El All Star de la NBA se celebra este fin de semana en el Intuit Dome de Los Ángeles con un nuevo formato, un adelanto horario y una gran contratación de creadores de contenido. La liga vuelve a modificar su producto estrella con el objetivo de frenar la caída de audiencias en televisión y recuperar competitividad en un evento que en los años noventa superaba los 20 millones de espectadores en Estados Unidos y que en 2025 apenas alcanzó los 4,7 millones, el segundo peor dato de su historia.
La dimensión del reto quedó resumida por Kevin Durant, que participará en el Team USA Stripes junto a veteranos como LeBron James y Kawhi Leonard. “Dicen que fue el peor All Star que la gente ha visto. Así que vamos a ver. Nadie sabe qué va a pasar. Este formato puede cambiar el partido, pero quién sabe. Veremos.” El alero también cuestionó si este formato cambiará la falta de intensidad: “Deberíais preguntarle a los europeos y al Team World si van a competir. Si miras ahora a Luka Doncic y a Nikola Jokic… ¿eso es competir?” En un contexto de críticas recurrentes sobre la ausencia de defensa y tensión real, la NBA intenta reactivar el interés combinando rivalidad internacional, incentivos económicos y mayor impacto digital.
La caída de audiencias y el desafío de volver a ser relevante
En 1993, en pleno auge de Michael Jordan, el All Star superó los 23 millones de espectadores en Estados Unidos. En 2025, el partido disputado en San Francisco reunió a 4,7 millones de telespectadores, un 13% menos que el año anterior y superado ese mismo fin de semana por la Daytona 500. La jornada del sábado fue la menos vista de la historia y el Celebrity Game también marcó mínimos.
Mientras la televisión lineal pierde peso, la huella digital crece. Solo las noches del viernes y el sábado del último All Star generaron cerca de 1.000 millones de visualizaciones en las cuentas oficiales de la NBA. Durante ese fin de semana, las suscripciones al League Pass aumentaron un 56% interanual, el tiempo total de visionado creció un 36% y la audiencia global acumulada en redes alcanzó los 4.700 millones de visualizaciones, un 12% más que el año anterior. La liga asume que el consumo ya no se mide únicamente en el directo televisivo.
Estados Unidos contra el mundo y un formato para ganar intensidad
La principal novedad es la implantación de un torneo triangular: Team Stripes, integrado por veteranos estadounidenses; Team Stars, con jóvenes talentos de Estados Unidos; y Team World, formado por jugadores internacionales. El sistema contempla minipartidos de 12 minutos en formato todos contra todos, tras los cuales los dos mejores disputarán una final. La bolsa total asciende a 1,8 millones de dólares, con 125.000 dólares para cada jugador del equipo campeón, 50.000 para los finalistas y 25.000 para el resto. La fórmula recuerda al reciente 4 Nations Face-Off de la NHL, que enfrentó en 2025 a combinados de Estados Unidos, Canadá, Finlandia y Suecia.
El partido del domingo se ha adelantado tres horas, hasta las 17:00 ET, lo que permitirá verlo en España a las 23:00 y conectar con el mercado europeo en un horario más accesible. En China, el inicio será a las 6:00 del lunes. La NBA busca así ampliar su alcance internacional y aprovechar el creciente protagonismo de figuras globales como Luka Doncic o Victor Wembanyama, que ya adelantó su intención de competir al máximo nivel en esta edición.

Menos audiencia pero más ganancias para la ciudad organizadora
La estrategia digital se incrementa con la presencia de más de 200 creadores de contenido a lo largo del fin de semana, con una audiencia acumulada superior a 1.000 millones de seguidores. La NBA Crossover volverá a ser el epicentro de activaciones, con la PlayStation NBA Creator Cup, retransmisiones en directo, competiciones en pista y experiencias para los aficionados. “Nos entusiasma unir fuerzas con más creadores que nunca y ofrecer contenido atractivo que muestre este evento a diferentes públicos”, señaló Bob Carney, vicepresidente sénior de contenido social y digital de la NBA.
En paralelo, el atractivo comercial se mantiene. Todos los subeventos cuentan con title sponsor: Castrol, Ruffles, AT&T, KIA o State Farm dan nombre a competiciones y sesiones oficiales. La edición de 2025 generó un impacto económico estimado de 429 millones de dólares, con 328 millones en la ciudad de San Francisco y su área metropolitana y 100 millones en impacto mediático, según un estudio de la Universidad de Temple. La asistencia total fue de 142.881 espectadores. Para 2026, el Gobierno de California prevé al menos 250 millones de dólares en impacto en el área metropolitana de Los Ángeles, donde el All Star ya dejó 116 millones en 2018. Con entradas que oscilan entre 78 y 350 dólares el viernes, entre 443 y 2.000 el sábado y entre 928 y 3.200 para el partido del domingo, el All Star continúa siendo una plataforma comercial de primer nivel.
