Dudas con la NBA en Europa: inversores cuestionan que la liga retenga el 45% del negocio
Juan José Saldaña
abril 12, 2026

El desembarco de la NBA en Europa, proyectado para 2027, comienza a generar más preguntas que certezas. Lo que en un inicio parecía una expansión natural del negocio del baloncesto más poderoso del mundo, hoy se enfrenta a un creciente escepticismo por parte de potenciales inversores y propietarios de clubes europeos, quienes observan con cautela las condiciones económicas y estructurales del proyecto.

La principal inquietud gira en torno al reparto de ingresos planteado por la liga: un modelo en el que la NBA retendría el 45% del negocio, dejando otro 45% a los clubes participantes y distribuyendo el resto entre la FIBA y futuros socios. En un mercado acostumbrado a estructuras más equitativas, como las de las competiciones organizadas por la UEFA, la propuesta ha encendido las primeras señales de alerta entre quienes evalúan entrar en esta nueva liga.

Un modelo económico que genera tensiones

El diseño financiero del proyecto ha sido uno de los principales focos de fricción. Para muchos inversores europeos, el hecho de que casi la mitad de los ingresos quede en manos de la NBA supone un desequilibrio difícil de justificar, especialmente si se compara con otras competiciones continentales donde la mayor parte de los recursos se redistribuye entre los clubes. Esta percepción se agrava por la falta de detalles concretos en aspectos clave del negocio, lo que ha llevado a algunos interesados a cuestionar la viabilidad real de la inversión.

A esto se suman las dudas sobre las tarifas de entrada y las condiciones de franquicia, elementos fundamentales en un modelo inspirado en el deporte estadounidense. Parte de los inversores teme que estos pagos iniciales terminen beneficiando en mayor medida a los actuales propietarios de la NBA que al desarrollo de la competición europea. En paralelo, las restricciones existentes que impiden a los dueños de equipos en Estados Unidos poseer múltiples franquicias añaden otra capa de complejidad a un ecosistema que aún está en construcción.

Interés estratégico y primeras adhesiones

Pese a las dudas, el proyecto no carece de atractivo. La posibilidad de formar parte de una liga impulsada por la NBA en grandes ciudades europeas sigue siendo vista como una oportunidad única, tanto desde el punto de vista deportivo como comercial. En ese contexto, clubes como el Real Madrid CF ya habrían dado pasos para integrarse como uno de los equipos fundadores, apostando por el potencial de crecimiento a largo plazo.

Desde la propia liga, figuras como Mark Tatum han defendido el proyecto destacando el interés sostenido de inversores y grupos propietarios. Al mismo tiempo, el comisionado Adam Silver ha dejado abierta la puerta a posibles acuerdos con la Euroliga, en un intento por alinear visiones en un mercado que históricamente ha funcionado bajo lógicas distintas. En ese delicado equilibrio entre ambición global y particularidades locales, el futuro de la NBA en Europa empieza a definirse en medio de negociaciones, expectativas y resistencias.