Jovana Vukoje descubrió el baloncesto como un lugar seguro cuando su familia se desplazó durante la guerra de Bosnia y Herzegovina y acabó asentada en Serbia. Aquella cancha de barrio, sin más protocolo que el de quién sacaba primero, fue el punto de partida de una trayectoria que la llevó a la selección serbia y, hoy, a la gestión internacional como responsable de eventos en la estructura de FIBA 3×3. “No había conflicto en las pistas; los niños solo querían jugar”, recuerda.
Con 16 años firmó su primer contrato profesional en Serbia y, tras pasar por ligas de Alemania, Rumanía, Croacia y España —con etapa en Campus Promete, en Logroño— fue llamada para representar a su país en 3×3. De aquella experiencia guarda una certeza: “Si quería trabajar en el negocio del baloncesto, mi primera opción sería 3×3”. Desde 2019 orienta su trabajo a que más jugadoras encuentren en este formato un camino profesional viable.
El deporte como espacio de reconstrucción
Jovana y su hermana gemela, Nataša Vukoje, afrontaron de niñas la integración en un entorno nuevo. El baloncesto fue el idioma común: primero como “streetball” y, más tarde, como 3×3 oficial. “El deporte fue la forma de sentirnos aceptadas”, explica. Esa vivencia sostiene hoy su enfoque: abrir puertas para que chicas de contextos diversos accedan a clubes, clínicas y series internacionales.
En 2017 alcanzó los cuartos de final de la FIBA 3×3 Europe Cup con la selección de Serbia, el mejor resultado del equipo femenino hasta la fecha. Tras graduarse en el programa educativo TIME-OUT 2.0 de FIBA, pasó del vestuario a la oficina: primero en el área de competición, vinculada a reglamentos y formatos, y posteriormente en eventos y alianzas internacionales.
Del juego de calle al desarrollo del 3×3 femenino
Su trabajo actual se centra en elevar el nivel competitivo y las condiciones del circuito: apoyo a jugadoras, calendarios más estables y eventos con visibilidad internacional dentro de la FIBA 3×3 Women’s Series. “El 3×3 está creando oportunidades para fans y jugadoras de distintos orígenes”, señala, con el objetivo de ampliar la base de talento y la audiencia mundial del baloncesto.
La cultura del baloncesto en Serbia, con formación técnica sólida y seguimiento popular, es para Jovana un referente todavía presente en su identidad. En los veranos, incluso durante su etapa profesional en el baloncesto 5×5, regresaba a Belgrado para jugar 3×3 cada noche, manteniendo vivo el vínculo con el lugar donde empezó todo.
España en el camino y una mirada hacia las nuevas generaciones
Su etapa en Campus Promete la conectó con proyectos de baloncesto femenino en España y reforzó su visión de la pista como espacio de aprendizaje para futuras entrenadoras y árbitras.
Hoy, desde FIBA 3×3, impulsa semanas internacionales de actividad, clínics técnicos y presencia del circuito en nuevos mercados, con un objetivo claro: “Dar más oportunidades a las jugadoras y seguir profesionalizando el 3×3 femenino”.




