El subcampeonato de España en julio en el EHF Beach Handball EURO 2025, celebrado en Alanya (Turquía), marcó un nuevo punto de inflexión para la selección nacional masculina. Ocho años después de su última medalla continental, el conjunto español regresó al podio de la mano de Juan Antonio Vázquez Diz, un entrenador que ha sabido unir la ciencia y la experiencia para llevar al equipo a un nuevo nivel.
Conocido en el mundo del balonmano como ‘Chispi’, el técnico sevillano fue antes una leyenda en la arena: tres veces máximo goleador europeo y MVP en 2015. Hoy, con 42 años, dirige a la selección con una visión estratégica y formativa muy marcada. “Ganamos la plata y nos sorprendió un poco, porque nuestra idea era introducir a jóvenes jugadores para que fueran ganando experiencia con vistas a dos o tres años. Pero su rendimiento fue increíble”, recuerda.
El éxito de España en Alanya se cimentó en un grupo renovado, disciplinado y comprometido. “La clave fue la gran unión del grupo durante todo el torneo y la confianza en lo que hacíamos desde el banquillo. En este deporte, además, hay algo esencial: ser certero en el shootout. Sin eso, es imposible ganar una medalla”, explica Vázquez Diz. El seleccionador destaca también la madurez mostrada por una plantilla joven que respondió con temple en los momentos decisivos. “Su disciplina y su capacidad para adaptarse a las instrucciones fueron ejemplares”, afirma.
Las emociones, parte de sus proyectos de investigación
Doctor en Ciencias de la Actividad Física, Rendimiento, Gestión y Salud por la Universidad de Málaga, Vázquez Diz compagina su labor en los banquillos con la docencia en el Centro Universitario San Isidoro, adscrito a la Universidad Pablo de Olavide, donde imparte asignaturas relacionadas con el rendimiento y la táctica en deportes de equipo.
“En la universidad hemos desarrollado herramientas de observación para registrar acciones tácticas colectivas y las intervenciones de los porteros. Saber que se usan para analizar campeonatos internacionales es motivo de orgullo”, comenta. También participa en proyectos de investigación sobre defensa colectiva y psicología deportiva aplicada a los lanzamientos de desempate. “Queremos entender cómo influyen las emociones en esos momentos críticos, porque sabemos que pueden decidir un partido.”
Esta conexión entre ciencia y práctica define su estilo de liderazgo. En sus entrenamientos, el análisis y la observación sistemática conviven con la motivación y la empatía. “Creo que mi formación académica me ayuda a mirar el juego desde otro ángulo y a ofrecer a los jugadores un proceso más estructurado”, apunta.

Una vida unida al balonmano playa
Natural de Sevilla, ‘Chispi’ descubrió el balonmano playa en 2004, durante un campeonato en Huelva. “Desde el principio me pareció un deporte espectacular y muy divertido, por su velocidad y por el riesgo en cada ataque”, recuerda. Aquel entusiasmo se convirtió en una carrera que lo llevó a disputar más de una década con la selección y a convertirse en uno de los nombres propios del circuito europeo.
Cuando decidió retirarse en 2019, la transición fue inmediata: “La federación me ofreció entrenar a la selección juvenil, y acepté sin dudarlo. Sabía que quería entrenar cuando dejara de jugar. Quizá podría haber seguido un par de años más, pero no podía dejar pasar esa oportunidad.”
El programa olímpico, el paso decisivo
Desde entonces, Vázquez Diz ha impulsado una renovación en el equipo nacional, apostando por jóvenes talentos que combinan el juego de pista y el de playa. “El futuro del balonmano playa es apasionante. Las federaciones han entendido su potencial y están invirtiendo más. La cobertura mediática del último Europeo fue increíble”, destaca.
Consciente de los retos de calendario que afrontan los jugadores que alternan ambas modalidades, considera que “las federaciones deben encontrar el equilibrio para que el crecimiento del deporte no genere conflictos con el balonmano de pista”. Y aunque su inclusión en el programa olímpico sigue siendo una incógnita, el seleccionador español lo tiene claro: “Sería un paso decisivo para el desarrollo global de nuestro deporte.”




