Florentino Pérez y el espectáculo que no necesitaba el Real Madrid
Javier Nieto
mayo 13, 2026

“Estaría aquí toda la tarde porque me lo estoy pasando muy bien. A ver, esa niña que tiene derecho a hablar, que todos vosotros sois muy feos”. La frase fue una de las muchas salidas de tono de Florentino Pérez en una comparecencia que debía servir para explicar el futuro institucional del Real Madrid y terminó convertida en una intervención contra medios y profesionales, algo bronca, personalista, sin autocrítica, y difícil de encajar en el presidente de uno de los mayores clubes de la historia del deporte.

El presidente blanco apareció en Valdebebas con una declaración inicial que ya marcó el tono de la tarde: “Lamento decirles que no voy a dimitir”. A partir de ahí, anunció elecciones, defendió su gestión y convirtió una rueda de prensa institucional en una respuesta acumulada contra periodistas, medios de comunicación, rivales, críticos internos y supuestas campañas dirigidas contra el club.

Florentino Pérez comparece en pocas ocasiones, y cuando lo hace, tiende a ser claro, directo, con un discurso más que preparado y permitiendo pocas preguntas. Está vez, el presidente del Real Madrid y también máximo dirigente de ACS y una de las figuras empresariales más influyentes de España, sorprendió al desenvolverse en un tono menos profesional, jocoso, entre bromas fuera de lugar, comentarios despectivos, interrupciones y una actitud más cercana al desahogo personal que a la representación institucional.

La prensa como enemigo y el discurso de la confabulación

Uno de los bloques más llamativos fue su relación con los medios. El presidente se enganchó con un periodista de ‘ABC’, anunció que se daba de baja del periódico y señaló a distintos profesionales y cabeceras como parte de un clima hostil hacia el Real Madrid. “He tomado la decisión de que me voy a dar de baja del ABC por honrar a mi padre”, afirmó, en argumento fuera de lugar y que nadie esperaba que tomara ese rumbo.

El problema no fue que defendiera al Real Madrid frente a informaciones que considera injustas, sino la forma en la que presentó a parte del periodismo como un poder organizado contra él y contra la institución. “Hay una confabulación de periodistas que se creen que mandan en el Madrid”, sostuvo entre muchas otras frases contra la prensa. Después añadió: “No quiero que me den besos todo el día, pero esta confabulación que hay entre unos de la SER, otros de la COPE… No, eso ya no”, señaló, mencionando a diferentes periodistas españoles posteriormente.

Elecciones, socios y una democracia interna con barreras muy altas

La convocatoria electoral fue otro punto central. Florentino Pérez pidió a quienes le critican que se presenten a las elecciones, pero lo hizo desde una posición difícilmente comparable a la de cualquier alternativa. “El que se quiera presentar, que se presente”, dijo. También añadió: “Quiero que se presenten todos esos que amagan y luego no se presentan”. La llamada a las urnas funciona así como una exhibición democrática, pero también como una forma de reafirmar un poder casi blindado por unos requisitos estatutarios muy exigentes: los candidatos deben tener al menos 20 años de antigüedad como socios, ser españoles, avalar el 15% del presupuesto del club, aproximadamente 187 millones de euros, y formalizar la candidatura en un plazo muy reducido de tiempo.

“Que se quieran cargar al presidente, eso es una tontería. Me tendrán que echar a tiros, porque yo tengo el apoyo de todos los socios”, afirmó. Después añadió: “Ese señor que habla con las eléctricas y que tiene acento sudamericano, que se presente. Acento mexicano, perdón”. El aludido era Enrique Riquelme, empresario alicantino y presidente ejecutivo de Cox, señalado como posible candidato a la presidencia. La referencia al acento, fue innecesaria, además de continuar en un tono impropio para un presidente que decía hablar en nombre del club y de sus socios.

Sin autocrítica y el dardo al Atlético de Madrid y Barcelona

Florentino Pérez volvió a apoyarse en la defensa del modelo de club de socios:. “Quiero entregarles el patrimonio del club a los socios. A mí me votan los socios, no los ultras”, afirmó de manera muy poco elegante. La frase conecta con una idea que lleva tiempo utilizando: el Real Madrid debe protegerse frente a poderes externos, inversores y operaciones que puedan alterar su propiedad. Sin embargo, ese discurso contrasta con unos requisitos electorales muy restrictivos para poder presentarse a las elecciones del club blanco. Esa defensa del modelo asociativo apareció acompañada de dardos al Atlético de Madrid. “¿Por qué no se meten con el Atlético de Madrid?”, preguntó en otro momento. Después cargó contra clubes que, según su planteamiento, “se quedaron el patrimonio” y “ahora lo han vendido y se han enriquecido”. Una defensa pobre del Real Madrid que convierte en un reproche dirigido a rivales.

Florentino Pérez también recurrió al Barcelona y al caso Negreira como parte de su relato de agravio. El asunto es grave y afecta de lleno a la credibilidad del fútbol español, pero su uso en la comparecencia volvió a salirse del discurso institucional: “No he venido a que los árbitros se enriquezcan con el dinero del Barcelona. He venido a luchar”, dijo sobre el caso. “Solo he ganado siete Copas de Europa y siete Ligas, que podían ser 14, pero me las han robado. Hemos hecho un vídeo de los 18 puntos que nos han quitado esta temporada”, afirmó. Nada de espacio para la autocrítica sobre la temporada, la planificación deportiva o la gestión interna. La explicación de un año en blanco quedó desplazada hacia árbitros, rivales, periodistas y una narrativa de perjuicio permanente.

El coste reputacional para Florentino Pérez y el Real Madrid

Florentino Pérez reivindicó su papel en la salida de los ultras, habló de enemigos internos, leyó mensajes y tuits desde el teléfono móvil y repitió su propia dimensión histórica. “Me da vergüenza decir que me han elegido como el mejor presidente de la historia del fútbol, pero lo han hecho”, aseguró en varias ocasiones, en una intervención donde la defensa de la institución quedó muchas veces confundida con la defensa de su figura.

La comparecencia siguió incluso cuando el jefe de prensa intentó darla por terminada. Florentino Pérez quiso prolongarla, volvió a dar paso a los periodistas, señaló medios y rivales, presumió de gestión y convirtió una convocatoria electoral en una intervención dominada por el enfado. “Yo voy a terminar con todos los malos. No voy a parar”, llegó a decir. ¿Cuánto afecta ese espectáculo a Florentino Pérez y cuánto acaba afectando también al Real Madrid?