Innes FitzGerald, la atleta que convierte su huella de carbono en una protesta
Javier Nieto
abril 22, 2026

Innes FitzGerald se ha acostumbrado a que la llamen ‘The Greta Thunberg of sport’, un apodo que asume con orgullo. La atleta británica de fondo y mediofondo ha construido su perfil público entre resultados deportivos de alto nivel y una posición muy clara ante la crisis climática. “Creo que es increíble que me asocien con alguien que consiguió tener un impacto mundial tan grande y que todavía hoy sigue haciendo campañas extraordinarias”, explicó a Olympics.com con motivo del World Earth Day.

La corredora de Devon, formada en el entorno de Exeter Harriers y estudiante de Sport and Exercise Science en la University of Exeter, es una de las grandes promesas británicas del fondo. En 2025 corrió 8:40.05 en los 3.000 metros en pista cubierta de Ostrava, marca que supuso un récord europeo sub-20 indoor y rebajó también una plusmarca británica histórica asociada a Zola Budd. Su caso ha ganado atención porque su activismo no acompaña una carrera secundaria, sino una trayectoria deportiva ya situada en la élite juvenil europea.

El origen del apodo ‘The Greta Thunberg of sport’

La comparación con Greta Thunberg comenzó en 2023, cuando FitzGerald tenía 16 años y rechazó la posibilidad de competir con Gran Bretaña en el World Athletics Cross Country Championships de Bathurst, Australia. En una carta dirigida a UK Athletics, explicó que “la realidad del viaje me llena de profunda preocupación” y que no podía asumir el impacto de un vuelo de larga distancia para una sola competición. “Nunca me sentiría cómoda volando sabiendo que personas podrían estar perdiendo sus medios de vida, sus hogares y a sus seres queridos como consecuencia”, escribió entonces.

Tres años después, FitzGerald sigue considerando aquella renuncia como una decisión difícil, pero también como un punto de inflexión. “La cantidad de cambio y conversación que conseguí al no ir probablemente superó el beneficio que habría obtenido de la experiencia de la carrera”, afirmó. La respuesta fue distinta a la que esperaba: “Recibí muchísimos comentarios positivos cuando esperaba cierta reacción en contra. Fue increíble ver el efecto que puede tener una decisión pequeña como esa”. Su posición le valió también el reconocimiento de Champions for Earth y el premio BBC Green Sport Awards Young Athlete of the Year en 2023.

Competir sin volar: trenes, autobuses y decisiones incómodas

Un mes antes de rechazar el viaje a Australia, FitzGerald ya había competido en el European Cross Country Championships de Turín tras desplazarse desde su casa, cerca de Exeter, mediante un autobús nocturno y varios trenes. Su familia llevó incluso bicicletas plegables para cubrir los trayectos entre estaciones y reducir costes. “No sé si reír o llorar cuando pienso en ello”, recordó sobre un viaje en el que apenas durmió durante dos noches antes de terminar cuarta. Aun así, defendió que viajar por tierra es posible si se planifica con tiempo.

Su postura no elimina el conflicto entre competir al máximo nivel y reducir la huella de carbono. En 2025, al llegar a Apeldoorn para el European Indoor Championships, reconoció que el equipo británico había volado y que le habría gustado otra solución. “Me fastidia bastante que todo el equipo no fuera junto en tren, teniendo en cuenta que está tan cerca y es tan fácil”, señaló. También admitió que, como atleta profesional, a veces debe viajar para cumplir sus objetivos: “Aunque quizá esté haciendo lo incorrecto, seguir diciendo que está mal es mejor que hacerlo y no decir que está mal”. En su opinión, la responsabilidad no debería recaer solo en los deportistas, sino también en los organismos que organizan desplazamientos y calendarios.

La granja familiar que marcó su activismo climático

La conciencia ambiental de FitzGerald tiene una raíz familiar. Creció en una pequeña explotación ecológica de frutas y verduras en Devon, cerca de la frontera con Dorset, y en una casa pasiva diseñada para necesitar muy poca calefacción o refrigeración. “Crecer en una granja y estar conectada con la naturaleza de esa manera siempre ha hecho que me interesara y fuera consciente del impacto de las acciones humanas en el mundo natural”, explicó. Su padre, Joe FitzGerald, llegó a ser detenido durante una protesta climática tras sentarse en una carretera con un cartel sobre el futuro de los niños.

Ese entorno ha marcado también sus hábitos cotidianos. FitzGerald es vegana, conduce un coche eléctrico, compra principalmente ropa de segunda mano y ha participado en protestas de Extinction Rebellion en Londres. “Siento que tengo una responsabilidad con las personas directamente afectadas por fenómenos meteorológicos extremos y con la tarea de aumentar la conciencia sobre las situaciones que viven como resultado de nuestras acciones”, explicó. Su mensaje a otros deportistas no se presenta como una exigencia absoluta, sino como una invitación a revisar decisiones: “No quiero decir que todo el mundo esté equivocado, pero sí que piense en sus acciones, en sus consecuencias y en el impacto de la industria de la aviación”.

FitzGerald intenta sostener esa posición mientras estudia, entrena y compite. Ha trabajado con Gavin Pavey y con el entorno de Jo Pavey, cinco veces olímpica, dentro de una carrera que todavía está en construcción y que mantiene los Juegos Olímpicos como aspiración de fondo. “Siento que es mi responsabilidad hablar de las preocupaciones climáticas y hacer lo que pueda”, afirmó. “Si puedo tener un impacto remotamente parecido al de Greta, sería increíble. Quiero seguir haciendo campaña todo lo que pueda dentro del mundo del atletismo”.