Valentina Ukrow compite a los 16 años en el Mundial Juvenil de Escalada de Arco, en Italia. La representante de Chile participa en dificultad y bloque dentro de una competición que reúne del 18 al 25 de julio a las principales promesas internacionales. Es su segunda experiencia mundialista después de la disputada en Seúl en 2023, pero su presencia tiene un significado que supera cualquier resultado. Cuando tenía diez años le diagnosticaron un cáncer óseo y los médicos advirtieron que quizá nunca podría regresar a una pared.
La escalada formaba parte de su vida mucho antes de la enfermedad. Ukrow empezó a practicarla con tres años después de descubrir el muro instalado en la casa de unos familiares y participó en su primera competición con cuatro. A los siete ya entrenaba dos veces por semana y a los nueve había aumentado hasta tres sesiones. Alternaba los rocódromos con la escalada en roca y en 2019 viajó a Denver, Estados Unidos, para entrenarse en el ABC Climbing Gym. Su familia todavía consideraba el deporte una forma de vida y no una futura trayectoria profesional. “Escalar me hace sentir feliz. Me siento libre, me siento parte del planeta”, explicaría posteriormente en una entrevista con ‘La Tercera’.
Un golpe que permitió descubrir el osteosarcoma
Su vida cambió en octubre de 2019. Valentina se golpeó el brazo derecho contra una pared y comenzó a sentir un dolor que no desaparecía con el paso de las semanas. Su familia decidió llevarla al médico y una radiografía reveló que no se trataba de una lesión provocada únicamente por el impacto. Los especialistas detectaron un osteosarcoma en el cúbito, cerca del codo. “Estaba un poco asustada. No sabía qué era un cáncer óseo cuando tenía diez años”, recuerda la escaladora en el testimonio difundido por World Climbing durante el Mundial de Arco.
Para su madre, Yenly Espinosa Chau, el diagnóstico abrió una posibilidad que hasta entonces resultaba inimaginable. Los médicos les explicaron que la enfermedad podía poner en peligro la vida de su única hija. “No podía hablar, no podía decir nada. Fue realmente la peor sensación que puede experimentar una madre”, relata. Valentina comenzó un tratamiento de quimioterapia que le hizo perder alrededor de siete kilos, redujo considerablemente su fuerza y llegó a impedirle caminar con normalidad. La pandemia complicó además la organización de una intervención que no podía retrasarse. La operación permitió retirar el tumor y parte del cúbito derecho, pero dejó limitaciones en la movilidad y el apoyo de la muñeca.
Una pared de escalada dentro de su habitación
Durante el tratamiento, los especialistas también plantearon que probablemente no podría volver a escalar. Valentina concentró buena parte de sus pensamientos en contradecir aquel pronóstico. “Nunca pensé en dejar de escalar, sino en poner la mayor cantidad de esfuerzo para volver a hacerlo”, explicó. Incluso en los momentos de mayor debilidad trataba de mantenerse activa dentro de sus posibilidades. Para ella, regresar no significaba únicamente recuperar una actividad deportiva: “Es una parte muy importante de mi vida. Me hace sentir mejor con lo que ocurrió y con lo que estoy haciendo ahora”.
En junio de 2020, tres meses después de la operación y una vez obtenido el permiso médico, el escalador chileno Luis Birkner trasladó esa posibilidad hasta su casa. Birkner, fundador de Climbing For a Reason y cercano a la familia, construyó un pequeño muro en la habitación de Valentina. Las restricciones de la pandemia y su estado físico todavía le impedían regresar a un entrenamiento convencional, por lo que comenzó a recuperar movimientos sin abandonar el domicilio. “La primera vez que volví a escalar fue increíble”, recuerda. La pared permitió transformar una recuperación clínica en un regreso progresivo a la actividad que había elegido desde niña.
Adaptar el cuerpo antes de volver a competir
El proceso exigió algo más que determinación. La pérdida de parte del cúbito alteró el funcionamiento del antebrazo derecho y redujo la estabilidad de la muñeca. Los profesionales que la acompañaron tuvieron que modificar ejercicios, fortalecer la musculatura y encontrar apoyos con los que pudiera compensar esas limitaciones. Valentina reconstruyó gradualmente su técnica hasta volver a entrenarse y competir. Su recuperación llamó la atención del médico deportivo Jean Romagnoli, quien destacó su capacidad para mantener un rendimiento elevado mediante el trabajo muscular y la adaptación de los movimientos. En 2022 encabezó el ranking juvenil de una liga chilena y un año después se proclamó campeona nacional de su categoría. Con 13 años acudió al Mundial Juvenil de Seúl para competir frente a rivales de hasta 16 y terminó en la 36.ª posición en dificultad y en la 43.ª en bloque, sus primeros resultados registrados por World Climbing.
También participó en concentraciones en España y continuó sumando podios en las copas nacionales. En 2024 ganó la primera prueba de la Copa Nacional de la Federación de Andinismo de Chile -FEACH- y mantuvo su progresión hacia la categoría sub-17. Arco representa ahora la continuidad de aquel camino. Ukrow ya no se entrena únicamente para recuperar lo perdido, sino para acercarse a las Copas del Mundo, disputar finales internacionales y viajar mediante la escalada. Fuera del circuito, sueña con subir el Fitz Roy, en la Patagonia, y contempla estudiar Medicina sin abandonar el deporte. Su madre observa esos objetivos desde la perspectiva que dejó la enfermedad: “La vida consiste en disfrutar e intentar cumplir los deseos que tienes”. Para su familia, el principal triunfo llegó antes que cualquier clasificación: “La medalla de oro fue cuando se recuperó. Esa es nuestra medalla de oro para ella”.
