Pau Cubarsí y la aldea sin campo de fútbol que le vio crecer
Javier Nieto
julio 25, 2026

Pau Cubarsí ha regresado de su primer Mundial como campeón, después de disputar todos los minutos del torneo y recibir el reconocimiento como mejor jugador joven. A los 19 años ya es titular de las defensas del Barcelona y de la selección española, pero su historia comenzó en un lugar donde ni siquiera existe un campo de fútbol. “Hay dos restaurantes, un cementerio y la carpintería de mi padre”, explica cuando debe presentar Estanyol, el pequeño núcleo de Girona en el que creció.

Estanyol pertenece al municipio de Bescanó y cuenta con alrededor de 187 habitantes distribuidos entre el centro y diferentes masías. No dispone de escuela, farmacia, centro de salud, supermercado ni instalaciones futbolísticas. “Hay muchos campos, pero de fútbol no hay”, bromeó Cubarsí en el programa ‘Denominación de Origen’, de RTVE. Para él, ser de pueblo significa “tranquilidad máxima” y haber disfrutado de una infancia “diferente, más sencilla y cercana”. El silencio, los caminos naturales y una comunidad en la que todos se conocen formaron el entorno al que continúa regresando después de competir ante decenas de miles de espectadores.

Una familia que trabaja la madera desde 1905

La carpintería que Cubarsí utiliza para describir su aldea forma parte de la historia familiar desde 1905. Su bisabuelo inició un oficio que continuaron su abuelo y su padre, Robert Cubarsí, actualmente responsable de la Fusteria Cubarsí junto con otros integrantes de la familia. Durante los veranos, Pau ayudaba a limpiar el taller y observaba un trabajo basado en la precisión, la paciencia y la repetición. Aunque su habilidad con el balón terminó alejándolo profesionalmente de la madera, conserva una enseñanza de su padre: “Hay que buscar la perfección en lo que hagas, lo máximo que puedas”.

Robert y Glòria Paredes han permanecido alejados de la exposición pública y nunca plantearon el fútbol como una obligación. Su padre lo acompañó durante sus primeras temporadas y fue delegado de su equipo, pero animaba desde la banda a todos los niños. Cubarsí identifica a sus padres y a su hermana como las personas que mantienen sus pies en el suelo cuando las fotografías, los elogios o las expectativas empiezan a rodearlo. También conserva a sus amigos del instituto: forman un grupo de ocho, incluido él, que continúa organizando viajes, vacaciones y planes cuando el calendario se lo permite. Entre semana hablan mediante el teléfono porque Cubarsí vive en Barcelona y los demás permanecen en Girona.

Vilablareix, el primer campo de un niño de Estanyol

La ausencia de instalaciones deportivas obligó a Cubarsí a comenzar lejos de su aldea. Estudiaba en Vilablareix y allí se incorporó al FC Vilablareix con seis años. David García, su primer entrenador, recuerda a un niño risueño, difícil de ver enfadado y preocupado también por sus rivales. En una ocasión, una compañera llamada Jana recibió un gol después de colocarse como portera y quedó afectada. Cubarsí recogió el balón, avanzó hasta marcar en la otra portería y regresó inmediatamente para celebrar el tanto con ella. Jugaba como central, pero atravesaba el campo con la cabeza levantada y figuraba habitualmente entre los máximos goleadores del equipo.

El Vilablareix conquistó tres ligas consecutivas y diferentes torneos durante aquella etapa. Cubarsí acudía con camisetas del Barcelona y hablaba ya de jugar algún día en el club. Su rendimiento llamó pronto la atención del Girona FC, que lo incorporó después de tres temporadas. La salida no rompió la relación con su primer equipo. Ha donado material, visita sus instalaciones y, cuando puede regresar, se relaciona y juega con los niños de la entidad. También aparece ocasionalmente de manera discreta para ver competir a sus antiguos amigos. El vínculo sigue activo trece años después de su llegada, según explicó el propio club en un reportaje de ‘L’Informatiu’.

De Estanyol a vivir en La Masia con 11 años

El Girona le permitió enfrentarse a un nivel superior hasta que el Barcelona decidió incorporarlo. Los técnicos azulgranas ya habían recibido informes favorables y confirmaron su fichaje después de observarlo en un torneo de alevines disputado en Cornellà. Encontraron un central con buen manejo del balón, fortaleza defensiva y una capacidad poco habitual para interpretar las jugadas. Cubarsí llegó a La Masia el 1 de julio de 2018, con 11 años, y comenzó una vida muy diferente a la de Estanyol. Dejó la convivencia diaria con sus padres y pasó a residir en la academia, donde debía combinar entrenamientos, estudios y responsabilidades personales.

En la cantera coincidió con otros integrantes de la generación de 2007, como Lamine Yamal y Marc Bernal, y ejerció como capitán en distintas categorías. Se entrenó por primera vez con el equipo principal en 2023 y debutó oficialmente el 18 de enero de 2024 ante Unionistas de Salamanca, cuando todavía tenía 16 años. Tres días después fue titular contra el Real Betis y, antes de completar dos meses en la élite, fue elegido mejor jugador de un encuentro de la Liga de Campeones frente al Napoli. En la temporada 2025-26 disputó 48 partidos oficiales, 45 como titular, antes de jugar todos los minutos del Mundial conquistado por España. En poco más de dos años pasó de la residencia formativa a asumir el liderazgo de dos defensas que buscan controlar los partidos desde la posesión, una evolución recogida por el FC Barcelona.

Vivir con su hermana y estudiar tres tardes por semana

Al abandonar La Masia, Cubarsí no comenzó a vivir solo. Comparte su casa en Barcelona con su hermana mayor, Irene Cubarsí, formada en Fisioterapia, mientras sus padres continúan en Estanyol y los visitan con frecuencia. El central aprende a realizar las tareas domésticas que antes resolvía la residencia: lava los platos y prepara tortillas, arroz, pasta o lentejas. Evita utilizar el coche por el tráfico de la ciudad y prefiere descansar en casa cuando no tiene que entrenarse. “Estoy asimilando poco a poco todo lo que estoy haciendo. Es como estar en una nube. Todo pasa tan rápido que casi no te das cuenta”, reconocía al explicar cómo intenta comprender el cambio experimentado desde su debut.

Su formación tampoco se ha detenido. El fútbol no le permite seguir el ritmo de un grado universitario convencional, pero realiza un curso de Administración y Dirección de Empresas durante tres tardes por semana. El formato le deja tiempo para entrenarse, recuperarse y preparar una vida futura fuera del terreno de juego. A los 19 años combina esa formación con las obligaciones de un titular del Barcelona y de la selección española, aunque su principal referencia continúa situada lejos de los estadios. En Estanyol siguen los dos restaurantes, el cementerio, las masías y la carpintería que abre cada mañana. Ahora también es el lugar al que regresa un campeón del mundo.