En medio de un escenario de tensión creciente por el control del baloncesto europeo, la Euroliga atraviesa uno de los momentos más sólidos de su historia en términos económicos. Lejos de verse afectada por la competencia con otras estructuras globales, la competición ha logrado consolidar su modelo y aumentar significativamente su valor, posicionándose como un actor cada vez más relevante en la industria deportiva internacional.
Un reciente estudio del banco de inversiones JB Capital confirma esta tendencia al situar la valoración conjunta de la Euroliga y sus clubes por encima de los 3.200 millones de euros. Este crecimiento no solo refleja el atractivo del torneo, sino también la evolución de un ecosistema que combina tradición, audiencias consolidadas y una estrategia de expansión que apunta a fortalecer su presencia en el largo plazo.
Un modelo en expansión que impulsa el crecimiento
La valoración de la propia competición alcanza los 1.410 millones de euros para la temporada 2025-2026, con proyecciones que la sitúan en torno a los 1.640 millones de euros en el siguiente ciclo. Estas cifras no son aisladas: responden a una planificación que prevé un crecimiento sostenido de los ingresos y del Ebitda superior al 10% anual durante más de una década, lo que evidencia una estructura financiera cada vez más robusta.
Este impulso económico se sustenta en múltiples factores, desde la consolidación de los derechos audiovisuales hasta el fortalecimiento de las marcas de los clubes participantes. En un contexto donde el baloncesto europeo busca redefinir su gobernanza, la Euroliga aparece como una organización capaz de generar valor sostenido, incluso en medio de un entorno competitivo marcado por la presión de otras grandes ligas y organismos internacionales.
Clubes más valiosos en un ecosistema en transformación
El crecimiento de la Euroliga también se refleja en el valor de sus equipos, cuya valoración agregada alcanza los 1.800 millones de euros. Las diferencias entre clubes son significativas, con entidades que superan los 320 millones de euros y otras que se sitúan en torno a los 60 millones, lo que da cuenta de la diversidad y profundidad competitiva del torneo.
Más allá de las cifras actuales, el informe proyecta un escenario aún más ambicioso. La posible transición hacia un modelo de franquicias permanentes, en reemplazo del actual sistema de licencias, podría incrementar el valor total del ecosistema en hasta un 25%. De concretarse este cambio, la valoración combinada de la Euroliga y sus clubes podría alcanzar los 4.300 millones de euros, reflejando no solo una evolución económica, sino también una transformación estructural del baloncesto europeo.
