Carlos Alcaraz conquistó ayer el US Open con una victoria convincente frente a Jannik Sinner, un triunfo que llega tras meses de evolución marcada por el estreno de su documental en Netflix y el punto de inflexión que supuso su eliminación en el Masters 1000 de Miami. Desde entonces, el jugador ha reforzado su estabilidad competitiva hasta exhibir en Nueva York una consistencia mental y táctica que confirma su madurez, y le sitúan ahora como número 1 del mundo de la ATP.
El documental “Carlos Alcaraz: My Way”, estrenado en abril, mostró la filosofía del murciano: una ambición sin complejos de situarse a la altura del ‘Big Three’, pero sin renunciar a preservar su juventud y equilibrio personal. Aunque pueda parecer que su disciplina es más laxa que la de otros referentes del circuito, en realidad refleja una manera distinta de enfocar el trabajo, con un gran nivel de exigencia en cada aspecto de su preparación.
En ese periodo inicial tras el estreno, Alcaraz enlazó resultados sólidos. Levantó el título en Rotterdam, compitió con solvencia en Indian Wells —donde perdió ante Jack Draper tras una racha positiva— y se mantuvo entre los aspirantes en cada torneo que disputaba, antes de aterrizar en Miami con expectativas altas.
El colapso en Miami como punto de inflexión
En el Miami Open, sin embargo, sufrió una derrota inesperada en segunda ronda frente a David Goffin. El resultado, 5-7, 6-4, 6-3, reflejó la inconsistencia de su juego y un estado de fatiga que él mismo reconoció después: “Fue un partido pobre, no me encontré bien en ningún momento”. Aquella eliminación temprana simbolizó lo que él mismo describió como haber “tocado fondo”.
Tras esa derrota, Alcaraz optó por una desconexión estratégica: pasó tiempo con su familia y viajó a México antes de iniciar la gira de tierra batida. Una decisión coherente con lo mostrado en el documental, donde subrayaba la importancia de preservar la juventud y el equilibrio personal. Esa pausa puede compararse con sus habituales escapadas a Ibiza tras Roland Garros, viajes que en 2024 le sirvieron para despejar la mente y regresar con fuerzas para conquistar el torneo en París, aunque en temporadas anteriores no siempre le reportaron el mismo éxito.
Recuperación mental y títulos como fruto del equilibrio
Desde Miami, el camino de Alcaraz cambió de rumbo. Encadenó una serie de torneos de alto nivel, con regularidad en tierra batida y victorias de enorme peso. Ya había sorprendido al mundo con su primer Grand Slam en el US Open 2022, confirmó su proyección con Wimbledon 2023, alcanzó la cima en Roland Garros 2024 y ayer sumó su cuarto grande con el US Open 2025. La secuencia de títulos no solo evidencia su talento, sino también la madurez con la que ha aprendido a gestionar las emociones.
En la final disputada ayer, superó a Jannik Sinner por 6-2, 3-6, 6-1 y 6-4. El murciano apenas cedió un set en todo el torneo, encajó solo tres roturas de servicio en siete partidos y cerró la final con 24 errores no forzados. “Es difícil no pensar en el número uno, pero no quiero”, señaló tras el partido, subrayando su intención de evitar la obsesión por el ranking y centrarse en disfrutar del juego.
El consejo de Federer y la mirada al medio plazo
En Nueva York, Alcaraz reveló también un consejo de Roger Federer que ha influido en su forma de ver la carrera: “Me dijo que no piense en los 35 o 38 años, sino en los próximos cinco”. Esa visión a medio plazo conecta con el proceso vivido en los últimos meses, donde la gestión de la presión y la búsqueda del equilibrio personal han resultado determinantes para sostener su rendimiento.
Ese enfoque mental se refleja también en los detalles: durante el US Open, combinó entrenamientos con sesiones de golf junto a Juan Carlos Ferrero, Sergio García y David Puig, una muestra de que la desconexión puntual puede formar parte de la preparación. Desde el estreno del documental, pasando por el bache de Miami, hasta la victoria en Flushing Meadows, el recorrido de Carlos Alcaraz deja en evidencia la importancia de haber sabido trabajar lo mental para traducirlo en grandes conquistas.




