El lastre del COI con la geopolítica y las decisiones del pasado
Víctor García
enero 22, 2026

La presidenta del Comité Olímpico Internacional –COI–, Kirsty Coventry, volvió a situar el papel del deporte como herramienta de cohesión global este miércoles en una comparecencia marcada por la prudencia política y por varias incógnitas aún abiertas. Desde Lausana, la dirigente evitó entrar en el contexto geopolítico de algunos conflictos actuales, pero dejó claro que el objetivo del movimiento olímpico debe seguir siendo proteger la participación y la convivencia entre países y atletas, incluso en escenarios de alta tensión internacional.

Coventry recordó que el COI no está llamado a pronunciarse sobre cuestiones de soberanía ni sobre decisiones de los gobiernos, pero sí a garantizar que los Juegos mantengan su carácter universal. En ese marco, defendió que el deporte tiene la capacidad de “unir a personas de culturas y visiones muy distintas”, una idea que conecta directamente con el debate abierto sobre el alcance real de la neutralidad olímpica y sobre el margen de actuación que tiene la institución ante presiones externas.

En ese contexto, Coventry también habló de construir un movimiento olímpico “preparado para el futuro”, un concepto que va de la mano de la necesidad de corregir y reparar una parte significativa de las decisiones adoptadas en años anteriores, que todavía condicionan el presente y el futuro de la organización.

La incógnita de la falta de diálogo con Trump

Uno de los puntos que más atención generó fue la confirmación de que, hasta ahora, no ha existido una comunicación formal entre el COI y Donald Trump en relación con los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Coventry reconoció que el organismo ha tenido conocimiento de algunos movimientos institucionales en Estados Unidos, pero admitió que no se ha producido un contacto directo al máximo nivel.

Ese silencio abre una pregunta inevitable: ¿es razonable que, a estas alturas, no exista un canal de diálogo claro con el presidente del país anfitrión de unos Juegos que implican a más de 200 delegaciones? La falta de interlocución añade un elemento de incertidumbre en un contexto internacional cada vez más sensible a decisiones políticas que pueden terminar afectando a la organización, a la movilidad de las delegaciones y a la percepción pública del evento.

El error de excluir países y deportistas

En paralelo, la reacción del siempre proactivo presidente de la European Weightlifting Federation –EWF–, Astrit Hasani, refuerza una lectura crítica sobre algunas decisiones adoptadas en el pasado por el movimiento olímpico. En una carta abierta publicada en Sport Above Politics, Hasani apeló directamente a la responsabilidad del COI para evitar que los deportistas paguen las consecuencias de conflictos políticos que no controlan y que están fuera de su ámbito de decisión.

“El deporte debe ser un espacio neutral, inclusivo y justo para todos los atletas, independientemente de su origen”, subrayó Hasani, insistiendo en que las exclusiones colectivas generan más división que soluciones y erosionan la credibilidad de las instituciones deportivas.

Un COI condicionado por decisiones anteriores

El debate no es nuevo. La exclusión de países o la imposición de fórmulas intermedias para permitir la participación de atletas bajo banderas neutrales ha dejado cicatrices internas y ha abierto un precedente complejo de gestionar. Muchos dirigentes consideran que esas decisiones, tomadas en contextos de urgencia política, siguen condicionando hoy la capacidad del COI para actuar con coherencia y firmeza en defensa de sus propios principios.

En este escenario, el mensaje de Coventry sobre la unidad del deporte y la llamada de Hasani a no repetir errores del pasado confluyen en una misma idea: el olimpismo necesita recuperar margen de maniobra y credibilidad si quiere seguir siendo un punto de encuentro real entre naciones. Antes había un contexzto geopolítico diferente al que hay ahora y es el COI el que debe demostrar su evolución y capacidad camaleónica para ganar esta carrera con su filosofía y espíritu olímpico… Ya no sólo por el propio COI, sino por liderar con el deporte el altavoz de la paz bajo la bandera de los anillos olímpicos.

La pregunta que queda en el aire es si el COI será capaz de desbloquear ese legado de decisiones restrictivas con los actuales líderes mundiales y, al mismo tiempo, establecer los canales de diálogo necesarios con los actores políticos clave antes de que las tensiones vuelvan a trasladarse al terreno deportivo.

Últimas Noticias