. Las previsiones de impacto económico para el conjunto de las regiones anfitrionas se han estimado en aproximadamente 4.3 mil millones de euros, con una generación potencial de alrededor de 36.000 empleos directos e indirectos durante las fases de preparación y celebración.
En el ámbito territorial, se han acelerado proyectos de conectividad en Valtellina y Cortina d’Ampezzo, así como mejoras en redes energéticas y servicios sanitarios en localidades como Livigno. Estos trabajos no se circunscriben a la duración del evento, sino que están vinculados a objetivos de actividad durante todo el año.
Sostenibilidad y retos en las montañas italianas
La planificación también considera las condiciones específicas de las zonas de montaña, donde el acceso, el uso del suelo y la preservación ambiental requieren soluciones adaptadas. La estrategia incluye la optimización de infraestructuras existentes, la modernización del transporte interregional y proyectos de eficiencia en distribución energética para reducir impactos medioambientales y favorecer el uso sostenido de las instalaciones.
Marie Sallois, directora de sostenibilidad en el COI, destacó que “al anclar los eventos en instalaciones ya existentes, los Juegos reducen la necesidad de nueva construcción, aprovechan la experiencia local y ayudan a las comunidades a llevar adelante proyectos que responden a necesidades reales”.
Milán acogerá la ceremonia inaugural en el Estadio de San Siro, así como competiciones de hielo en recintos multiusos permanentes o estructuras temporales. Cortina d’Ampezzo recibirá las pruebas de deportes de deslizamiento y esquí alpino femenino. Bormio será sede del esquí alpino masculino, mientras que Livigno acogerá competiciones de snowboard y freestyle. Val di Fiemme organizará el esquí de fondo y combinada nórdica; Anterselva el biatlón; y la ceremonia de clausura se celebrará en la Arena de Verona, donde se han destinado alrededor de 20 millones de euros para mejorar la accesibilidad del recinto.




