Cómo el COI impulsa a jóvenes refugiados en Uganda rumbo a Dakar 2026
Juan José Saldaña
abril 14, 2026

A 200 días de los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026, el deporte comienza a perfilarse como algo más que competencia: se transforma en una vía concreta de reconstrucción personal para miles de jóvenes desplazados en África. En Uganda, donde conviven historias marcadas por el desarraigo, iniciativas impulsadas por el Comité Olímpico Internacional están abriendo caminos que antes parecían imposibles, conectando sueños deportivos con oportunidades reales de desarrollo.

A través de su programa comunitario Game Connect y el respaldo de la Fundación Olímpica para los Refugiados, el COI ha comenzado a tejer una red de apoyo que combina formación, acompañamiento emocional y acceso al deporte. En ese entramado, 34 jóvenes refugiados reciben apoyo de Solidaridad Olímpica con un objetivo claro: formar parte del primer Equipo Olímpico Juvenil de Refugiados que competirá en Dakar 2026, en un proceso que trasciende lo competitivo y se instala en lo profundamente humano.

El sueño olímpico que nace en contextos de desplazamiento

Entre los seleccionados aparecen historias como la de Emmanuel y Aline, adolescentes que debieron huir de la República Democrática del Congo y que hoy encuentran en el deporte una forma de proyectarse hacia el futuro. Emmanuel, velocista de 100 metros, no esconde la emoción que le generó su selección: para él, no se trata solo de una oportunidad individual, sino de una posibilidad de representar a su familia y a toda una comunidad que ha debido reconstruirse lejos de casa.

Aline, por su parte, descubrió su talento casi por casualidad, luego de años jugando fútbol de manera informal. Hoy entrena en pruebas de velocidad dentro de un entorno estructurado que le permite desarrollar su potencial. Su mirada va más allá de la competencia: sueña con convertirse en entrenadora y devolver a otros jóvenes lo que ella está recibiendo. En su relato, el deporte aparece como un espacio donde no solo se compite, sino donde también se recupera la identidad y se construyen nuevas certezas.

Del deporte a la transformación social en Uganda

El impacto de Game Connect no se limita a quienes aspiran a Dakar 2026. En comunidades vulnerables de Kampala, figuras como Otim Ambrose reflejan cómo el deporte puede convertirse en una herramienta de cambio estructural. Tras haber vivido el desplazamiento, Ambrose canalizó su experiencia en la creación de Play Pure, una iniciativa que promueve estilos de vida saludables y entornos seguros para niños y jóvenes entre 6 y 25 años.

Los testimonios dentro de estos espacios revelan transformaciones profundas. Opeje, una de las participantes, describe cómo pasó de un entorno marcado por la falta de rumbo y la exposición a conductas de riesgo a uno donde predominan la disciplina, el respeto y la confianza en el futuro. En un país que acoge a cerca de dos millones de refugiados, el alcance de programas como Game Connect —con más de 28.000 jóvenes participantes— evidencia que el deporte puede ser mucho más que una actividad recreativa: puede convertirse en un punto de partida para reimaginar la vida.