El zarpazo del rugby a otros deportes en los Juegos Olímpicos
Patricio Díaz
junio 27, 2024

El rugby debió esperar 92 años  -y el asentamiento del rugby 7- para que los JJOO volviera a fijarse en él. ¿Cómo un deporte cuyo mundial es el tercer mayor evento deportivo no estaba en los Juegos Olímpicos? La respuesta era sencilla: la complejidad de sus tiempos de recuperación hacían imposible ofrecer un torneo en un par semanas. Ahora, en su tercera participación olímpica, el rugby 7 se presenta como uno de los torneos por equipos más atractivos, tanto que el mayor estadio de Francia es el que acoge la competición.

El rugby seven ya completó el cuadro que disputarán los JJOO de París 2024 tras la repesca de Mónaco que entregó el último cupo. 12 equipos que se repartirán en 3 grupos de 4 equipos -tanto en masculina como femenina-. Esta será la tercera presencia del rugby en la historia de los JJOO (Río 2016 y Tokio 2020+1). Aunque, siendo estrictos, ya tenía cuatro participaciones previas: París (1900), Londres (1908), Amberes (1920) y París (1924). Todas en la modalidad tradicional de 15 jugadores.

El gran esfuerzo y el tiempo de recuperación física entre partido y partido lo hizo inviable para los acotados tiempos olímpicos. De este modo, la forma que encontró para regresar a la mayor competición deportiva universal tras 92 años fue reduciendo el número de jugadores y la extensión de los partidos, a fin de que se lograra una rápida recuperación de los actores y con la opción de sumar varios choques por día. Los espectadores tuvieron que empezar a familiarizase con ver 7 jugadores por equipo, con 2 tiempos de 7 minutos cada uno. Sumó más intensidad y distinto método de puntuación. Manteniendo, claro está, todas las demás reglas básicas del juego.

EL CASO DE FIYI

El rápido crecimiento del rugby 7, impulsado por su inclusión en los JJOO, los mundiales de la especialidad y la cada vez más atractiva Seven Series ha encumbrado a nuevos actores, a países con tradición, pero apartados de la primera línea del 15. Los ejemplos son variados, pero el más contundente es Fiyi, oro en masculino y plata en femenino en los juegos de Tokio. Hablamos de un grupo de islas volcánicas del Pacífico Sur con casi 900 mil habitantes, de los cuales 80.000 juegan al rugby, En otras palabras, un 9% de los habitantes practican el deporte (en comparación, Nueva Zelanda cuenta con un 3% de su población y Argentina un 0,25%). Fiyi, con su escasa población, es sexto en cantidad de jugadores totales por detrás de Inglaterra, Estados Unidos, Australia, Francia y Sudáfrica. Antecedentes que le dan a los isleños la patente de candidatos para la cita de París.

World Rugby ha sido un sostén decisivo en el crecimiento de la especialidad, con la institución de la Copa del Mundo desde 1993. Esta primera edición se realizó en Escocia, y no por casualidad, ya que allí tiene sus raíces. En sus 8 ediciones, el ya destacado Fiyi y Nueva Zelanda están en lo alto de la tabla histórica masculina con 3 títulos cada uno, mientras que en la femenina dominan las propias neozelandesas y Australia.

LA APUESTA DE ESPAÑA

Este crecimiento va aparejado de mayores inversiones y España es un buen ejemplo. Sede, con una inversión de 3 millones de dólares entregados, para organizar en Andalucía la serie mundial 2022. Los organizadores no escondieron sus planes: “Nuestro objetivo es que el país sea sede permanente de este certamen”. Un año después, Madrid fue designado como sede de la gran final del World Rugby Series por 3 años, a partir de la actual temporada 2023-2024. Al entregar la noticia, el presidente de World Rugby, Sir Bill Beaumont, dijo que el evento será “una visita obligada para los aficionados de los deportes y el entretenimiento”.

Por eso no extraña que en París el deporte de la ovalada ya no sea un invitado ni un experimento, sino una realidad que un creciente número de aficionados se alista para disfrutar. La capital francesa acogerá, en la competición masculina, a Nueva Zelanda, Irlanda, Sudáfrica y Japón (grupo A); Argentina, Australia, Samoa y Kenia (B); Fiyi, Francia, Estados Unidos y Uruguay (C). Se jugará del 24 al 27 de julio. La femenina, del 28 al 30 de julio, será animada por Nueva Zelanda, Fiyi, Canadá y China (grupo A); Australia, Irlanda. Gran Bretaña y Sudáfrica (B); Francia, Estados Unidos, Japón y Brasil (C). El Stade de France de Saint-Denis, el mismo escenario de la final del campeonato mundial de fútbol de 1998, será sede de una competición que paulatinamente, en esta modalidad, va ganando la atención y adhesión de los aficionados al rugby tradicional. Será allí, donde Didier Deschamps levantó la Copa de la FIFA hace 26 años, el lugar en que los nuevos reyes y reinas del oval olímpico mostrarán al mundo sus medallas. Allí, sobre el césped del Stade de France y bajo el cielo de París.

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